10 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Farc dice que conferencia de naciones debe trazar estrategias para acabar el monstruo del narcotráfico

18 de marzo de 2014
18 de marzo de 2014

 

Los pronunciamientos los hizo a través del cabecilla del equipo negociador en La Habana, alias Iván Márquez, en un escrito publicado en internet, en el que habla del “nauseabundo crimen del narcotráfico que lacera a la humanidad” y nuevamente niega que las Farc sean narcotraficantes.

Al respecto señala que “el ministro de Defensa de Colombia, al acusar a la guerrilla, sólo hace el ridículo” y subraya que mejor “preguntémonos qué hacer para salir de este laberinto”.

“De nuestra parte –agrega el cabecilla de las Farc– cerramos el 21 ciclo de conversaciones de La Habana presentando 50 propuestas, que de ser asumidas con sensatez por el gobierno, pueden coadyuvar a encontrar un camino, que al menos, mediante la sustitución gradual, saque a los campesinos del pantano de miseria en que se encuentran”.

En su escrito, Márquez afirma que la CIA y la DEA son “motores y generadores de la calamidad humanitaria del flagelo del narcotráfico”.

Agrega que desde hace más de medio siglo, la CIA está utilizando las ganancias criminales del tráfico de drogas para financiar sus operaciones encubiertas de guerra sucia, y que esos dineros son usados para desestabilizar gobiernos legítimos, elegidos democráticamente, financiar atentados contra líderes del hemisferio que se oponen a la política hegemónica de Washington…

Indica que tanto la DEA como los barones de la droga, están haciendo el negocio del siglo, porque, según los denunciantes, mueven una gran masa de dinero que oscila entre 500 mil billones y un trillón de dólares al año, una cantidad anual mayor que la del negocio del petróleo y el gas natural juntos, y el doble de la industria de automóviles.

Y en ese gran negocio – continúa diciendo– ubican la razón por la cual, el ejército de los Estados Unidos, el aparato militar más grande del mundo, con un presupuesto de cientos de billones de dólares, es totalmente incapaz de controlar el ingreso de drogas a su país.

“Por eso la guerra contra las drogas es un fraude y una farsa total”, subraya. “Esto explica el fracaso de la política antidrogas. La causa de la persistencia en esa política son los negocios, y Colombia y México aportan las víctimas de un prohibicionismo hipócrita”, puntualiza.

Advierte que “donde huela a drogas, ahí están las tropas estadounidenses erradicando la cocaína, la heroína y el opio de los demás, y protegiendo a los barones de la droga que blanquean sus dineros a través de los bancos de Estados Unidos y de Europa” y subraya que “mientras los insignificantes capos colombianos, lavan su plata y la ponen a circular en los circuitos financieros del país, antes de ser asesinados, encarcelados, o extraditados al norte”.

“Cualquiera puede sentir que en esas condiciones es estéril el esfuerzo de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, dirigido a castigar a los delincuentes del sector financiero responsables del lavado de activos, y que la legalización del consumo que ahora propone la ONU para desestimular el negocio, no deja de ser una vana prédica esparcida en la soledad del desierto”, concluye Márquez.