18 de abril de 2021
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Sector palmero le apuesta a la conservación de la biodiversidad, de la mano con el Instituto Alexander von Humboldt y WWF

20 de febrero de 2014
20 de febrero de 2014

 

Esta cruzada por la defensa de la biodiversidad en la actividad palmicultora, que involucra a otras entidades del Sistema Nacional Ambiental como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el IDEAM, Parques Nacionales, cuatro Corporaciones Autónomas Regionales, y también al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, controvierte la información de autoría de la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional que con el título “Cultivos de palma de aceite amenazan aves y mamíferos en los Llanos” fue publicada el pasado 31 de enero y replicada en varios medios de comunicación, “donde se hacen señalamientos que nos vemos obligados a aclarar y precisar”, manifestó Jens Mesa Dishington, Presidente Ejecutivo de Fedepalma.

En primera instancia, desde Fedepalma, “nuestro principal interés es que la agroindustria de la palma de aceite sea eficiente, competitiva y sostenible. Para ello, buscamos lograr mayor armonía entre los sistemas productivos y los ecosistemas naturales que les proveen bienes y servicios ambientales de los que dependen, y también somos conscientes de que estamos ubicados en Colombia, país megadiverso, y que como sector productivo compartimos la responsabilidad por preservar dicha biodiversidad”.

Incluso, con fundamentos en lo expuesto en la recientemente expedida Política Nacional de Biodiversidad, ésta no sólo se conserva en las áreas protegidas: “en un país como Colombia, la biodiversidad también se preserva mediante un mejor diseño y manejo de sistemas productivos agropecuarios”, manifestó el dirigente gremial.

Por eso, con el proyecto, “Conservación de la Biodiversidad en las Zonas de Cultivo de Palma”, Fedepalma y la palmicultura nacional le apuestan a cinco grandes objetivos que contribuyen a esta conservación en las zonas palmeras, como son:

1.    Identificar a nivel territorial aquellas áreas en donde la actividad palmera se pueda expandir, reduciendo la afectación de ecosistemas estratégicos y aumentando su productividad.

2.    Identificar áreas que posean un alto valor biológico e instaurar planes de manejo y conservación para especies que se encuentren en peligro o estén amenazadas.

3.    Identificar corredores de conectividad biológica, para asegurar la dispersión y el movimiento de especies a través del paisaje palmero.

4.    Generar estrategias agroecológicas para que las fincas palmeras implementen mejores prácticas que vayan en sintonía con la conservación de la biodiversidad.

5.    Monitorear el aporte de las estrategias anteriormente mencionadas a la conservación de la biodiversidad, relacionado con los grupos de avifauna (aves), hepetofauna (sapos, ranas  y serpientes), mamíferos (dantas, osos perezosos, osos hormigueros, murciélagos, etc…) y plantas. Así mismo se estudiarán los beneficios que todas estas especies prestan a los seres humanos a través de una valoración de servicios ecosistémicos.  

¿Cómo ha sido el desarrollo del proyecto?

El proyecto que se avizoró desde 2007, inició su fase de implementación a mediados de 2013 y se desarrollará hasta mediados de 2017. Sus áreas de intervención abarcan gran parte de las zonas palmeras de la Orinoquía y del norte del país (principalmente en el departamento del Magdalena), y posteriormente será replicado por Fedepalma y Cenipalma en otras regiones palmeras del país.

El Presidente Ejecutivo de Fedepalma, con relación al artículo de la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional, señaló que éste solo se enfoca en unos pocos grupos de especies que son bastante dependientes de cierto tipo de coberturas naturales; es decir, no hace una comparación entre la diversidad de especies en sabanas naturales, cultivos de palma y otros sistemas productivos agropecuarios.

“Es importante mencionar que la caza furtiva de especies animales es una actividad que se ha registrado de manera independiente por todos los sectores de la población en los Llanos Orientales y que compromete de modo muy marginal a los palmicultores. Complementariamente, en comparación con el cultivo de arroz al que se refiere el artículo, el impacto del cultivo de palma es mucho menor sobre las coberturas naturales”.

Otros estudios a tener en cuenta

Por otra parte, el vocero gremial se refirió al estudio “Incorporación de Consideraciones de Biodiversidad en la Política Sectorial Agropecuaria”, adelantado por el Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la misma Universidad Nacional en 2003. En dicho estudio, el IDEA analizó 25 de las principales actividades agropecuarias en el país, y señaló que el cultivo de palma de aceite se encontraba entre los cinco cultivos con mayor favorabilidad potencial con la biodiversidad, entre otras razones, por ser un cultivo perenne (con menor impacto sobre el suelo por contar con un ciclo productivo de más de 25 años) y por contar con una estructura y funcionalidad similar a la de un agroecosistema de bosque plantado, con los beneficios que ello genera para las especies de fauna y flora.

“Cualquier transformación de un ecosistema natural por un sistema productivo involucra cambios en el paisaje y en el número y composición de las especies presentes en la zona. Para el caso de los cultivos de palma en los Llanos Orientales, la gran mayoría han sido establecidos en tierras que previamente habían sido destinadas a otras actividades productivas. En ese sentido, la mayor transformación ya se había generado décadas atrás, así como el mayor impacto sobre las especies nativas de la sabana natural”, argumentó Mesa Dishington.

Cifras del sector palmero para la reflexión

En lo que respecta a la tasa de crecimiento del sector palmero colombiano, si  bien el área sembrada ha tenido un importante dinamismo en los últimos años, con una cifra cercana a 10% anual en la década entre los años 2000 a 2010, la misma resulta menor en los últimos años, cercana a 5% en el periodo 2010-2013.

En cuanto al área sembrada en palma en Colombia, cabe anotar que las 476.000 hectáreas sembradas corresponden a menos de 0,4% de la superficie terrestre del país, a aproximadamente 1% de la superficie de la frontera agrícola del país y a menos de 10% de la superficie cultivada.

Y en lo que tiene que ver con la extensión del cultivo de palma en los Llanos Orientales, actualmente hay aproximadamente 177.000 hectáreas sembradas con palma de aceite en esta zona, lo que equivale a menos de 1% de la superficie correspondiente a la cuenca del Orinoco en nuestro país, que cubre casi 18 millones de hectáreas.