1 de marzo de 2021
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«Estado, Justicia y paz»

14 de septiembre de 2014
14 de septiembre de 2014

rodrigo llano

En ellas el Dr. Paz Quintero, semana tras semana fija precisos derroteros sobre muy diversos temas, principalmente con tres ejes temáticos: Justicia, Partidos políticos y Desarticulación del Estado, que yo me atrevería a decir que todo se resume en un gran tema: la corrupción de la vida política, social y económica de nuestra nación, que ha avanzado con caracteres dramáticos en los últimos años y amenazan con volver inviable la nación a muy corto plazo.

El Dr. Paz Quintero es un distinguido jurista vallecaucano, afincado en Manizales desde hace muchísimos años, donde se ha destacado en la  vida social, en el medio académico y en la profesión del derecho con un muy exitoso bufete de abogado. Ha ocupado posiciones como Presidente del Consejo Superior de la Judicatura en Caldas, gobernador encargado de Caldas y Secretario de Hacienda departamental, fue Magistrado auxiliar en el Consejo Superior de la Judicatura, ha encabezado movimientos políticos dentro del Partido Liberal Colombiano y fue el gerente de las dos últimas campañas presidenciales de Horacio Serpa, además de ser hoy, una de las mejores cartas que tiene para mostrar el Liberalismo de Caldas.

Dueño de una pluma culta, fina, con un impecable manejo del idioma, tiene la virtud de ser claro, muy claro y directo en sus planteamientos, que se leen con facilidad por el más profano, no utiliza términos rebuscados. Bien recuerdo alguna vez que leí una cita de Felipe Clemente de Diego, refiriéndose a esos «escritores» que tratan de aparentar cultura y sabiduría utilizando unas palabrejas que nadie comprende y cuya máxima es: «Ya que no somos profundos, seamos oscuros», método que utilizan para engañar a quien los escucha o para manipular su conciencia, esta no es la posición del autor de éste libro, la claridad conceptual del Dr. Paz Quintero le permite hacerse entender por la totalidad de sus lectores, demostrando, con ello, que sabe lo que dice, conoce los temas a profundidad y tiene el don de la comunicación, que son los pilares de lo que en tiempos modernos se llama liderazgo, porque en el mundo actual, donde hay tanta información, es absolutamente imprescindible saber transmitir, hacerse entender, porque de lo contrario la gente voltea la página con una rapidez que asusta y no todo el mundo hace gala de esa cualidad del Dr. Paz Quintero.

Otra virtud que quiero resaltar del Dr. Paz Quintero es la ser un pragmático, y pragmático es aquel que es capaz de llevar las ideas a la práctica, que no se pierde en esos ideologismos, muy buenos para la galería, pero vacío de respuestas ciertas a los problemas de sus conciudadanos, ideologismos que solo sirven para buscar el aplauso lisonjero del momento pero que carecen de la facultad de resolver las angustias del diario vivir. Ese pragmatismo unido a una constante preparación, lectura e información sobre los temas que son de su interés y de su formación, hacen de sus artículos periodísticos una verdadera cátedra de colombianismo, escrita por una persona que, como suelen decir, «tiene la oreja en la tierra» para recibir de la realidad diaria, permanentemente cambiante, la información que le permita auscultar nuevos caminos, nuevas propuestas, es una persona que se adapta al medio, que comprende que el mundo es mutante por naturaleza y hay que estar en permanente función de buscar respuestas para esas necesidades del día a día. Yo me aterro de esos que con una frescura cínica afirman que llevan 40 años predicando las mismas tesis, tratando de mostrar su consistencia ideológica, olvidando que el mundo de ayer no es ni parecido al de hoy y, que con los años de experiencia que vamos acumulando, más esfuerzo debemos hacer para entender, aceptar y practicar las nuevas tecnologías, mirar al mundo con nuevos ojos, saber discernir las nuevas teorías para poder orientar a los jóvenes que se asoman a la vida con unas ansias inusitadas de modificar su modo de existir y el entorno que los cobija.

En el tema de la justicia que ocupa buena parte de este libro, recuerdo a alguien que decía que en Colombia no puede haber paz  mientras las fuentes de enriquecimiento y la ley no vayan por el mismo camino y se ha señalado que en nuestro país, tradicionalmente, las principales fuentes de riqueza han sido cuatro: el contrabando, tan viejo como Cristóbal Colón, el narcotráfico que es un fenómeno nuevo, que unta a quienes lavan dineros o le venden bienes por mayor valor a los bandidos, la evasión fiscal, que es la capada de impuestos (que incluye a los que tienen dinero en el exterior, sin declarar) y la contratación estatal, o mejor llamado serrucho oficial. Y es que cuando riqueza y ley no compaginan, necesariamente, la escalada social es violenta, afectando a quienes si han hecho su dinero, como decía Churchill, con sangre, sudor y lágrimas.

Este prólogo es una magnífica excusa para hacer una radiografía de la corrupción que nos carcome. ¿Cuándo nació la corrupción y que tanto ha estado presente en nuestro devenir? Colombia ha sido víctima de la corrupción casi desde su nacimiento cuando los conquistadores le cobraban al rey por cada fundación que hicieran y por eso Bogotá fue fundada dos veces, Vélez cinco y Zaragoza siete veces. A mediados del siglo XVI mandaba en la capital del Nuevo Reino de Granada don Francisco de Sande, a quien por su comportamiento el pueblo denominó «Doctor Sangre», cuyos desafueros llegaron a oídos de la corona y se le nombró como visitador a don Andrés Salierna de Mariaca quien una vez llegado a Santafé separó del mando a Sande y comenzó su investigación. Sande salió de la capital hacia Villa de Leyva, donde lo había recluido el Visitador, pero, antes de salir de viaje soltó la especie de que nada le pasaría porque ya había «arreglado» con dinero al Visitador, éste se enteró y ordenó el regreso de Sande quien ya iba por los lados de Tunja y la acusación le ocasionó una pena moral que habría de llevarlo a la tumba porque se había liquidado su honor; llegado Sande, Salierna fue hasta su habitación y le dijo: esta pena me va a costar la vida, pero antes de tres días Ud. será llamado por el creador a rendirle cuentas de su infundio; y así fue, Salierna murió esa misma noche y, al tercer día, lo acompañó al viaje eterno el famoso Dr. Sangre, lo que ocasionó una profunda conmoción en el pequeño poblado que hacía las veces de capital del Nuevo Reino. También en la colonia era famoso el «camino de Jerusalén» que unía a Mompox con Riohacha, por allí entraban los holandeses e ingleses todo tipo de contrabando y salían, ilegalmente, mulas, cabros y alimentos; el Virrey Ezpeleta se dirigió a los alcaldes de Mompox, Riohacha, Cartagena y Santa Marta preguntándoles por ese camino y todos respondieron mostrándose sorprendidos, nadie sabía nada, para todos era primera noticia, pero todos se beneficiaban de la ruta ilegal. Muchos fueron los levantamientos de los indígenas Wayuu  contra la intromisión de las autoridades españolas que pretendían controlar el armamentismo y el contrabando entre los guajiros.

Llegada la independencia, en las 21 constituciones que hubo en la primera república (1810-1816), en todas se sancionaba la compra-venta del voto, pero se ha creído que esta práctica ha sido patrimonio de los habitantes de una determinada región de la patria. Los dos primeros empréstitos que hizo la nación se perdieron en las arcas de unos antioqueños, de Francisco Antonio Zea el primero y de los cuñados Sáenz y Arrubla, reconocidos comerciantes y amigos del general Francisco de Paula Santander, el segundo; como sería de escandaloso que se cuenta que una vez jugando tresillo en Hatogrande el Libertador Simón Bolívar, con Santander y los comerciantes paisas, por primera vez ganaba el venezolano, que ejercía la primera Magistratura de la nación y expresó en su gozo: «Por fin me tocó algo del empréstito». Y ya que hablamos de Hatogrande, recordemos que esa hacienda fue de un cura español llamado Pedro Martínez y, desde el primer momento, fue deseada por el hombre de las leyes quien le pidió al Libertador su adjudicación pero Bolívar le contestó que él no podía regalar lo que no era suyo porque pertenecía al Estado, pero, en vista de que Santander no le enviaba los recursos que necesitaba para lograr la independencia del sur, se vio obligado a aflojar y entregársela y ahí si, como por encanto, aparecieron 5.000 hombres debidamente aperados que fueron a conseguir la independencia del Ecuador y Perú.

No olvidemos la primera pirámide que hubo en Colombia «La Compañía de Jiro y Descuento» del boyacense Judas Tadeo Landínez, por los años treintas del siglo XIX, que subió los intereses escandalosamente, se hizo a todas las propiedades importantes de varios departamentos y llegó a deberle a sus acreedores más de lo que valía el presupuesto nacional y entre los «tumbados», por acogerse al agio, estuvo el fundador del Partido Liberal Colombiano don Ezequiel Rojas que presidió su primera junta de estafados.

En el tiempo de los Radicales se presentó el escándalo del vapor Rayo, en la cuarta administración Mosquera, comprado con fondos reservados de la Presidencia de la República para enviarlo al Perú que estaba en guerra con España y cuya participación en el conflicto había sido expresamente prohibida por el Congreso. Del Presidente don Santiago Pérez se decía que había publicado un libro que no se vendía y había engendrado un hijo que se vendía todos los días, en relación con su hijo Santiago Pérez Triana, quien por primera vez en nuestra historia fue llamado «hijo del Ejecutivo» porque aprovechó los cargos oficiales de su padre para hacer negocios a costa del Estado y era fama su carácter de negociante y cobrador de comisiones. La historia no le ha cobrado al regenerador Rafael Núñez las cajas de «semillas» que Ricardo Gaitán Obeso encontró en la aduana de Barranquilla, que iban para el Cabrero y que en realidad contenían níquel por un valor de $4.650.000 cuando el presupuesto nacional escasamente superaba los dos millones de pesos. El italiano Cerruti se asoció en el Cauca con los más prestantes hombres de la época y nos metió en un lío que se lo hicieron pagar al país con oro y con orgullo. En el trasfondo de la independencia de Panamá están las actividades comerciales y el cobro ilegal de comisiones por parte del segundo hijo del ejecutivo, don Lorenzo Marroquín, quien viajaba al exterior a engañar inversionistas y regresaba a pasarle la papa caliente al erario público, como nos lo cuenta Ovidio Díaz Espino en su libro El País creado por Wall Street.

En la hegemonía conservadora, por los años 20 del siglo XX, se presentó la quiebra del primer Félix Correa. La forma como se malbarató la indemnización norteamericana por Panamá, debilitó a la hegemonía conservadora. Así como los líos de la Handel, las casetas de la finca Las Monjas y la Trilladora Tolima, tumbaron a la segunda república Liberal. En el gobierno de la dictadura de Rojas Pinilla fue mucho lo que se habló de los gustos ganaderos de quien se hacía llamar «Jefe Supremo», los negocios del «yernísimo» Samuel Moreno Díaz, esposo de María Eugenia y padres de los presos Samuel e Iván (el exalcalde en cuyo período se «quemó» la Alcaldía de Bucaramanga) y los escandalosos negocios de Luis Morales Gómez, llamado por Alberto Donadío «El Uñilargo», que llevaron a la quiebra del Banco Popular. Los aviones militares trayendo electrodomésticos de San Andrés o los cupos de vehículos «diplomáticos» que traían quienes dejaban sus posiciones en el exterior y que llegaban en barcos de la Flota Mercante Grancolombiana, donde a un célebre personaje lo llamaron «el Doctor Carritos». En el gobierno de Carlos Lleras fue el enfrentamiento entre las cerveceras y el gobierno por la evasión evidente de aquellas del impuesto al consumo y también el sonado caso de «Martínez-Fadul y Peñalosa». Cuando llegó Belisario Betancur a la presidencia, estallaron los escándalos de Furatena, el Grupo Central, el Grupo Colombia, el Banco Nacional y los Fondos Bolivariano y Grancolombiano. Cuando Barco fue la compra de los aviones K-Fir israelíes, por la época en que el Presidente venezolano Raúl Leoni expresaba que la paz llegaría cuando a los militares les pagaran las comisiones sin comprar las armas, sin que hayamos mencionado todos los  asaltos al tesoro público, digamos que del muy conocido “Proceso 8.000”, falta todavía  por contar la verdad y que el país la conozca con fidelidad y transparencia, excelente fuera que Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela contaran a quienes les dieron dinero, porque en dicha época se habló de que el bloque de búsqueda había decomisado 125.000 cheques girados por la mafia a políticos y empresarios y, en el 8.000, solo aparecieron poco menos de 500, ¿y los 124.500 restantes de quien son?

Vemos con frecuencia a empresarios que hablan de huelga de impuestos, pero compran «barrani» (por debajo de la mesa, sin impuestos). Ciudadanos de todas las pelambres que tienen capitales en el exterior para evadir el pago nacional de impuestos. Los que sobrefacuran o subfacturan en el comercio exterior para beneficiarse. Los que usan testaferros en sus declaraciones de renta, colocándole ingresos a sus familiares para bajar la tasa impositiva. Los que tienen cuentas en los paraísos fiscales. Los que compran funcionarios de la DIAN para hacer reclamaciones que no les corresponden. Los que mantienen ficticiamente bajos los catastros de sus bienes inmuebles, y, todos ellos, dan clases diarias de moral y claman contra la clase política, llamándose a si mismos «los más honestos», «sepulcros blanqueados» se les podría llamar, hipócritas podrían decir otros, pero no son más que bandidos de cuello blanco, a los que un carcelazo no les caería nada mal y que le dan valor a ese dicho de que de la moral no queda sino la de la mata de mora.

Recuerdo que en alguna revista «Credencial», el industrial Fabio Echeverri Correa afirmaba que los políticos no robaban solos sino en estrecha compañía del sector privado que eran los que proponían el negociado y fijaban las tarifas de las «mordidas».

¿Alguien puede creer que solo fueron políticos los involucrados en casos tan graves como Carimagua, donde, perjudicando a los desplazados, salió a bailar el tristemente célebre «Uribito» y que favorecía a empresarios privados del agro, o, con el mismo personaje el tremendo escándalo de agro ingreso seguro que le entregó multimillonarios recursos a familias de la Costa y a algunos floricultores a cambio de contribuciones a su campaña política?;  el caso del mantenimiento del parque automotor de la gobernación de Cundinamarca en tiempos de Pablo Ardila; el reparto de los bienes mafiosos en la Dirección Nacional de Estupefacientes; el manejo de la salud a nivel nacional, que está privatizada; el caso de las pirámides, con DMG a la cabeza; el caso de Dragacol, de Reginaldo Bray, para la limpieza del río Magdalena; la construcción de la central hidroeléctrica del Guavio con Fabio Puyo en la administración Pastrana Borrero; las comisiones pagadas por Fresenius Medical Care a Guillermo Fino en sus tiempos como cabeza del ISS; Las acciones de Invercolsa manipuladas por el conocido ex ministro Fernando Londoño Hoyos; el problema que afrontamos los habitantes de Bogotá con las losas de Transmilenio; ni se diga del reciente caso de la familia Nulle con el carrusel de la contratación en Bogotá; el caso de Termorío y la empresa de energía del Atlántico; los escándalos de la Siemens con Telecom primero y con la Registraduría después, cuando en ésta intervino el alemán Mauss; el Metro de Medellín que triplicó su valor y se lo hicieron pagar a todos los colombianos. Los tiempos en que el Banco de la República era privado antes de su oficialización en el gobierno de Guillermo León Valencia, que le hizo exclamar al Minhacienda de entonces, Dr. Hernando Agudelo Villa, que cómo tenían de chiquita la vejiga los miembros de su Junta Directiva, que debían salir a miccionar cada momento y era la disculpa para pasar a sus socios los datos confidenciales del manejo interno de la economía para que oportunamente y con ventaja pudieran beneficiarse en detrimento del resto de conciudadanos. El escándalo de la Empresa Colombiana de Energía que llevó a Alberto Samper a la cárcel en el segundo gobierno de Alberto Lleras. La muerte de Gómez Jaramillo, asesinado en las calles de Bogotá porque en el gobierno de Laureano Gómez necesitaban tapar un escándalo de control de cambios en el periódico El Siglo. Los hijos del ejecutivo en el período nefando, sus mochilas wayuu, la zona franca de Mosquera y los negocios con la brasileña Odebrech, no pueden dejar de ser recordados, porque en ese gobierno se presentó por primera vez en nuestra historia, la mayor cantidad de funcionarios y políticos encarcelados, por corruptos y paracos, y con estrechos vínculos con el gobierno de turno. Pero la tapa del cinismo se presentó cuando el Presidente Alvaro Uribe Vélez se dirigió a su bancada parlamentaria y les dijo: «Vayan y voten rápido antes de que los pongan presos». Y paremos ahí porque nos haríamos interminables en la mención de los casos de corrupción en que ha estado metido el sector privado de la economía. Y, hoy por hoy, por esas flexibles normas penales disfrutan de sus mansiones por cárcel, como ocurrió recientemente con los de Interbolsa y con los de la banda llamada «los urabeños», que son iguales para todos los efectos.

Según la Superintendencia de Industria y Comercio, en los dos últimos años ha aplicado multas por 12 mil millones de pesos a empresarios corruptos que han desviado recursos públicos.

Para el año 2011, según Transparencia Internacional, Colombia ocupa el puesto 80 entre 156 naciones con una calificación de 3.4 sobre 10, seguimos perdiendo el año.

La palabra «Honestidad» se ha manoseado en Colombia y por ello está tan desacreditada.

Los Partidos Políticos:

Los Partidos políticos como estructura política no tienen el poder de suministrar contratos o adjudicar posiciones burocráticas en su interior que los hagan presa suculenta de los corruptos.

Suele confundirse el poder de los Partidos con las actuaciones mal intencionadas de algunos, repito ALGUNOS, no todos de sus integrantes.

Hoy es más selectiva la adjudicación de avales. Las Veedurías recurren a la Procuraduría y las Personerías para ver quien tiene sanciones, a la Contraloría para saber quien le debe al Estado, a la Fiscalía para informarse de procesos incluidos en el artículo 10 de la ley 1475, a la Cancillería para que informe sobre condenados a prisión en el exterior y a la Dijín sobre condenados en el interior, a la Dipol para enterarse de quienes tienen vínculos con grupos al margen dela ley y hasta se consulta la lista Clinton, con lo cual se ha depurado la política.

Lo que está corrompiendo a los políticos son los famosos «cupos» que adjudica el gobierno a sus paniaguados para hacer obras en las regiones y donde ya apareció la figura del «comprador» de cupos, que es de donde salen las comisiones para financiar las campañas electorales que tomaron unos costos escandalosos gracias a la circunscripción nacional de Senado que dejaron a varios departamentos sin Senador y a muchísimas gentes decentes sin poder acceder a la política porque se hace imposible reunir semejantes caudales para salir electo. Lo cual, obviamente, no vincula a todos los aspirantes, ni siquiera a la mayoría, pero los pocos que si lo hacen son los que provocan la reacción adversa de la ciudadanía y el descrédito de la política porque el desprestigio se les aplica por extensión.

Quedando el inconveniente de que los avales se adjudican en un lapso de tiempo de unos seis a diez meses y, en Colombia, los jueces producen entre seis y ocho mil condenas al mes de pena privativa de la libertad, muchísimas de ellas excarcelables, pero que hacen que, en el último día, previo a las inscripciones, deban revisarse la totalidad de avales, para no incurrir en violaciones a la ley. Queda el problema de las inhabilidades o incompatibilidades que muy difícilmente pueden ser detectadas por los Partidos desde Bogotá y, con frecuencia, en las regiones sus habitantes no cuentan por temor con sus vidas.

Sin embargo, es casi imposible sanear la política, si los ciudadanos no tienen conciencia del valor del voto, de la importancia que tiene votar por la gente decente y capaz y sancionar, negándoselo, a quienes le hayan fallado al pueblo. Si seguimos votando por los bandidos no importándonos la suerte del país, no podemos esperar que no se roben el presupuesto nacional, seguirán llegando gentes que entren a saco en el tesoro público y los escándalos continuarán siendo el pan nuestro de cada día, por ello es tan importante la actividad de Votebien, Transparencia por Colombia, la MOE etc, entidades que están al servicio de los colombianos de bien, para que tengamos una nación con visión de futuro, con unos Partidos políticos responsables de sus candidatos.

El día que la política sea mejor, Colombia será una potencia mundial.

La corrupción amenaza la institución de la elección popular de Alcaldes:

Es un hecho que las frecuentes denuncias de malversación de fondos públicos por los Alcaldes de todo el país, están haciendo que, cada vez con mayor frecuencia, se levanten voces que reclaman una regulación de la elección popular de Alcaldes, para que no puedan utilizar los fondos del Estado como si fueran de su bolsillo propio.

Una noticia aparecida en eltiempo.com el pasado 22 de octubre, dice, textualmente:

«En los últimos cinco años la Fiscalía ha vinculado a 38 Alcaldes, 44 Concejales, un Diputado, 58 Exalcaldes, 135 exconcejales, 2 exdiputados, 55 funcionarios públicos, 29 contratistas, 68 desmovilizados y 47 particulares, en su mayoría por concierto para delinquir y dentro del sistema penal mixto», muestra pequeñísima para lo que está ocurriendo en el país en que el 93% de los empresarios, según Transparencia por Colombia, consideran que hay que pagarle a los funcionarios públicos para poder contratar con el Estado.

La ley 1475:

La ley 1475 acabó con la presunción de inocencia en Colombia, así como suena, cuando en el artículo 10 de dicha ley, numeral cinco, de las faltas sancionables, se especifican las siguientes acciones u omisiones imputables a los directivos de los Partidos y Movimientos políticos:

«Inscribir candidatos a cargos o corporaciones públicas de elección popular que no reúnan los requisitos o calidades, se encuentren incursos en causales objetivas de inhabilidad o incompatibilidad, o hayan sido condenados O LLEGAREN A SERLO DURANTE EL PERÍODO PARA EL CUAL RESULTAREN ELEGIDOS[2], por delitos cometidos relacionados con la vinculación a grupos armados ilegales, actividades del narcotráfico, contra los mecanismos de participación democrática o de lesa humanidad». Y, en el parágrafo correspondiente del mismo artículo, dice: Los Partidos o Movimientos políticos también responderán por AVALAR a candidatos no elegidos para cargos o corporaciones públicas de elección popular, si estos hubieran sido o fueren condenados durante el período del cargo público al cual se candidatizó, mediante sentencia ejecutoriada en Colombia o en el exterior por delitos relacionados con la vinculación a grupos armados ilegales u actividades del narcotráfico, cometidos con anterioridad a la expedición del aval correspondiente.

No es fácil para unas colectividades que tienen muy poca estructura enterarse de quienes tienen alguna inhabilidad o incompatibilidad o responder hasta el fin del período, para el cual fueron avalados, por la conducta de todos los que lo reciben por esos delitos.

El estatuto anticorrupción:

Grande ha sido el esfuerzo del Estado por taponar los canales de la corrupción y para ello se han expedido leyes como el Estatuto Anticorrupción que modificó el Estatuto General de Contratación Pública, el Código Único Disciplinario, el Código Penal, el Código de Procedimiento Penal, el Estatuto de Control Interno de las Entidades Públicas, la Ley de Acción de Repetición, el Régimen de la Administración Pública, la Ley 43 de 1990, reglamentaria de la profesión de contador público, y la reciente reforma a la salud. Que legislan sobre las inhabilidades de quienes financian las campañas políticas, prohíben a los defraudadores del tesoro público volver a contratar con el Estado, le pone el ojo a los saqueadores de la salud y a los corruptos de todos los pelambres que atacan los dineros de la educación. Sanciona con dureza a quienes cometan delitos contra la administración pública o los bienes del Estado. Se amplían  los términos de prescripción para las investigaciones de los delitos de corrupción y sanciona el tráfico de influencias.

El papel de las ONG:

Varias son las ONG serias que operan en Colombia, como la MOE y Transparencia por Colombia, que tienen un papel de mucha importancia en la vigilancia de la transparencia electoral y de manejo de los recursos del Estado

El papel de los medios de comunicación:

Muy importante es el papel de los medios de comunicación porque, a través de ellos, los Partidos se pueden enterar de las calidades y cualidades de los candidatos que se nos presentan por todo el país. Pero no hay que macartizar, no todo lo político es malo y, más bien, hay que ayudar a tener unos Partidos mejores, porque sin Partidos fuertes no hay democracia estable y miremos alrededor, porque los ejemplos abundan.

Esa es la importancia de este libro puesto en buena hora por el Dr. José Ferney Paz Quintero a consideración de los colombianos. Hay que pensar más en el país, ver como lo rescatamos de la mano de los corruptos y bandidos, Colombia lo merece, no tenemos más patrias, esta es la que hay que rescatar.

Gracias al Dr. Paz Quintero por ponernos a elucubrar cada semana en los grandes temas de la nación y por ello vayan mis felicitaciones y parabienes en este propósito patriótico de poner a pensar a Colombia.

Terminemos con unas coplas paisas, de unos mamagallistas antioqueños reunidos en algo que llamaban «El Huevo Simbólico» y que, un día, en una de sus tenidas alegres, escribieron «La epopeya del Serrucho». (aquí algunas de las coplas):

Cantó Gutiérrez González

la epopeya del maíz

permitan que este aprendiz

en décimas musicales

haga unos versos triunfales

a la más noble herramienta

que la economía alienta,

que estimula los contratos,

que mueve los sindicatos

y a tanta gente solventa.

Este heráldico trebejo

se merece un pedestal,

trabaja a carta cabal,

de modo tieso y parejo,

sin rubor y sin complejo,

en manos de tipos duchos,

!Señores me alegra mucho

erigirme en portavoz

de la herramienta de Dios

el folklórico Serrucho!

Usó el serrucho Noé

para fabricar el arca

y también lo usó el patriarca

de las tablas, Moisés,

también serruchó José,

el famoso carpintero,

y hasta el divino cordero

debió jalarle a la sierra,

por qué pues alguien se aterra,

de éste pueblo serruchero?

Succionar la oficial teta

y buscar las arandelas,

las dádivas, las gabelas,

cambiar firmas por pesetas,

montar desde la segueta

hasta voraz trozadora,

es hoy la norma rectora,

que tiene la burocracia,

de esta pobre democracia

cuya muerte se avizora.

 


[1] Administrador de Empresas (universidad EAFIT de Medellín) e historiador. Veedor Nacional y Defensor del Afiliado del Partido Liberal Colombiano. Miembro de Número de la Academia Colombiana de Historia y Correspondiente de la Real Academia Española de Historia, del Instituto de Geografía e Historia del Brasil, de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, de la Academia Nacional de Historia de Venezuela. Autor de diez libros de historia.

[2] Mayúsculas colocadas por el autor de éste artículo.