13 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Una vergüenza nacional

19 de julio de 2014

En el municipio de Bojayá, donde hace algunos años – para poner un botón de muestra -, los paramilitares y el frente 58 de las FARC libraron cruel batalla en la cual la población civil como siempre fue víctima,  un cilindro bomba lanzado a  la iglesia donde se refugiaron sus angustiados residentes, causó más de 100 habitantes muertos, algunos  de los cuales resucitaron momentáneamente para cumplir el sagrado deber de votar por uno de los candidatos del partido de la U que se disputaba el favor electoral. Lástima que  después de ello tuvieran que volver a la paz de sus sepulcros sin los honores del caso.

Pero si lo anterior fuera poco, los jurados no incineraron como era su deber las tarjetas sobrantes. Además, las tarjetas  en blanco y  no marcadas fueron  usadas dolosamente para favorecer al representante en funciones, mediante la doble triquiñuela de habilitar su oficina como urna triclave, pero sin entregar las llaves a los otros dos claveros y  así poder deslizarse en la penumbra de la noche a abrir los sobres sellados contentivos de los votos depositados, para consumar el protervo proceder,  con el manido pretexto de sacar algunos documentos informativos, según dejó constancia literal en ese sentido.

Y,  para colmo de todo, los escrutinios no se realizaron a partir de las cuatro de la tarde del domingo como era el deber legal sino a las doce del mediodía del lunes 10 de marzo, cuando aparecieron ¡Oh sorpresa¡ que había votado casi la totalidad de los inscritos, por el candidato de marras, previa la consabida suspensión de la energía eléctrica merced al incendio de la planta respectiva como consta en los documentos electorales.

De otro lado, en el municipio del Alto Baudó unos fueron los  jurados legalmente designados y otros muy distintos los que realmente actuaron, sin que mediara nombramiento alguno, razón por la cual la votación así expresada debía ser retirada del cómputo en los escrutinios.  Y en Medio Baudó, al momento de los escrutinios, según lo denunció el mismo registrador, los votos de la candidata Melania Valois le fueron adjudicados,  de manera burda, al candidato Bernardo Flórez, sin que en la corrección realizada, muchos de ellos pudieran retornar a la auténtica verdad electoral.

Por el cúmulo de graves irregularidades cometidas en las elecciones parlamentarias  del 9 de marzo en el departamento del Chocó era dable esperar que el Consejo Nacional Electoral rescatara de una vez por todas la genuina voluntad ciudadana expresada en las urnas, excluyendo de los escrutinios la votación espúrea o fraudulenta. Empero, en decisión que no mantiene ni menos acrecienta el prestigio que quizá alguna vez tuvo la institución, resolvió, a sabiendas,  convalidar el fraude, adjudicándole la curul en disputa al ciudadano beneficiario del mismo, en virtud de la coyuntura política según la cual  varios consejeros electorales estarían en trance de reelección por parte de los mismos a quienes se le otorgaron las credenciales parlamentarias, razón por la cual no se atrevieron a desconocer las fuertes presiones indebidas de las directivas de los partidos.  Fue entonces la aplicación a raja tabla de la  perversa metodología del “yo me elijo, tú me eliges”, ahora de moda.