16 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Irresponsables en los medios

29 de septiembre de 2013

 

Esta situación ha permitido que muchos irresponsables se hagan a micrófonos, especialmente en regiones como el Quindío, para denostar de manera deshonesta e hilarante de personas y concitar a presidiarios para que hagan apología del delito o comprometan  en ilícitos a personas que nada tienen que ver con criminalidad.

Patente de corso para politiqueritos que andan de tumbo en tumbo por diferentes medios aupados por el precio que han optado por recibir de las manos de sus auspiciadores.

Causó  extremo rechazo público oír las declaraciones de un interdicto con el único objeto de enlodar el buen nombre de algunas personas que están sometidas al escarnio por parte de usufructuarios de la dispensa maloliente de la politiquería.

Los responsables de esta bellaquería no tienen honestidad personal y delinquen también al prestarse para que  de la mano de personas al margen de  la ley se pueda abusar del bien público radial y de la honra de las personas.

Aquí de un momento a otro a perifoniadores de tarima de barriada les dieron estatus de periodistas y lo más denigrante es que incluso las mismas autoridades que debieran depurar por aseo mental las relaciones con estos individuos les otorgan credenciales de legitimidad.

La pobreza argumental de estos vendedores de ilusiones pútridas en los canales del estado es tal que tienen que echar  mano de las truculencias amarillistas para hacerse a un sitio en la corrompida politiquería sin concepto.

Sobra decir que quienes tienen la devoción, unos pocos, de escuchar esta clase de menesterosas actitudes, se nutren de molicie porque lo edificante anda por otros lados.

Hay esfuerzos serios en la radio local por establecer lineamientos de depuración en el criterio de la información y delicada honradez en el comentario. No hay duda. Los ejemplos son evidentes pero por desgracia se han colado los mezquinos que abusan con su verborreica insolencia.

La responsabilidad la tienen también quienes han asaltado la buena fe del estado al hacerse a frecuencias del espectro radioeléctrico oficial y confiarlas a inescrupulosos que abusan de la presunta posición dominante de hablar mierda por un micrófono espurio. ¿Pero además si lo hacen desde el penal qué más se puede esperar? Cooptan delincuentes para hacerse célebres.

Esta es la pura verdad mientras tanto algunos presuntamente creen que quitándose la cachucha se hacen parlamentarios de los buses.

Quienes pierden el tiempo oyendo esas barbaridades son los mismos que aúpan a los conciliábulos para denigrar, agraviar y establecer un entorno que les permita vivir de menesterosos de las coimas provenientes de otros, de suyo también deshonestos, que han hecho de la política un  nido para satisfacer sus negocios y sus ambiciones personalistas.

La libertad de expresión está ligada a la  honradez, esa que le falta a estos vociferantes de infundios.