11 de abril de 2021
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Obama, solo contra Siria

15 de septiembre de 2013
15 de septiembre de 2013

albeiro valencia llano

En esta prolongada guerra civil ya se reportan 100 mil muertos y dos millones y medio de civiles desplazados. Las potencias de Occidente que desataron el conflicto están desesperadas porque convirtieron el país en el territorio más explosivo del mundo; pero ahora cayó como anillo al dedo la posibilidad de realizar una acción militar directa: el 21 de agosto las redes sociales mostraron fotografías y videos sobre una supuesta masacre producida por el uso de armas químicas en Siria; los sectores de la oposición, que hicieron la divulgación, afirman que el gobierno del presidente Bashar Al-Assad utilizó misiles cargados con gas sarín para atacar tres zonas de Damasco que se han convertido en enclaves del Ejército Libre de Siria.

Sobre este tema todos recuerdan que hace un año el presidente Obama dijo que el empleo de armas químicas, por parte del gobierno de Al-Assad, cruzaría la “línea roja” y justificaría una intervención directa de Estados Unidos y sus amigos para poner fin al conflicto. Pero no se ha confirmado la veracidad de las imágenes subidas a internet por los enemigos del régimen; al respecto el Consejo de Seguridad de la ONU concluyó sobre la necesidad de aclarar los hechos y el Secretario General, Ban Ki Moon presionó para que sus inspectores visitaran la zona.

Los videos donde aparecen cadáveres sin rastros de heridas o sobrevivientes que convulsionan o escupen espuma, no prueban que el gobierno  usó  armas químicas, pero sí fueron suficientes para calentar el ambiente: el ministro turco de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoğlu pidió sanciones para Al-Assad; en Francia e Inglaterra se escuchan voces pidiendo la intervención militar directa, mientras que en Estados Unidos el presidente Obama dijo que no tenía prisa para enredar a los estadounidenses en una nueva y costosa guerra. Y Al-Assad manifestó que se trata de un engaño para llamar la atención de la misión de Naciones Unidas que había llegado a Damasco para investigar reportes previos sobre el uso de armas químicas ¿Cuál es la raíz del conflicto?

Los pasos hacia la guerra civil

Siria es un país bien ubicado desde el punto de vista geoestratégico, en el cruce de Asia, África y Europa y limita con Irak, Israel, Jordania, Líbano y Turquía; con el paso del tiempo se convirtió en foco de la política árabe y centro de las hostilidades árabe-israelíes. Al-Assad llegó al poder en el año 2000 y para ese entonces la corrupción se había enquistado debido al caudillismo de numerosos dirigentes locales, lo que generaba descontento en la población.

Como consecuencia diferentes sectores venían demandando reformas, y en marzo  de 2011 se desató un gran movimiento contra Al-Assad, que fue bien aprovechado por fuerzas externas para disparar el conflicto interno. En esta conspiración participaron mercenarios y comandos bien preparados para el evento: organizaciones radicales de salafistas, wabitas y miembros de la Hermandad Musulmana; pero en los enfrentamientos las fuerzas del gobierno arrestaron a mercenarios turcos, jordanos, iraquíes, pastunes, qataríes y chechenos, casi todos traídos desde Arabia Saudita y Afganistán. Desde principios de la insurrección apareció como principal fuerza opositora el Consejo Nacional Sirio, que logró que lo reconocieran como un interlocutor legítimo, y obtuvo el apoyo de un sector grande de la comunidad internacional. Con este aval llegó el respaldo mayoritario de la Asamblea General de la ONU, que pidió la renuncia de Al-Assad. Sobre esta base empezaron las presiones económicas y políticas, y se pensaba que el régimen caería en cuestión de días.

Todo estaba preparado. Los 27 países de la Unión Europea aprobaron fuertes medidas si el gobierno “no detenía la represión y dejaba el poder”, y las sanciones llegaron rápido: embargar las importaciones de petróleo, congelar los activos del Banco Central Sirio y vetar los vuelos de carga procedentes de Siria; al mismo tiempo empezó el apoyo a la oposición. Estados Unidos aparece como punta de lanza contra el gobierno sirio; por medio de la monarquía saudita se apoya con dinero y armas al Ejército Libre Sirio y a las bandas de mercenarios. Además, con dinero saudita y de países de Occidente, se facilitó el ingreso de armas modernas como los cohetes franceses Cobra y Flecha. Mientras tanto Estados Unidos veía que estaba metido en una encrucijada o en arenas movedizas, porque los muyahidines árabes, que asesinan soldados estadounidenses y a sus aliados en Irak y Afganistán, se alistaron en los ejércitos rebeldes sirios. Sobre este tema el líder de Al Qaeda y sucesor de Osama Bin Laden, hizo en su momento un llamado a los musulmanes de Turquía, Irán, Líbano y Jordania, para prestar la ayuda que necesiten los “hermanos sirios”.

La Casa Blanca reconocía que Al Qaeda estaba entregando dinero, hombres y armas a los rebeldes sirios y no quería repetir el tremendo error afgano, cuando en los años ochenta apoyó a los muyahidines en su lucha contra los soviéticos y, luego, la preparación militar que recibieron de la CIA fue utilizada en atentados contra objetivos estadounidenses. A lo anterior se le suma que, de acuerdo con sus servicios secretos, no hay una oposición homogénea para sentarse a dialogar sobre una estrategia contra el gobierno de Al-Assad; lo que existe es una rarísima mezcla donde conviven defensores de los derechos humanos, nacionalistas árabes y el Ejército Libre Sirio, aliado con el terrorismo islámico. Sin embargo, desde hace años Washington apoya económica y estratégicamente a la oposición siria, pues le conviene la caída del régimen para cerrarle el camino a Irán. Por todos estos hechos es bien complicada la situación en Siria; las potencias avivaron el fuego y no saben cómo apagarlo.

La agudización de la crisis

Hoy la situación es bien confusa, porque de acuerdo con algunas naciones poderosas de Occidente, Siria cruzó la línea roja por el uso de armas químicas, lo que supone una seria amenaza para la estabilidad regional. Mientras los halcones de Reino Unido y Francia culpan al gobierno sirio y promueven la intervención militar directa e inmediata, Rusia e Irán señalan a los rebeldes de haber planeado el ataque para precipitar la ofensiva internacional. Como se dijo antes la situación para Obama es bien incómoda; aunque reforzó la presencia naval en la región dejó en claro que no está interesado en intervenir hasta que la investigación arroje sus frutos y se tenga el respaldo de la ONU. Lo que pasa es que pierde con cara y con sello: en una esquina están Al-Assad, Irán y Hezbollah y, en la otra, una oposición dividida donde sobresalen los islamistas radicales y los aliados con Al Qaeda.

Por su parte Serguei Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, dijo que su país no irá a la guerra contra nadie, ni siquiera en el caso de una intervención exterior en el conflicto sirio, y preciso que “Ustedes pueden sacar conclusiones partiendo de la postura que hemos mantenido en los últimos años, cuando de forma bien evidente se han violado los principios del derecho internacional en Yugoeslavia, en Iraq y en Libia”. Y mientras tanto en Irán los voceros del gobierno anotaron que si los países occidentales, y especialmente Estados Unidos, atacan a Siria, la primera víctima será el régimen sionista. Esta preocupación la expresan los habitantes de Israel, quienes consideran que en caso de un bombardeo de Estados Unidos contra Siria podrían sufrir represalias por parte de Al-Assad y su aliado libanés, Hezbollah.

La encrucijada de Obama

El presidente Obama está viviendo un calvario porque advirtió varias veces que si Damasco usaba armas químicas cruzaría la “línea roja”; pero el problema es quién las usó y dónde están almacenados los arsenales tóxicos. De otro lado el Parlamento Británico no lo acompañará en esta aventura y Alemania tampoco; le queda sólo la posibilidad de Francia y lo más grave es que el mundo sabe que el ataque a Siria es para mostrarle los dientes a Irán y a Corea del Norte ¡Pero las consecuencias geopolíticas serían catastróficas por los intereses que se mueven en la región!