11 de abril de 2021
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La promesa campeona

14 de mayo de 2014

pareja rodrigo

La injuria, la diatriba, el chisme, la calumnoa, el rumor mal intencionado, el  se dice, el me contaron, la perversidad, la zancadilla, en dos palabras la bellaquería y la sinverguencería, han estado a la orden del día y se convirtieron en protagonistas estelares de una contienda que se creía civilizada y terminó convertida en un mugriento lodazal.

Como la costumbre hace ley y nadie quería estar por fuerza del vergonzoso escenario, en el terminaron revolcándose hastan los más encumbrados, aquellos de quienes los ciudadanos esperaban un comportamiento distinto, dados sus antecedentes y las responsabilidades que antes o ahora tuvieron o tienen a cargo.

Colombia no es un paraíso y está bastante lejos de serlo, pero no pede ser que por una rencilla personal o por un enfermizo y desaforado apego al poder — tanto del que ya estuvo como del que está — lo poco o mucho que se ha logrado en vitales campos en estos últimos dode años se eche a perder sin ningún miramiento, en aras de un bilioso y personal enfrentamiento.

Que muera Sansón con todos los filisteos para ser la consigna entre dos hombres y dos bandos por el momento irreconciliables, que con tal de hacer prevalecer sus tesis — asi sea con el todo vale como su principal herramienta —  demuestran que muy poco les importa eso que algunos melosamente denominan patria.

Es muy posible que uno de ellos se convierta en dueño del poder en los próximos cuatro años — asi sea por interpuesta persona — ¿ pero cual, aparte de una transitoria y egoista satisfaccion personal, va a ser la recompensa alcanzada y la Colombia que le espera con los antecedentes que hoy se tienen?

Una nación dolorosamentre dividida entre buenos y malos, cualquiera sea el triunfador del 25 de mayo o del 15 de junio; unas heridas abiertas que tardarán muchos años en cicatrizar y un panorama desolador; o la guerra fratricida que golpea hace sesenta años y sin duda continuará haciéndolo; o el empeño sostenido, soterrado y antipatriota contra una precaria paz que podría llegar a alcanzarse.

En uno u otro panorama, el futuro aparece tétrico y erizado de dificultades, mientras en forma simultánea podrían irse diluyendo o mermando los innegables avancesconseguidos en los tres gobiernos, cuyos personeros son paradójicamente a quienes parece importarles un bledo el futuro, con tal de ganar al precio que sea y como sea.

Escrito lo anterior, fiel reflejo del desolador panorama actual y lo que se avecina para el país en caso de persistir la pugnacidad y el agudo enfrentamiento, vale la pena retomar el título de la nota para escapar del pesimismo generalizado y la decepción que ha generado esta pobre campaña, y aludir a lo que sin excepción alguna han hecho todos los aspirantes: tratar de embaucar incautos con cuanta promesa o sandez se les vaya ocurriendo en sus fatigosas peroratas.

Las palmas en este terreno de las utopías se las lleva, sobrado de lote, el candidato del uribismo, Oscar Iván Zuluaga, quien en un debate promovido por Teleantioquia prometió que en un eventual gobierno suyo las medicinas les serían llevadas a los pacientes a sus propias residencias.

Si el Acetaminofen, el Cloranfenicol y el Ibuprofeno, remedios benditos que la nefasta Ley 100 instituyó como la panadea para todos los males los niegan hoy después de una fila de cinco o seis horas, ¿ cómo será en el futuro cuando tengan que llevarlos los mensajeros de las eficientes EPS a las casas ? Esa es la promesa campeona.