21 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El Vuelo del Aguila

20 de febrero de 2014
20 de febrero de 2014

catellanos jorgeDe inmediato, el rey mandó a llamar a curanderos y sanadores para que vieran al ave, pero nadie pudo hacerla volar. Al día siguiente el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al ave.

Poco tiempo después apreció el águila volando ágilmente por los jardines interiores del palacio. En consecuencia, el rey le solicitó su corte, «Traedme al autor de este milagro.»

Efectivamente la corte le trajo a un humilde campesino. El rey le interrogó: «¿Tu hiciste volar el águila? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres acaso un mago?». Intimidado el finquero le contestó al rey, «Fue fácil, solo corte la rama y el aguila voló, se dio cuenta que tenia alas y se largó a remontar las alturas».

Estoy seguro, que como en el águila de nuestra historia todos podemos volar…

Tan solo tenemos que darnos cuenta que poseemos alas, tan solo quizá necesitemos librarnos de todas esas cosas en las que nos apoyamos y que al tiempo que nos dan seguridad de paso, también nos limitan.
A veces la vida nos quita los apoyos que también son nuestros límites. Entonces sufrimos en vez de volar.

Pero esto no es necesario porque somos dueños de nuestra vida. En efecto,  tú eres el constructor de tu destino. Tú puedes volar por encima del sufrimiento y de las limitaciones, descubrir nuevos mundos si estás dispuesto a arriesgar y dejar la seguridad de lo que conoces.

Para poder volar sólo necesitas el impulso del impetu del viento recio, nos espera un cielo azul a donde lanzarnos con la fuerza de las alas.

No dejemos que la vida nos empuje. No dejemos que sea necesario que nos corten el arbol, el soporte, donde estamos estancados. Y también disfrutemos de los fracasos porque todos los errores son buenos ya que aprendemos de ellos. Todo lo que te sucede es siempre bueno si lo vemos así, porque todo en la vida tiene el propósito de crecimiento, de que podamos volar, de que lleguemoss muy alto en cada vuelo diario que emprendamos.

Ahora reflexionemos: ¿Sabe que tienes alas?  Sabe que puedes volar? ¿A qué se está agarrando? ¿De qué no se puede soltar? ¿Qué espera para liberarse de lo que le impide alzar el vuelo? . El viento, mensajero  del Altísmo, como afirman las Escrituras sacras, está soplando…..

[email protected]