5 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Ideas por millones

30 de noviembre de 2014
30 de noviembre de 2014

 

jessica alba

Fue en 2008 cuando a Alba se le ocurrió lanzar una línea de productos naturales y ecológicos para bebés. No es casualidad, ese mismo año había sido madre por primera vez y había sufrido alergia al usar un detergente para su hija Honor Marie. Tenía una idea clara: todo lo que padres y pequeños tocaban tenía que ser eficaz, agradable a la vista y asequible. De la idea a la práctica pasaron tres años. Fueron meses y meses de reuniones, tratando de convencer a inversores de que su emprendimiento valía la pena.

“En The Honest Co lo hacemos todo, desde productos de limpieza para el hogar hasta pañales, champús y vitaminas. Una marca para ayudar a una nueva generación de familias”, comentó Alba a El País de Madrid.

Detrás de su buen ojo para los negocios está la mano de Brian Lee, un abogado que suele asociarse con personajes de la farándula y aprovecha la convocatoria de los famosos para lanzar al mercado productos. Antes de que él aceptara representarla, Alba sufrió numerosos rechazos. Después, su idea y su empresa se convirtieron en oro. Tanto, que está entre las de más rápido crecimiento en Estados Unidos. Con 250 empleados, facturó en 2012 cerca de 10 millones de dólares. Este año espera multiplicarlos por diez. Y, según expertos, esto recién empieza.

Amor e iglesia.

Alba tiene esas bellezas que conjugan la diversidad de ascendencias: su madre, Catherine, es franco-canadiense, y Mark, su padre, mexicano. Nació en Estados Unidos en 1981 y tuvo una infancia signada por enfermedades respiratorias. Sufrió asma, varias neumonías e incluso le colapsaron los pulmones.

Cuando superó esa etapa pudo comenzar a concretar su sueño de ser actriz que tenía desde los cinco años. “Crecí en una familia muy entretenida. Todas las Navidades hacíamos las Posadas (fiestas preparativas de la Navidad) donde bailábamos y cantábamos. En mi familia hay muchos pintores y músicos. Y por eso no era tan extraño querer ser actriz, sólo que nadie lo había hecho profesionalmente en Hollywood. Eso sí que era extraño”, dijo al diario mexicano Excelsior.

Con 12 años comenzó a tomar clases. Tuvo que esperar pocos meses para que la suerte la acompañara: la protagonista de la película Camp Nowhere debió abandonar la tira y el papel se lo ofrecieron a ella, que tenía previsto una participación absolutamente secundaria.

De ahí en más no paró -tiene 40 títulos de cine y televisión en su haber-. Pocos meses después, en 1994, fue convocada por Nickelodeon para la serie The Secret Word of Aleck Mack. Vendrían más tarde Las nuevas aventuras de Flipper (1995), Venus Rising (1995), Brooklyn South (1997), por citar algunas tiras. Pero fue en 1999 que sintió que había llegado: James Cameron la eligió entre 1.200 candidatas para el rol de una soldado en la serie de ciencia ficción Dark Angel, por la que sería nominada a un Globo de Oro y ganaría el Teen Choice Award y Saturn Award. Después vendría Sin City (2005), cuya segunda parte se estrenó este año en Estados Unidos. “Ese es mi personaje preferido”, confesó Alba a la agencia EFE, quien esperó casi una década para volver a encarnar a esa mujer creada por el novelista gráfico Frank Miller para su serie de historietas. Y aunque su papel es por demás sexy, en esta película al igual que en las anteriores, Alba exige colocar una cláusula en su contrato que establece que no aparecerá desnuda. “No es algo tan importante”, relativiza.

Un par de meses atrás, el diario español ABC le preguntó qué cambiaría si pudiera volver atrás diez años, cuando hizo la primera Sin City. “Aprendí con cada decisión que tomé en el camino y, por eso, hoy soy la persona que soy. Como mucho diría: ‘No pidas disculpas por ser tú misma’. Cuando empecé a ser más fuerte, más positiva y a dominar el ego, me sentí muchísimo mejor con quien soy. Ya no tengo miedo de opinar”, contestó.

Lo cierto es que en esta década hubo varios cambios. Los más importantes: se casó y fue madre. En 2004 había conocido a Cash Warren; su boda se celebraría cuatro años más tarde, poco antes de que naciera la Honor, la primera de sus tres hijas. Para ella el éxito de su matrimonio radica en que comparten “un profundo respeto el uno hacia el otro”.

Relacionado con su vida afectiva también está su vínculo con la iglesia. Criada en una familia católica practicante, Jessica tuvo una relación en la adolescencia que fue clave en que se alejara de esa fe. “Me enamoré a los 16. Estaba muy enamorada de él, creo que era ‘drag queen’, era bisexual y bailarina”, dijo la actriz al Daily Beast. “En mi iglesia me decían: ‘Todo aquel que es gay se va a ir al infierno’ y ‘El sexo premarital es malo’. Y yo decía: No es posible que eso suceda. Este hombre es increíble”, agregó. Eso, contó, hizo que continúe creyendo en Dios pero lejos de las instituciones.

Ahora centra sus energías en su familia y también en sus dos carreras. Su permanencia en pantalla está garantizada (tiene media decena de estrenos previstos para 2015), y ni que hablar fuera de ella, con Wall Street cada vez más interesado.