13 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El «hincha bandido».

29 de septiembre de 2013

esteban jaramilloPrimero fueron inofensivas arengas motivadoras, las que viraron hacia el insulto al rival, al salivazo y las amenazas de agresión.  El tiempo trajo las banderas, las pancartas, las gorras y las camisetas de los clubes. Los trapos fueron señales inequívocas de orgullo y las franelas de cada club, motivo sagrado de exposición cuando eran propias y objeto absurdo del deseo, cuando  eran del rival, convertidas, al hurtarse, en trofeos de guerra.

La degeneración llego, en nuestro medio, cargada de odios, de barbarie y de muerte. En el camino decenas de  cadáveres de hinchas.   Un promisorio árbitro, Álvaro Ortega y un amado futbolista, Andrés Escobar, asesinados; también directivos amenazados y periodistas intimidados. Tantas vidas rotas, tantos hogares vacíos. Han sido, en Colombia, décadas de escándalos, de fallidas intervenciones gubernamentales, de diagnósticos extravagantes bien  publicitados y de escasas soluciones, muchas aun en el papel.

Causa escalofríos saber que en las grandes ciudades las barras tienen fronteras invisibles, que nadie puede traspasar y que  muchos de estos  grupos,  en franca actitud delincuencial, permanecen vigilantes para castigar cualquier violación a estas demenciales formas de marcar territorios. Esto para citar un solo caso. Son los muertos lejos de los estadios.

Nos golea la cruda realidad, a la que el fútbol no puede mirar con indiferencia. Muchos menos el estado y los dirigentes, tan demagogos en el triunfo, tan inútiles para prevenir desastres y tan vacíos frente al deterioro social. Tampoco puede el periodismo cerrar los ojos y seguir de largo con esa chocante tendencia de lavarse las manos. El fútbol asoma sus culpas y nos convierte en víctimas de las travesuras malditas del dinero y el poder con todas sus ramificaciones. Freno seco a la violencia, pedimos todos, antes de que el fútbol muera.

PD: cuando mataron a Álvaro Ortega, León Londoño dijo que el futbol colombiano marchaba  “Divinamente”. No siempre cambian los tiempos. En la actualidad, la dirigencia pregona la salud del fútbol. Mundo irreal: La plata no es salud.

Columnas del autor

*La decadencia de los clásicos.