9 de marzo de 2021
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Cenizas del exministro Marín Bernal serán llevadas a Manizales

31 de diciembre de 2014
31 de diciembre de 2014

El cuatro veces exministro de Estado falleció en la madrugada del 30 de diciembre en Bogotá, tras soportar estoicamente un cáncer gástrico que le fue deteriorando progresivamente este año su estado de salud.

Marín Bernal fue un laureanista radical desde su lejana juventud y cuando el general Gustavo Rojas Pinilla estuvo en el poder comandó movimientos de rebeldía que buscaban desestabilizar el régimen.

Cómo describen a Rodrigo Marín Bernal los que lo conocieron?

Sobre él, como político, hay conceptos encontrados. Se sabe que con Mario Calderón Rivera, Rodrigo tuvo una juventud vinculada totalmente a la suerte de Laureano Gómez. Este caudillo era el sol ideológico para ambos. Muerto Laureano trasladaron sus afectos a la figura de Álvaro Gómez Hurtado. Fueron sus incondicionales servidores. Más tarde vino la campaña de Misael Pastrana Borrero. A Pastrana le había ido mal en la convención nacional conservadora contra quien se había conformado un peligroso sindicato en el que estaban figuras de tanto relieve como Fernando Londoño, Hernán Jaramillo Ocampo, Cástor Jaramillo Arrubla, Evaristo Sourdís y Jorge Elías del Hierro. Solo la majestad de Mariano Ospina Pérez comprometido totalmente con Pastrana, pudo sacar avante su candidatura presidencial. Obvio que el liberalismo respaldó totalmente la decisión de Ospina.

A raíz de esos movimientos políticos, en Caldas hubo tres vertientes conservadoras juveniles. Una estaba conformada por Jairo Salazar Álvarez, Darío Vera Jiménez y César Montoya Ocampo. Otra por Rodrigo Marín Bernal, Helgidio Ramírez y Guillermo Ocampo Ospina. Y  la tercera por Omar Yepes, Humberto Arango Escobar y Pilar Villegas. Los tres eran pastranistas, pero cada uno trabajaba independientemente. Ahí Rodrigo Marín Bernal tuvo un desempeño destacado que le abrió las puertas del parlamento. Desde entonces Marín siempre fue congresista de connotado ejercicio como legislador. Formó un grupo político que terminó enfrentado al de Omar Yepes Alzate, siendo éste el que, con el correr de los días, acaparó la voluntaria mayoritaria del conservatismo.

Rodrigo Marín fue un hombre valioso. Fue ministro varias veces, embajador en España y precandidato presidencial. Por cierto, Álvaro Gómez lo abandonó cuando Marín quiso ser presidente. Finalizó su carrera política como amigo del presidente Ernesto Samper en el final del mandato de éste Marín era el ministro de Obras Públicas.

El proceso Ocho Mil dejó históricamente averiado el nombre de Samper. Y por lo mismo a todos aquellos que eran sus incondicionales seguidores, como a Rodrigo Marín.

Los hechos políticos llevaron a Marín a un total ostracismo. Esta desventurada realidad tuvo como resultado que su nombre no volviera aparecer jamás ni en la prensa, ni en la radio, ni en la televisión. Además, se le acabó la vida social.

Los nuevos hechos en el ajedrez político, tuvieron como resultado una devastación psicológica de Rodrigo Marín. Estuvo varias veces recluido en clínicas psiquiátricas atormentado por el abandono. LLevó una vida silenciosa, anillado por las circustancias adversas, y dentro de esa reducción de vida pública, finalizó su vida. Murió a los 81 años.

Luchó contra la dictadura

Augusto León Restrepo, ex director del diario «La Patria», y cercano de Marín Bernal, describió a grandes ragos al desaparecido jefe conservador:

«En su juventud fue muy destacado jefe del partido conservador. Lo recordamos muy especialmente por su lucha manifiesta y clara contra la dictadura de Rojas con un grupo de jóvenes seguidores de él. Cuando Rojas llegó a Manizales ejercimos el papel de subversivos y empapelamos con retratos de Laureano Gómez toda la carretera, desde Santaguea hasta Manizales. Rodrigo fue detenido varias veces y fue considerado como uno de los líderes de la rebelión contra Rojas lo que le valió ser reconocido muy de cerca por la familia Gómez Hurtado, hasta el punto que lo llevaron a la dirección de El Siglo y siempre lo tuvieron entre lo presidenciales del partido conservador. Era un gran contertulio, tenía un buen acopio de poesías que recitaba cuando hacía bohemia y tenía un alto sentido del humor, un humor sarcástico, negro, del que hacía victima a sus amigos más cercanos. Con César Montoya y Jorge Mario Eastman fueron los más importantes representantes de la política caldense. Empezaron su amisad politica y personal cuando fueron diputados a la asamblea. Sus grandes amigos fueron Mario Calderón, Emilio Echeverry y Hernando yepes. Fue protagonista destacado de una epoca politica en Caldas. Su muerte constituye una pérdida para el partido conservador».

«Personaje excepcional»

César Montoya Ocampo, el escritor y político que acompañó a Marin en polvorientos recorridos por Caldas, dijo que el exministro «fue un mal amigo pero un hombre brillante». Estas fueron sus palabras:

«Era un hombre brillante. Su inteligencia aguda, su palabra fácil, sus conceptos sólidos. Siempre lo califiqué como un mal amigo, pero a pesar de ese concepto negativo resalto su inmensa personalidad, su vocación ambiciosa, los linderos lejanos de sus aspiraciones. Con Omar Yepes escribió un largo capítulo de la vida pública. Pocas veces a su lado y casi siempre como contraparte, debo reconocer que hombres como Rodrigo Marín Bernal no produce la tierra cada día. Fue un personaje excepcional».

«Joven combatiente»

Según Ómar Yepes, copartidario y paisano de Marín Bernal, el exministro fue uno de los “combatientes jóvenes” de esa dictadura. “Entiendo que se tuvo que ir de Manizales porque estaba en la mira del Servicio de Inteligencia Colombiano, por su actividad contra Rojas”, dijo Yepes a «El Tiempo».

Jefe transparente

El periodista William Calderón, una de las personas más cercanas a Marín Bernal, escribió que «con la muerte del doctor Rodrigo Marín Bernal, ocurrida en la mañana del martes 30 de diciembre, en su residencia del norte de Bogotá, el Barquero ha perdido a un padre, a un tutor, a un gran jefe absolutamente trasparente y a un paradigma irrepetible en el manejo escrupuloso de la cosa pública».

«Al lado del líder conservador laureanista aprendimos a hacer política, en las amadas breñas caldenses, y  a manejar con decoro el patrimonio ajeno», recordó.

«Hombre honesto»

“Fue un hombre que se caracterizó por su honestidad y transparencia, que entendió que la función pública había que ejercerla bajo esos postulados, esto fue lo que lo hizo sobresaliente en la vida política del país”, dijo el excongresista Carlos Uriel Naranjo a «El Tiempo».