11 de abril de 2021
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Caldas, una “Olla” política nauseabunda.

7 de marzo de 2014
7 de marzo de 2014


Mi amigo Germán Ríos Martínez, periodista manizaleño, solicitó por las redes sociales no olvidar una articulo de María Jimena Duzán, que tituló: Qué pasa en Caldas?, publicado por la revista Semana, en septiembre 11 de 2010, y en el cual se dicen muchas verdades y otras que no corresponden a la realidad, y unas más un poco superficiales sobre  el manejo político en Caldas, pero sin profundizar en algunos hechos graves y de marcada corrupción con los que empezó el debut burocrático el Partido de la U., en este departamento, cometiendo de manera sistemática más hechos aberrantes, hasta el día de hoy, no solo en la Alcaldía de Manizales, sino en otros entes descentralizados que lograron conseguir a base del tráfico de influencias  y de presión o condicionamiento legislativo.

El doctor Eugenio Marulanda, ex candidato a la gobernación de Caldas en las pasadas elecciones atípicas, y una vez alcanzada la victoria por el Partido de la U., sin titubeos manifestó: la contienda electoral la perdió la antigua coalición a la que bautizó como “La cuarentona” y a la ganadora como “La quinceañera” sosteniendo que ésta era más entendida y perversa que la primera; como sería el olor nidoroso tan penetrante olfateado en la nueva agencia clientelista que infirió de entrada esta verdad de a puño sin conocer muy de cerca a la emergente dirigencia partidista, esta afirmación se corrobora a diario por el comportamiento lastimero y pobre de su bancada parlamentaria.

Los caldenses que pedían a gritos como plañideras el relevo de Barco, Yepes y Luís Guillermo por deshonestos y corruptos, situación que jamás se probó en estrados judiciales, ya tienen, para su tranquilidad y gusto, la nueva clase política dominante del emergente Partido de la U. , eso sí, más clientelista y corrompida que la anterior, con balance negativo en la tarea legislativa y en las de obras públicas, sólo posan de sanguijuelas parasitarias sin pena ni gloria; muchas veces, como en este caso, es más letal el remedio que la enfermedad. Y ya que estamos en las comparaciones, que de por sí son odiosas, los que hicieron parte de la cuarentona llegaron al parlamento y al manejo político del departamento por sus ideas y su capacidad de convicción, caso contrario ocurrió con la quinceañera que alcanzó esas posiciones bajo la égida del paramilitarismo y sus ideas y capacidad se impusieron por métodos persuasivos a través de las macabras moyo-sierras, el desplazamiento forzoso y una que otra bala,
Nunca antes la clase política se había topado con un aliado de condiciones excepcionales para el ejercicio clientelista, con tinte inequívoco de corrupción, como resultó ser el presidente Santos en aras de su reelección, al ex presidente Uribe sólo le valió dos notarías, pero aquel entró a su redil reeleccionista a los comensales famélicos de la unidad nacional, y les ha  repartido, con efectos somníferos y amnésicos para su ideología política, astronómicas sumas de dinero para su campaña electoral de manera descarada y cínica, a través de un guiño a sus ministerios e institutos descentralizados para que efectúen los desembolsos dizque para obras en las diferentes regiones, sumas que para esta destinación especifica jamás han llegado a su destino para su ejecución o, al menos, eso es lo que ha ocurrido en Caldas.

No se requiere solicitar, es un deber ineludible de los órganos de control, en primer orden de la Contraloría General de la República, y de la Fiscalía y Corte Suprema, hacer una exhaustiva investigación y un riguroso seguimiento a estos dineros los cuales fueron girados para obras determinadas, y tal parece, como en el caso de Caldas y sus municipios, nunca llegaron para ese fin, siendo desviados dolosamente, parte de esos recursos llegaron a los municipios por “volquetadas” pero para la campaña política y se invirtieron en pagos de publicidad, compra- venta de votos y un gran fajo de billetes para el gamonal local o esbirro, como pago o retribución para conseguir, sin importar el medio, los votos de los incautos o ganchos ciegos o sinvergüenzas cretinos y vagos a favor del transmisor de la pandemia de la corrupción; la otra parte de los recursos, que es la mayor tajada, se queda en los bolsillos del candidato benefactor y del otro compinche parlamentario residente en otra latitud, este peculado es mediante una operación  especie de “lavado de activos”.

El enriquecimiento ilícito no sólo se da por operaciones del narcotráfico, sino por cualquier otro medio que sin justa causa incremente el patrimonio, y estos ricos emergentes pululan en todas las instituciones estatales, especialmente en el Congreso de la República, ante la impavidez y connivencia de la Fiscalía General y la Corte Suprema. Jamás se ha visto, y no se va a ver mientras tengamos esta clase de fiscales, que se investigue y se realicen pesquisas a las abultadas fortunas de los parlamentarios y que se extiendan a sus ascendientes, descendientes, colaterales, cónyuge y a los de afinidad. Algunos congresistas en cosa de 5 o 6 años han incrementado su patrimonio de manera impresionante y su ostentación es grotesca, fortunas con máculas de diversos delitos. Caso concreto se da en Caldas con ciertos congresistas del Partido de la U., y se corrobora por un simple cotejo de modus vivendi de otrora y por esas grandes sumas de dinero que entregan a sus agentes locales para corromper a los electores y la otra que tienen “encaletada”, gracias a la mano larga y dadivosa del presidente Santos.

Los candidatos al Congreso avalados por esa cloaca del  Partido de la “U”-, y los cuales aspiran a regresar a ese recinto para seguir con sus “negociados torcidos” y degustando el panal meloso  de la corrupción y cobrando los sueldos más elevados por esa sinecura, no merecen el respaldo de la gente de bien; de la que tiene dignidad; de la que está cansada de tanta podredumbre;  de los que tienen coraje y no sufren de cobardía, así los amenacen con el sicariato; de los que piensan en las nuevas generaciones; de los que quieren ser parte del equipo exterminador del carrusel de la corrupción política. Además, es bueno no andar con rodeos ni eufemismos, estos candidatos  no les interesa ni Usted ni su pueblo, sólo les interesa su voto cómplice para asegurar su permanencia en el palacio de la impunidad, son personas indeseables en la sociedad y en esos cuerpos colegiados por estar de una u otra manera involucrados o salpicados  en la abominable y macabra parapolítica. Para los “Tomasinos” que no crean, averigüen en la Secretaría de la Corte Suprema radicado 36164.

Rescatemos y fortalezcamos a nuestros Partidos tradicionales. Acabemos con la corrupción y el paramilitarismo. VOTE:
Partido Liberal.
Senado: Adriana Franco Castaño- L68.
Cámara: Mario Castaño Pérez- L105
Fernando Mancera-L102
Magdalena Builes- L101
Lina Cardona- L104
Juan Carlos León- L103

Partido Conservador.
Senado: Amparo Sánchez- C99
Cámara: Arturo Yepes Alzate- C101

Apostilla: El Partido de la U., nocivo enormemente y quicamente malo, esta descuadernado y se está atomizando en su interior debido a la aparición del Centro Democrático de Uribe y a los egoísmos y envidias, y a otros males que lo aquejan. Después, en próximo artículo me referiré a los negocios y a las amistades non sanctas que tienen algunos de sus congresistas no sólo con paramilitares, sino con narcotraficantes; como también, a unos hechos increíbles de felonía entre ellos, y que, sin la menor duda, son causales de expulsión de cualquier Partido que se respete.

Manizales, febrero 28 de 2014.