28 de febrero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Bendito seas Photoshop

3 de diciembre de 2014

La maravillosa aplicación le ha facilitado enormemente el trabajo a editores, fotógrafos y, en todo caso, hace las delicias del respetable público, en especial de modelos y reinas, aspirantes a empleos y políticos en trance de elección, para disimular fealdad o vejez, resaltar y minimizar rasgos y aparecer atractivos, juveniles, rozagantes y risueños en toda clase de propagandas.

Ya veremos, como se ha visto, a aspirantes a gobernaciones y alcaldías mostrándose en poses coquetas, irradiando lo que en la vida diaria no tienen: calidez, cercanía, rostros perfectos, bonhomía, sonrisas de oreja a oreja y a tal punto bien parecidos que bien valdría exclamar: ¡bendito seas Photoshop por los favores recibidos!

A eso se llega a falta de ideas que vueltas mensajes establezcan complicidad con el público, lo cautiven y convenzan.  

Salvo escasas excepciones y me refiero a Álvaro Uribe Vélez, la política ha derivado de lucha de titanes a aburridas y melancólicas confrontaciones entre alfiles y peones como si dijésemos Roy Barreras, Iván Cepeda, Ángela Robledo, Cristo Bustos, otros ñoños y ñoñas que, de seguir enumerando, faltaría espacio para lo demás.

De igual manera que son bastante peligrosos los políticos carentes de ideología, tales Juan Manuel Santos, Sergio Fajardo, los niños Galán, etc. y etc., hay que descreer de aquellos que, privados de equipaje mental, descargan el peso de la esquiva suerte en manos de estilistas y compradores de votos.

A los políticos de hoy les resultan más precisos un hábil editor de imagen, Norberto el estilista, Frank Solano, Marlon Becerra, Arismendi, que el estudio de la Constitución, la Economía Colombiana de Gilberto Arango Londoño, la Hacienda Pública de Juan Camilo Restrepo Salazar o clásicos de la ciencia política criolla y universal, que de todo hay conveniente a la superación del analfabetismo funcional del político.

Pongámonos de acuerdo. O seguimos votando por candidatos pispos y hacemos de las elecciones torneos de belleza organizados, no por la autoridad electoral si no por Raimundo Ángulo, o nos ponemos serios y elegimos personas capaces de lidiar con inteligencia y resueltamente con los graves problemas de departamentos y ciudades, referidos en especial a mayores avances en el pago de las deudas sociales contraídas con los marginados, solución a los desconectados, freno al estrangulamiento de las clases medias abrumadas con impuestos y contribuciones, al respeto por los derechos de los ciudadanos de a pie a la seguridad y a mejores condiciones para la vida digna,  movilidad, servicios públicos pagables, eliminación de los discriminadores estratos del uno al seis pasando a otras formas racionales y dignificantes para tasar subsidios.

En Medellín no todo está por hacer pero sí queda bastante por hacer, es obvio, para que siga siendo faro y ejemplo a seguir. La elección de Alcalde de Medellín la va a ganar un feo, viejo, pobre y bien formado.

Tiro al aire:
por Dios Santo y Bendito, estamos en manos de ‘estadistas’ formados en las ‘profundas’ lecturas de Condorito y como dice este: ¡plop!