15 de abril de 2021
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Los salarios de los políticos

13 de octubre de 2013

israel londono

Al respecto, quiero hacer referencia a la época en que fui Concejal de Pereira para explicar una parte del asunto. Un concejal de una ciudad capital o de un municipio cualquier se gana el equivalente a un día de salario del Alcalde respectivo por cada sesión plenaria a la que asista. Según el actual marco legal, los concejales pueden sesionar seis meses en el caso (tres períodos de dos meses cada uno) y en cada año sólo puede asistir a 180 plenarias más 30 sesiones extras.

En el caso de Pereira, un concejal tiene ingresos mensuales cercanos por $5 millones, sin cesantías y sin vacaciones, cifra que resulta de sumar el valor pagado por las sesiones de esos seis meses y dividir por los doce meses del año. Hay que aclarar que se trata de honorarios, sobre los cuales existe una alta retención, eso sin tener en cuenta la alta cuota de responsabilidad que tienen los Concejales. Y adicionalmente que siempre hay que guardar una plata para pagar los abogados para atender las demandas que se derivan de sus decisiones.
Esto indica que hay períodos en el año en que los Concejos no sesionan y, por ende, los concejales no reportan ingresos por honorarios.

Los Diputados tienen ingresos mucho más altos, dado que no dependen del número de sesiones, es decir unos $8 millones. Pero también ellos sesionan solo seis meses en el año, lo que significa que en los otros seis meses no tienen ingresos.

La gran responsabilidad de estos funcionarios, tanto Concejales como Diputados, es que la gente cree que por esa dignidad deben tener un buen vehículo que les permita desplazarse a cualquier parte, un buen asistente, una cómoda oficina y otros gastos que, por lo general, deben salir de sus propios bolsillos. En tales condiciones, hay que decir que en el caso de los Concejales y los Diputados, sus ingresos mensuales son muy poco representativos.

Veamos ahora el caso de los Congresistas de la República. Esta semana, el gobierno nacional expidió un decreto mediante el cual estableció una prima a su favor por cerca de $8 millones que constituye factor salarial, para tapar el hueco que dejó un fallo del Consejo de Estado que tumbó la prima de salud y la bonificación de localización de Senadores y Representantes.

Al respecto, debo anotar que la responsabilidad que tienen estos funcionarios es demasiada, dado que se trata de un jefe político que tiene el deber de velar por el bienestar de sus conciudadanos y de sus regiones. Así que cualquier emolumento que reciban puede ser inferior a las tareas y respuestas que debe entregarle a la comunidad.

Pero por la misma razón, los congresistas deben dar ejemplo de cumplimiento de sus deberes. Debe existir un manual interno que establezca que el congresista que no asista a una sesión no pueda recibir los salarios de ese día, excepto que se trate de enfermedad, una calamidad o un permiso expedido por la Mesa Directiva.

Pero además, los congresistas no solo deben asistir a las sesiones, sino participar en ellas, estar atentos a los temas en discusión y aportar sus opiniones al debate, presentar las ponencias a tiempo, hacerle seguimiento a los proyectos de ley, en fin.

Por ello no resulta comprensible que en medio de esta polémica, el Presidente de la República no sólo deba liderar un proyecto de reforma tan importante como la salud, sino que además deba hacer un llamado a los congresistas para que ocupen a sus curules y participen en las discusiones.

En Pereira no creo que existan 200 cargos entre el sector público y el privado que tengan un ingreso superior a los $6 millones. Por ello la competencia y la envidia que se da hacia los empleados del sector público, pero dicha envidia es justificada a causa de aquellos que no asisten a las sesiones y que no cumplen con su deber, los cuales son muchos.