21 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

100 años forjando valores en la juventud

20 de abril de 2014
20 de abril de 2014

Su historia se inició el 3 de agosto de 1914. Ese día llegaron a Aranzazu, traídas por el sacerdote Manuel Antonio Pinzón, once religiosas pertenecientes a la Comunidad Vicentina. A lomo de mula, arribaron Sor Vicenta Villegas, Sor Isabel Cabrera, Sor Josefina Bueno, Sor Isabel Delgado, Sor Cecilia Ochoa, Sor Josefina Botero, Sor María Luisa Osorio, Sor Isabel Zapata, Sor Micaela López, Sor Josefa Vargas y Sor Luisa Holguín.

El sacerdote las invitó para que le colaboraran en su proyecto de fundar un plantel de educación secundaria para mujeres. Llegaron por el camino viejo. En la plaza fueron objeto de una gran bienvenida. Inicialmente se hospedaron en una vivienda cedida por el Coronel Daniel Botero Ramírez. La población las recibió con alborozo. Sobre todo porque sabían lo que representaba su presencia en el municipio para consolidar el proyecto de fundar un plantel educativo. Veinte días después de  su arribo, este ya estaba funcionando. Tenía los grados primero y segundo elemental. Pero a partir de 1936, gracias al entusiasmo del padre Carlos Isaza Mejía, empezaron los cursos de primero y segundo de bachillerato.  

En 1949 el colegio obtiene la aprobación del curso tercero de bachillerato. Y el 11 de junio de 1953 obtiene la aprobación del grado cuarto. Hasta entonces la especialidad era bachillerato académico. Sin embargo, se hacía énfasis en la instrucción pedagógica. Por esta razón un año más tarde, por iniciativa de Sor Alicia Domínguez, se decide darle orientación en este sentido. La aprobación oficial la recibe el 14 de abril de 1955.  Ese año lanzó su primera promoción. Obtuvieron su título de maestras Marlene Orozco, Alba Aurora Jaramillo, Nhora Jiménez Herrera, María de Jesús Vásquez, María Melania Castrillón, Carmen Teresa Botero, María Fabiola Soto, María Dolores Morales, María Soleiba Echeverri,  María Ruby Zuluaga y Mary de Jesús López.

La Escuela Normal Superior Sagrado Corazón obtuvo su departamentalización mediante ordenanza 012 del 26 de octubre de 1962. Aunque desde su fundación se caracterizó por ser un plantel exclusivamente femenino, a partir del año 1980 se convirtió en mixto. Desde 1977 empezó a funcionar con dos tipos de bachillerato: académico y pedagógico. El bachillerato académico fue aprobado el 1 de agosto de ese año. El pedagógico lo había sido diez años antes, el 30 de octubre de 1967. El programa oficial de formación de docentes fue aprobado 33 años más tarde, el 11 de octubre 1999. Desde esa fecha empezó a llamarse Escuela Normal Superior Sagrado Corazón.

Este plantel educativo que impulsa la investigación como una forma de construir conocimiento, de dar respuesta a muchos interrogantes y de ampliar el horizonte conceptual de cada  uno de sus alumnos, tuvo como primer nombre el de Colegio de La Inmaculada. El ciclo complementario de formación docente, que comprende los grados 12 y 13, semestralizados, fue aprobado para entregar el título de Normalistas Superiores. Quienes lo cursan pueden aspirar a llenar las plazas que se van creando en el magisterio. Es decir, salen preparadas para ejercer la docencia en los niveles de preescolar y básica primaria. Son cientos de docentes los que se han preparado en sus aulas desde su fundación.

Esta breve reseña histórica sobre la Escuela Normal Superior Sagrado Corazón tiene como propósito contarle a la comunidad qué ha significado este plantel educativo en la historia de Aranzazu. Aquí no se aportan estadísticas para saber cuántas personas ha graduado en sus 100 años de fructífera existencia. Lo cierto es que todos los aranzacitas hemos tenido relación con este plantel que hoy orienta Gabriel Andrés Giraldo García. Sus directivos, personal docente y estudiantes se preparan para celebrar con bombos y platillos esta efemérides. Desde ya se realizan actividades para recolectar fondos con destino a la financiación de las actividades que desarrollarán para conmemorar esta fecha.

Con información de los libros
“Aranzazu: su historia y sus valores”
y “El sabor de la nostalgia”,
de José Miguel Alzate