11 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¿Uribe: ¿Un obstáculo para Zuluaga?

21 de mayo de 2014
21 de mayo de 2014

Que no despegó, que es desconocido, que su rostro es agrio, que es un provinciano, esos y muchos deméritos más, fueron arrojados en su contra. A ese maremoto contestó que su campaña comenzaría  después de los  comicios para el congreso. Lo dijo cuando se le veía casi de colero en los registros de opinión.

El Presidente Santos tiene un bajo e inmodificable techo en las consultas que se hacen, y si es verdad que aun aparece comandando el pelotón de los aspirantes, mientras sus competidores avasallan en la conquista de más y más adeptos, el actual mandatario  se frenó. No debiera ser esa la situación de quien además de ser la cúpula del poder, coordina los fines humanitarios del Estado, halaga las provincias con desembolsos inmediatos del presupuesto y maneja todos los tentáculos de la administración pública. Algo, no sé qué, está fallando en su campaña que va teniendo un  horizonte de rayos y centellas.

La historia puede repetirse. Era Horacio Serpa el aspirante a la presidencia  a quien solo le faltaba un peldaño para  instalarse en el Palacio de Bolívar. De pronto surgió un émulo pigmeo, recibido con  desconcierto pesimista por el país. Serpa  era un ciclón que minimizaba a sus rivales. Uribe con el mensaje de la seguridad empezó de cero. Fue perseverante y creció en una Colombia desconcertada con la violencia. Mientras a Serpa lo abandonaban las legiones, Uribe, sorpresivamente, copaba su bolsa electoral. El resultado de ese debate  lo conoce la nación.

Zuluaga se le acerca a Santos con populoso respaldo nacional. Crece como ola marina. Con otros aditivos importantes. Puede darse como un hecho que  le competirá al actual mandatario, en un mano a mano, el primer  cargo del país. A su  cauda llegaremos los conservadores que hoy respaldamos a la señora Ramírez, grandes caudales humanos de los que votaron por Peñalosa y de pronto algún movimiento de la izquierda.  Con Santos está el liberalismo,hoy trifurcado como Liberalismo a secas, Cambio Radical y Partido de la U. Es un  vaticinio riesgoso afirmar quién triunfará en ese enfrentamiento final.

Muchos factores juegan a favor de Zuluaga. Su formación intelectual. Su aplaudida jerarquía como economista.Su oratoria magnífica. El justo reconocimiento que se le hizo como el mejor Ministro de Hacienda de toda América. Su paso por el parlamento  en donde descolló por su seriedad, cultura, y el conocimiento que tiene de los dolamas públicos. Además, hay que decirlo claramente, adelanta en televisión un convincente programa de gobierno que está calando en la mente de los colombianos.

Hay un solo pero, del tamaño de una catedral. Su incondicionalidad absoluta  al criterio impositivo del autócrata Uribe Vélez. Ese es su Talón de Aquiles. Cuando su Partido estaba en los prolegómenos para escoger candidato presidencial, José Obdulio Gaviria que tanto vale y significa en ese movimiento,  repitió una y otra vez, que  se necesitaba seleccionar un personaje que fuera, de hecho, apenas vicepresidente, porque sería Uribe el que volvería a gobernar. Además de burlarse de la justicia como lo sabe hacer, intervendrá decisoriamente en todo. Escogerá los ministros. Señalará quiénes deben ocupar los Institutos Descentralizados.Su dedo milagroso indicará  los embajadores que serán nombrados. Impondrá nuestro destino económico. Tratará  de modificar la Constitución para retornar al mando de Colombia ¡líbrenos Dios! por el resto de su vida.

Si Peñalosa, entonces, no tiene el apoyo de Uribe, hoy sería el alcalde de Bogotá. Sus patrocinados, en casi toda la geografía nacional, perdieron. En Antioquia, la alcaldía de Medellín y la gobernación. En Caldas lo mismo. Uribe hizo una manifestación portátil de más de cinco mil personas por todo el Oriente de este departamento. En todos los municipios visitados por él, ganó Omar Yepes.

¿Zuluaga será el vicepresidente de Uribe? De no hacerlo, ¿será  estigmatizado como Juan Manuel Santos?  La ruta de gobierno ¿la señalará el sombrío fundamentalismo de su “director espiritual”? Esa es el gran incógnita. Desde una orilla distinta a la suya, y por disciplina de partido acompañándolo en la segunda vuelta, muchos caldenses vemos,como muy posible, su presidencia.

[email protected]