11 de abril de 2021
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«Ahora cualquiera pontifica y grita a través del micrófono»: Jesús Alzate Arroyo

19 de agosto de 2013
19 de agosto de 2013

 jesus alzateUna mañana salió de Sahagún, Córdoba, con el sueño de ser actor de radionovelas y con el tiempo y un malestar de Jorge Antonio Vega, principal lector de Caracol, se convirtió en el portador de una de las mejores voces de Colombia. Su voz retumba en los estudios y pareciera que sus pulmones tuvieran la más grave caja de resonancia que pueda existir en el país.

 Devoraba con sus pupilas cada una de las palabras que los periodistas imprimían en papel periódico amarillo, pero luego se adaptó a los computadores de luces amarillas y ahora a los multicolores.

 Le fascina el ciclismo y pasó del abundante calor de Córdoba, al terrible frío mañanero de Bogotá, luego al aire costero de Barranquilla y ahora al  húmedo clima de Ibagué. A pesar de los cambios bruscos de medio ambiente mantiene intacta su voz, la de la información,  la de las Cien noticias Caracol, la voz que identificó canales y promocionó infinidad de productos.

 Produce envidia de la buena verle siempre sonriente, recibir su fuerte apretón de manos de saludo y escucharle con su retumbante voz, con su radiante alegría. Gran señor, excelente profesional e inolvidable amigo.

 –¿Cómo le dicen en su casa, Jesús, Chucho o Alzate?

–En casa me dicen “Querido padre”, “Apá”, “My Dad”, “Papi”, mis hijos son muy especiales conmigo y tenemos un vínculo de amor muy estrecho; vivo por y para ellos y eso me motiva cada día a tratar ser mejor y enfrentar con valentía las vicisitudes de la vida.

 –¿La radio era la pasión de su vida?

–Nací con la radio en mi sangre, desde muy niño fabricaba micrófonos de madera en el taller de carpintería de mi padre. Y los usaba para cantar, declamar y contar a viva voz lo que sucedía en mi entorno. Cuando instalaron una emisora en mi pueblo, me dediqué a escribir libretos  que recreaban la historia de la princesa Barají que daba nombre a esa emisora. Luego viajé a Barranquilla a estudiar Derecho, no me fue bien y decidí entrar a una estación a anunciar títulos de canciones, más tarde en Todelar formé parte del elenco de radio actores y leía las noticias en la emisora básica, sólo llenando los vacíos que dejaba ocasionalmente el locutor titular.

 –¿Siempre fue buen lector de noticias?

–No estaba en mis planes leer noticias en la radio, mi intención era escribir libretos siguiendo la línea exitosa de Álvaro Ruíz Hernández, excelente creador de personajes, historias y fantasías. Pero todo dio un giro inesperado, el gerente de Caracol de la Costa de esa época: José Daniel Sánchez buscaba afanosamente un locutor para El Reportero Caracol de la Costa pues le había fallado una importante contratación, y se fijó en mí convenciéndome del futuro enorme que tenía la locución noticiosa. Lo reitero, yo no quería dejar las radionovelas y a regañadientes me fui. Al principio fue el desastre, en los periódicos El Heraldo y  Diario del Caribe me criticaron ácidamente hasta el punto de decirle a José Daniel que no seguiría en Caracol y mi intención de regresar a Todelar; él sabiamente me pidió paciencia y así sucedió, al mes siguiente me alababan en sus crónicas. Once meses duré allí, lo suficiente para marchar a Bogotá a leer la revista de prensa de La Voz de Colombia y luego dar el salto a la estación básica: Nuevo Mundo. Allí se hicieron populares en mi voz La Cien Noticias Caracol del Día, un proyecto del señor Yamid Amat. Y luego vinieron muchas más realizaciones, hasta que me di cuenta que habían pasado 22 años en esa compañía. Tiempo justo para emigrar.

 –¿Se acuerda de su primera lectura de noticias?

–Cuando finalizaba mi trabajo en La Voz de Colombia, todos los días me iba al edificio donde quedaba Nuevo Mundo para ver de cerca a esos personajes que había idealizado en mi adolescencia: Alberto Piedrahita, Eduardo Aponte, Jaime Martínez, Antonio Pardo y por supuesto don Yamid. Eran las 7 de la noche y el locutor oficial de ese espacio, Jorge Antonio Vega no estaba en condiciones de leer y Yamid subió como cohete al piso donde estaban los estudios, le dijo a Jorge que saliera y miró a todos lados y me encontró en el rinconcito donde siempre me hacía para ver a esos personajes y me preguntó:

-¿Tú eres el costeño, el de La Voz de Colombia?

Todo aturdido le contesté: Sí señor.

Y me ordenó con voz de militar:-!!!Pues entre a la cabina y siga leyendo!!!

Me temblaban el pelo, las uñas, las pestañas, todo…Por eso no me acuerdo de esa primera noticia que leí en un importante horario, que repito no debió desaparecer, eso fue un crimen. Y te afirmo Édgard, a pesar del miedo y de la tembladera, salí airoso esa noche.

 –¿Quién fue su modelo como lector de noticias?

–No quiero pecar de inmodesto, pero yo creé mi propio estilo sin seguir un modelo en especial, eso nació conmigo.

 –¿Hoy la audiencia, sin locutores, está bien informada?

–Debería estar mejor informada pues las herramientas que nos brinda la tecnología dan para escrutar más, para investigar más, para ser excelentes. Pero el afán publicitario, los favoritismos, la manera de manejar la información a toda prisa, cayendo en el síndrome de la chiva, dan al traste con un buen modelo informativo. Además las empresas de radio buscan la economía a toda costa, por eso las redacciones están atestadas de practicantes sin tener un guía a su lado y por eso se presentan tantos errores que conducen a la desinformación. Es hora también de renovar a los directivos, tenemos directores de noticias atornillados en sus puestos desde hace decenas de años y con sus vicios del pasado contaminan la información que entregan, y no dejan paso a otras generaciones que vienen empujando y que son excelentes, pero se les niega la oportunidad.

 –¿Cuál fue su mejor compañero en la mesa noticiosa de Caracol?

–Fui muy buen compañero y eso estimuló a toda la gente que me rodeaba a comportarse de una manera similar. Recuerdo con cariño a Fernando Calderón España, a Juan Manuel Rodríguez, Antonio Colmenares, Juan de Jesús Castaño, Gustavo Niño Mendoza, en fin, todos muy queridos conmigo, no tengo queja de ninguno de ellos, magníficas personas y extraordinarios profesionales.

 –¿Quién es mejor: Darío o Yamid?

–Mire Édgar yo no calificaría por cuál de ellos es el mejor o el peor, sino tal vez por sus cualidades: Yamid creativo, incansable, guía y amigo de sus amigos. Darío, caballeroso, diplomático. También tienen sus errores como todo humano, tal vez la impaciencia, las injusticias, en fin. 

-El nombre de Julie Paulie Sáenz como nueva reina de Colombia en 1983. Yo conocí el fallo antes que mis compañeros en Cartagena y lo di como primicia, eso fue un 14 de Noviembre de 1982.

 –¿Cómo es su trabajo internacional?

–La tecnología me brinda esa oportunidad. Fui productor de las noticias de América para EuroCaribe con sede en Madrid-España. Y a través de mi estudio digital narro muchos documentales para clientes en USA, Venezuela, Ecuador y España. Tengo un maravilloso proyecto que ejecutaré desde los próximos días. El señor Armando Plata Camacho me ha animado para seguir su huella y de verdad que se lo agradezco.

 –¿A quien escucha hoy?

–Escucho poca radio, es la verdad. Me atraen las señales de la televisión internacional para no estar desorientado en cuanto a la narración de documentales que es una de mis ejecutorias básicas en este momento además de la docencia. Soy maestro desde antes de terminar mi bachillerato y aún hoy lo soy. Dicto talleres de locución no sólo para locutores, sino para el hombre y la mujer del mañana, ahora con el aval de la Universidad de Ibagué. Estoy reconstruyendo mi emisora virtual: Prisma FM, con Jimmy Villarreal me considero uno de los pioneros en este alcance y no me quiero quedar rezagado ahora que las señales de radio online se han tomado al mundo.

 –¿Por qué no leyó noticias en RCN?

–Nunca se dio la oportunidad. Juan  Gossaín me llamó varias veces pero no llegamos a ningún acuerdo.

 –¿Por qué salió de Caracol?

–De Caracol Radio salí dos veces: primero, motivado por el gerente de la época: señor Billy Vargas quien pasó a construir el Grupo Radial Colombiano y se llevó para esa empresa a sus amigos. Duré un año y volví a Caracol. La segunda vez para montar un proyecto noticioso propio en Barranquilla que se llamó Costa Brava-Noticias.

  –¿Por qué volvió a Caracol?

–Sonaba Costa Brava-Noticias en cadena por las emisoras Todelar en Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, pero al cabo de dos años me encontré con los señores Ricardo Alarcón y Hernán Peláez quienes presentaban el programa La Luciérnaga en el Hotel El Prado y me devolvieron a Bogotá, a un espacio que se llamaba Radio Noticias.

 –¿Cómo fue su experiencia en Todelar?

–Todelar era una magnífica empresa radial. Allí convergían talentos de los que uno aprendía tanto. Hoy me da tristeza que frecuencias como La Voz de Bogotá esté desperdiciada transmitiendo programas de brujos y brujas. Eso no tiene nombre por Dios!!!

 –¿Blu, es la alternativa?

–No la escucho, pero mire Édgar como son las cosas: fui el primer voice over que tuvo esa emisora, todo parecía indicar que me quedaría también allí, pero Tito López su director consideró mejor darle el puesto a su amigo del alma: el Gato Rodríguez (los favoritismos nunca faltan). Pienso que hacen cosas buenas, pero ¿la alternativa? Todos la tenemos en nuestras manos cuando hacemos las cosas bien. Creo que hubo problemas al principio para adaptar a gente de televisión a la radio-radio.

 –¿La profesión de Locutores se acabó?

–Locutores como existían en un reciente pasado sí, ya los extinguieron quienes no se cansan de conquistarnos y colonizarnos. A Caracol radio trajeron los modelos fríos y antipáticos de la cadena Ser, y las demás empresas de radio los han copiado  vergonzosa y lastimosamente; ya no encontramos esas voces bien matizadas, con vocalización y dicción perfectas que cautivaban al oyente. Ahora cualquiera habla por un micrófono, cualquiera da la hora, cualquiera lee noticias, cualquiera pontifica, grita y gesticula a través de una herramienta como es el micrófono, que merece respeto. Sólo radio Melodía en Bogotá y emisoras independientes de otras ciudades y de la provincia mantienen el modelo maravilloso del señor locutor.

 –¿Qué noticia le hubiera gustado darle a Colombia?

–Me hubiera gustado anunciar que revocaron el congreso, que las leyes al fin no deben ser solo para los de ruana, que la clase politiquera corrupta fue desterrada y que los vendedores de ilusiones se quebraron.

 –¿Cómo recuerda al Maestro, Armando Osorio?

–Cierta vez hablé a través de radio Mil 20 emisora que él gerenciaba  y cuando terminé un turno de reemplazo, pues el titular de ese horario estaba enfermo, me llamó y me dijo:

-¿Quién le dijo a usted que es locutor?  Haga otra cosa en la vida, póngase a vender limones.

Siempre me pregunté: ¿Y a éste qué le molestó?

Muchas veces coincidimos en la mesa de locución, él con Última Hora Caracol y yo con la Cabalgata Deportiva Gillette y poco me dirigió la palabra.

 –¿Armando Osorio, fue el mejor lector de noticias?

–Fue un buen locutor de noticias.

  –¿Recuerda de quién fue voz comercial en el Campín?

–Fui voz comercial del campeonísimo Édgar Perea Arias en el Campín y del querido Marco Antonio Bustos, el Emperador (qepd) con Hernán Peláez en los comentarios.

 –¿Cuántos comerciales grabó?

–Édgar, perdí la cuenta. Hoy casi no grabo comerciales, me dediqué a los documentales como afirmé antes. Además este negocio de los comerciales no deja utilidades como en el pasado. Ya hasta las secretarias o mensajeros de las empresas colocan su voz gratis. Y cuando a uno lo llaman, las agencias ofrecen pagos ofensivos.

 –¿A qué se dedica ahora?

–Estoy radicado en Ibagué-Tolima desde hace varios meses y tengo programas de radio en Ondas de Ibagué, programa de televisión en Ángeles TV, siempre en mi estudio grabando documentales sobre todo para el exterior ya que en Colombia no aprecian nuestro trabajo y también dedicado a la docencia, ahora dictando mis talleres bajo el amparo de la Universidad de Ibagué, ya estamos listos para comenzar este segundo semestre de clases.

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