11 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Obras por valorización

16 de julio de 2014

El Olimpo de la alcaldía de Armenia no tiene retenes dialécticos o de control político  en el concejo porque los miembros de esa corporación son una extensión ridícula de lo que se ordena desde la soberana omnipotencia del despacho instalado a escasos metros y al cual deben mirar con acatamiento y  respeto absoluto. Por ahí un par de voces disidentes se han levantado en ocasiones pero han sido aplastadas por el abrumador y apabullante poder que emana de la propietaria del presupuesto.

Esa propuesta de obras por contribución de valorización aparece de un momento a otro sin que haya mediado nada distinto a un proyecto de acuerdo que deberá modificar, nada menos, que el plan de desarrollo y que ha salido como del cubilete de un prestidigitador a escasos meses de dejar el mandato la señora Valencia y así a las carreras para buscar apoyo en la delegación ciudadana de un concejo estéril y en cercanías de una campaña electoral que deberá debatirse entre las apetencias de los amigos de la mandataria y las exigencias de una ley de garantías que aprisiona a los detentadores del manejo del gasto público.

Si las obras que se proponen no afectará los predios de lo que llaman estratos uno y dos pues entonces  solo unos quince mil propietarios de inmuebles al norte de la ciudad deberán asumir los costos reales de los 126 mil y tantos millones de pesos que se invertirían en las obras y estos en su mayoría son nada más y nada menos que los estratos tres y cuatro, la maltratada clase media, que si nos atenemos a las realidades de la ciudad son unos verdaderos pobres vergonzantes.

Se ha filtrado una especie de que primero se realizarán las obras y luego se pasará la cuenta de cobro. Tendrán definida la capacidad de endeudamiento de una ciudad que tiene entre sus perlitas el segundo vergonzoso lugar de desempleo en el país y sin ninguna posibilidad de que la situación mejore.

Cuáles serán los plazos de los créditos, en cuánto tiempo ejecutarán las obras y si ya tienen listas las licitaciones y todo el entramado de exigencias de estas posibilidades en el sector oficial.

Me suena por el momento un proyecto improvisado porque tampoco sabemos si las fuerzas de opinión, los conocedores de estos asuntos han sido tenidos en cuenta para semejante dislate.

Armenia necesita ponerse a tono de las grandes ciudades del país y las obras deben realizarse con tino y la curia necesaria y no con improvisaciones peligrosas que podrían ponernos en estadios de desgracia.

Pregunto ¿Por qué la señora Valencia no propuso desde un comienzo esta pataleta de ahora, por ejemplo,  no habría  serio y  en un acto de responsabilidad  ponerla a consideración de sus ciudadanos en la campaña política y sembrarla en el plan de desarrollo de su cuatrienio?

No me huele bien que a estas alturas del paseo nos vengan con ese cuento de las obras por valorización y menos que vaya a ser a través de una modificación del plan de desarrollo, confiárselo a un concejo que ha sido inferior a sus obligaciones, el que al final diga si es viable o no la iniciativa.

Juicio señora y señores que del afán, generalmente, no queda si no el cansancio.

El tiempo de doña Luz Piedad no le acredita capacidad de maniobra para semejante engendro y nadie sabe si será su adorado candidato Carlos Mario Álvarez  el responsable de ejecutarlo, porque a lo mejor  primero deberá elegirlo.