19 de abril de 2021
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Unas de cal y otras de arena

10 de septiembre de 2013

Sin duda alguna que dicho anuncio, relacionado con el fallo de la Corte Internacional de la Haya, busca mover las cifras de la encuestas de favorabilidad al presidente Santos, cuya imagen quedó por el suelo a raíz del paro campesino y minero.

Pero más se demoran en hacer los anuncios en donde el gobierno dice que no se puede desconocer la Constitución en el sentido de modificar los límites sin la aprobación por parte del Congreso, cuando el magisterio anuncia que entra en paro con el fin de presionar el cumplimiento de algunos pactos realizados anteriormente con el Ministerio de Educación. Así, digamos que, como dice el dicho, unas son de cal y otras de arena.

Pero en relación con el fallo de la Corte de la Haya bien vale la pena reflexionar sobre la postura del gobierno, que de alguna manera se puede interpretar como: “Sí pero no.”.

Ha dicho el gobierno que sin desconocer el fallo de la Haya, el presidente no puede acatarlo e implementarlo porque luego de un análisis juicioso de la normatividad, la constitución política vigente prohíbe que se modifiquen los límites del país, sin que medie un discusión y aprobación por parte del Congreso.

Más allá del fallo que perjudica de una manera clara al país, todo indica que el argumento colombiano podría ser el mismo que asuman todos los gobiernos que en determinado momento se vean afectados por los fallos del organismo internacional. Y de acuerdo con las declaraciones de la Cancillería, se han presentado casos en los cuales se han tardado hasta veinte años en implementar las decisiones de la Haya. En esas condiciones, tal como lo habían planteado algunos expertos en el tema, lo más acertado hubiese sido demandar el Tratado de Bogotá, pero antes de que se produjera el fallo del tribunal de la Haya.

Todos los colombianos estamos alineados al lado de la decisión presidencial, pero queda de alguna manera un sinsabor el hecho de que esta posición se asuma cuando la imagen presidencial se encuentra tan desgastada y previa a una época electoral. Lo que ello ratifica es que los conflictos internacionales son capitalizados por los políticos para suavizar dificultades internas, tal como lo hizo en su momento el presidente Chávez y lo ha hecho el actual presidente venezolano Nicolás Maduro.

Terminemos diciendo que en lenguaje diplomático, no es posible hablar de un desconocimiento por parte del gobierno colombiano al fallo de la Haya, sino a la imposibilidad que tiene el presidente Santos de implementarlo en la medida que la Constitución vigente le prohíbe alterar los límites de la nación. Es decir, sí acata el fallo pero no lo puede implementar. Eso se llama, la magia del lenguaje.