26 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Feliz Navidad

24 de diciembre de 2014

Esta es una época además en la cual el entorno de la Navidad promueve la sensibilidad de los seres humanos y abre la puerta para que renazca y se luzca lo mejor del hombre. Ese protagonista de su vida que debe elegir comprometerse con una transformación ética, moral y cívica de la sociedad a la que pertenece, un individuo que debe actuar conforme a la buena razón con integridad y excelencia.

Es una oportunidad para reconectar con el alma infantil y desde allí con la pureza del compromiso intelectual, voluntario y emotivo, con los sueños nobles del ser de manera fuerte y firme.

Sin duda este es un día cargado de símbolos, vale la pena recuperar la sensibilidad por lo sutil como la caricia del abuelo y la impaciencia del pequeño, vale la pena refrescar lo anecdótico de cenas y los juegos familiares, pero, ante todo, vale la pena retomar lo importante: el compromiso con la fe, la esperanza y la caridad. Y, más allá, no podemos olvidar que existen buenos seres humanos fuera del cristianismo, vale la pena ratificar las virtudes cardinales: prudencia, fortaleza, justicia y templanza.

La Navidad es una oportunidad para honrar viejas memorias y crear nuevos recuerdos que construyan vivencia en las nuevas generaciones, que siembren identidad y valores para que en los ires y venires de la vida los futuros adultos no pierdan el norte del compromiso ante ellos mismos y ante los demás. Demostremos hoy nuestra capacidad de ser personas de bien, que vuelva la coherencia entre lo que decimos ser y lo que somos.

¡Qué sano es encontrar hoy una razón para dejar la cara oscura! No a la mentira, no al irrespeto, no al ego, no al radicalismo, no a los prejuicios, no a la violencia, no a la pólvora… no a todo aquello que nos debería avergonzar. ¡Que brille la otra cara! la novena, los niños, las risas, la ilusión, la alegría.

Pero ¿Y si somos capaces de elegir mostrar lo mejor de nosotros mismos inspirados en el espíritu de la Navidad, por qué no comprometernos a hacerlo constante y transformarlo en una actitud y una cultura? Diferentes serían la sociedad y el país.

Hoy se celebra el nacimiento de una nueva era que se basa en la esperanza, la justicia y la paz, que no se quede en la noche de Navidad.

EL COLOMBIANO/EDITORIAL