21 de abril de 2021
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Una propuesta para salvar la paz

9 de octubre de 2013

 

Al  pueblo que lleva ya 60 años de estar padeciendo una violencia que nunca sospechó y al cual ningún dirigente le ha enseñado a perdonar, tan solo a odiar al máximo y a incubar desmedidos  anhelos de venganza,  paradójicamente podría gustarle mucho transitar por un camino que no conoce, el de la paz que quieren encontrar los guerrilleros y los enviados del gobierno de Juan Manuel santos a Cuba, pero nadie  lo ha invitado con el corazón abierto a treparse al tren de la reconciliación, ni siquiera  el gobernante que si no la propicia y firma, sobre discursos de una prosperidad social para todos, y seguro de que no habría más rutas ensangrentadas,  muy posiblemente tendría que irse de la presidencia y cargar en sus espaldas  la creencia popular que muy pronto  brotaría de que no  terminó  lo que prometió, porque, dice el que escribe, no se lo permitieron los empresarios de la guerra que lo ayudaron financieramente a ganar el  cargo, ó  porque no fue  capaz de apropiarse de argumentos requeridos  para  hacerla deseable y factible ante 46 millones de colombianos.

Lo que ha hecho Santos

En lo que lleva de presidente Santos lo único importante que ha hecho es prometer la paz, como fuere. O la hace a será  visto como un fracasado por el  mismo pueblo que lo eligió. Si hubiere hecho lo correcto, esto es sembrarla, hoy estaría en las delicias, preparando su re elección y a poco de iniciar el postconflicto. Pero, no la  ha propiciado, casi seguramente porque sus indiferencias son en este caso tan grandes como en el Caribe que perdimos.

Hoy  vivimos una incertidumbre total  creada por el absurdo de los absurdos o el mal juego de un tahúr equivocado o de alguien en el que no se puede confiar porque luego de haberse negado a suspender el fuego, se le oye hablar de paz unas veces al medio día, y otras veces  amenazar al atardecer  con que está dispuesto para la guerra, pero siempre con   un mindefensa que parece ser su  patrón porque en la noche   siempre califica de bandidos a los guerrilleros que cuando puede embosca tratándose justamente de los llamados a firmar el acuerdo de paz.

La única alternativa del Presidente

Juan Manuel Santos no tiene sino una alternativa en el poder que aun disfruta: conservarlo con la victoria de  la paz, ganada con acuerdos, o permitir que ella fracase y que su antecesor, Alvaro Uribe Vélez,  resulte triunfante en sus prédicas guerreristas de seguridad democrática, ahora enarboladas por el primo Francisco Santos, quien hace la política con la máscara del ex presidente que lo único  trascendente que hizo fue expulsar a los guerrilleros de unos sitios con tan mala suerte, o suerte calculada, de que allí quedaron felices y cómodos  centenares de paramiltares  tan criminales como los erradicados.

Con acuerdos, Santos puede firmarla con las Farc y después, como alguna vez lo insinuó cuando  habló de la victoria de la paz,   puede imponerla ante el pueblo con decretos que mas adelante justificaría mostrando   las bondades que  vendrían  en lo económico y social y en las buenas relaciones de hermanos que son las más importantes  para sacar adelante un país que tiene el doble de tierras fecundas  de las que dispone España.

Las dificultades que se  le avecinan

Lo más difícil que le viene a Santos, o puede ser lo mejor, es que los guerrilleros quieren la paz y no se van a levantar de la mesa de negociaciones en Cuba. El presidente, equivocado, y tratando de ser tan radical como Uribe, alegando cualquier cosa, podría retirarse de ella, pero se iría frustrado en la búsqueda de la paz, tal vez pensando en que el fracaso ante el pueblo se lo podrá endilgar a las Farc, que no siendo  ingenuas  y muy previsivas están informando por Internet diariamente a la comunidad de lo que  quieren y de lo que no se ha podido hacer, sin violar los compromisos de confidencialidad.

El presidente todavía podría crear la base democrática que se abstuvo de empezar a cultivar hace un año para que el pueblo esté de acuerdo, sin referendo, sin asamblea constituyente, con unos decretos de aprobación  de los acuerdos de Cuba, demostrando beneficios, lo cual puede hacerlo a través de los medios que le son afectos, pero si se deja ganar por las  prédicas guerreristas  de Uribe entonces  habría que concluir que nunca debió ser presidente, aunque debe recordarse que  lo fue catapultado por el antioqueño.

Colombianos que no conocen la paz

Juan Manuel Santos  con decretos de perdones, indultos y amnistías, antes del debate electoral puede emprender la tarea  y sin embargo no conseguir los votos  para triunfar con un electorado menor de sesenta años, que no conoce de paz, que no sabe sino de odios tipo Uribe y que aún  no entiende  para qué sirve, y entonces  perder la presidencia  en mayo pero podría ganarse un premio Nobel  en un futuro cercano, cosa más halagüeña que sufrir la vida soportando la cantaleta del paisa..Y pasaría a la historia. Como va puede ser  ignorado.

A esta hora hay que decir que  los únicos victoriosos  visibles son  las Farc demostrando que quieren la paz y que hay cómo hacerla  y, como por contracara de la política, Alvaro Uribe afirmando que las negociaciones en Cuba  deben suspenderse ante los que tras él aprendieron a odiar y aspiran a vengarse con el alegato de no puede haber impunidad..