14 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Lo agresivos que somos

14 de octubre de 2013

oscar lizcanoLos colombianos somos proclives a utilizar la violencia para resolver problemas y situaciones que amenazan nuestra tranquilidad. Los mecanismos son la agresión física o verbal. Según la encuesta, uno de cada diez consultados asegura que lo haría físicamente si descubriera alguna infidelidad de su pareja; y una de cada cinco personas tomaría la justicia por sus propias manos.

No nos sorprenden estos resultados, pues reflejan que la opinión de los colombianos se centra fundamentalmente en apelar a la violencia por sus propios medios para castigar al delincuente, como también para responder a una agresión, así sea verbal. Todo ello, finalmente, es resultado de una notable desconfianza en las autoridades y en las instituciones que imparten justicia.

Otra consulta que recientemente llevó a cabo el Ministerio de Justicia en 14 ciudades del país, con una muestra representativa de más de seis mil encuestados, arrojó un resultado sorprendente: siete de cada diez ciudadanos dicen que la justicia es muy lenta; cuatro de cada diez señalan que los funcionarios judiciales son corruptos. Esta es una causa, tal vez la más importante, por la que los ciudadanos no recurren a una institución judicial.

Ahora bien, cerca del 60 por ciento de los consultados por el estudio del Ministerio de Justicia, que fue apoyado por el Banco Mundial, contestó no haber hecho nada después de ser víctima de una agresión. El dato coincide, sin lugar a dudas, con las fallidas campañas que la Policía Nacional ha hecho para que los ciudadanos denuncien. Pero, para qué va a acudir el ciudadano común a la justicia si el cincuenta por ciento de las denuncias no se resuelven, según los resultados de la misma encuesta.

Pese a ese panorama tan desolador, hay una cosa que aplaudimos los colombianos. Se trata de la tutela, siendo este el mecanismo que más se utiliza. Cerca del 70 por ciento de los encuestados hacen uso de ella. Lo preocupante es que mecanismos tan importantes como la acción popular, la acción de grupo y la acción de cumplimiento, son conocidas por apenas el 20 por ciento.

Lo urgente es que además de todas esas encuestas que tanto se hacen en el país, se tomen las medidas correctivas necesarias. Se requiere que todos los sectores enfilen esfuerzos para buscar estrategias que permitan disminuir la agresividad verbal a la que los colombianos ya nos estamos acostumbrando. Hay que elevar cada vez más el nivel de tolerancia y que la justicia opere, porque de lo contrario no llegará la paz.

Es por todo esto que nuestras acciones colectivas y el lenguaje que usamos en comunidad, debe ser resultado de una profunda reflexión. La manera como actuamos en nuestra cotidianidad también tiene una influencia determinante en la vida social y política del país. Es esta una pieza clave en nuestra capacidad para contribuir a la guerra o comprometernos con la paz.