15 de abril de 2021
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De los que aspiran gobernar a Caldas, y de otras yerbas.

10 de agosto de 2013
10 de agosto de 2013

maro aurelio uribeAugusto León y Julián, para mí, son excelentes candidatos que gozan de una intachable conducta pública y privada  y de una buena formación académica a no más, siendo el primero, sin lugar a equívoco, más humanista que el otro, y que los hace merecedores, como también a Marulanda Gómez, de la dispensa que otorgarán los caldenses el próximo 25 de los corrientes al ungir a uno cualquiera de ellos, como Gobernador del Departamento de Caldas.

Para mi fortuna y solaz, solucioné de manera fácil el dilema y dilucidé la duda sobre por quién votar. En mi derrotero para el análisis proscribí de entrada toda conseja calumniosa y mezquina difundida irresponsablemente por los medios, escritos y orales, y los contradictores políticos cuya única arma fue la difamación por encima del verbo y las ideas, como ocurrió con el cuento mítico del ‘gran robo a Caldas’ que se inventó un Procurador lunático del Carmen de Viboral, y el cual no pudo llegar a mayores porque todo se circunscribió a un ‘robo’ casi famélico que cometieron unos empleados de Rentas Departamentales, al cambiar unos ‘picos’ o roturas por unas miserables botellas de aguardiente.

La anterior reflexión, la hice cuando escudriñaba al ‘viejito’ Augusto sin adentrarme en extremos de sus pilatunas  en sus años mozos en Santa Ana de los Caballeros, y que pueden ser sus únicas máculas ya borradas no por abluciones, sino por el correr de los años. Cuando llegué a auscultar a Julián recordé a su padre Ernesto, quien fuera un gran patricio liberal, y la forma tan decidida como militó en el partido liberal en la época de las vacas flacas al lado de Horacio Serpa, pero pasé de la euforia a la melancolía enfermiza cuando constaté que el aval a Julián provenía del Partido de la U., y di un repaso a la historia.

Cuando se fundó el Partido de ‘la U’, con una ideología de  ultra derecha y control absoluto de su máximo inspirador, señor y dueño el ex Presidente Uribe Vélez, y haciendo gala en su bautizo con la letra “U” de su primer apellido, se creyó ingenuamente que se había descubierto la pócima contra el clientelismo y la corrupción política, habida cuenta del impresionante transfuguismo que se dio en todos los Partidos y Movimientos políticos hacia la nueva agencia partidista.

La gran desbandada de los políticos tradicionales se sintió con mayor rigor en el Partido Liberal y, también ingenuamente se pensó, que los desertores se habían cansado de convivir indiscriminadamente en los albañales del clientelismo corrupto. Pero no. El afán de su nueva afiliación solo obedecía a un simple instinto de conservación o de protección o de camuflaje ante el inminente destape de su aberrante contubernio con las tenebrosas fuerzas ‘paramilitares’, pero confiando ciegamente  de qué con su abordaje al nuevo Partido el teflón del Presidente Uribe los protegería y los llevaría a la caja hermética de la impunidad.

Las investigaciones penales adelantadas por la Corte Suprema por Concierto para Delinquir en el escándalo conocido como ‘parapolítica’,  ha arrojado resultados  inequívocos de la estrecha relación de la dirigencia del Partido de la U. con los grupos ilegales de las AUC o paramilitares y de su irrestricto apoyo de estos a la causa política de aquellos.

Sería de una ignorancia supina desconocer el gran aporte que le hizo el Partido de ‘la U’ a los otros Partidos y movimientos políticos al aceptar en su seno a una cantidad considerable de personas indeseables que militaban en éstos, coadyuvando así a una catarsis o purificación o limpieza no solo en los cuadros directivos, sino en los adeptos o seguidores.

Para corroborar lo aquí afirmado, solo se requiere un vistazo al inventario de los políticos incursos en el delito de Concierto para Delinquir, unos condenados, otros privados de la libertad y el proceso en curso y un sinnúmero de investigaciones preliminares, adicional a este oprobioso contubernio, se suma la cascada de escándalos de corrupción que se han venido destapando del anterior Gobierno, la mayoría de sus protagonistas pertenecen al Partido de ‘la U’.

No creo que los caldenses hayan olvidado a un personaje oscuro y foráneo que el Partido de la U., primero, brego a imponerlo como Gobernador, después lo tuvo en Corpocaldas donde su gestión fue desastrosa, y, posteriormente, como premio mayor lo llevó a gerenciar el Aeropuerto de Palestina, en donde casi quiebran al Estado con el cuento y movimientos de terraplenes, un tal Cruz Prada de ingrata recordación, menos para ciertos peces gordos de ese impoluto partido.

Tampoco, los habitantes de Manizales pueden olvidar el burdo negocio de la silletería del Estadio Palogrande, ni el conato de negocio de la implementación del sistema integrado de transporte, pero lograron el aumento desmesurado de tarifas en transporte urbano en detrimento de las familias de más bajos ingresos, por eso es inadmisible e insólito que ese mencionado partido saque siquiera un solo voto en Barrios como el Galán, Solferino, El Nevado, La Cumbre, El Carmen, Minitas, La Avanzada, Arenales, Asís, San Ignacio, San Sebastián, Comuneros, Fanny González, Villa Julia, Sinaí, Peralonso, Marmato, etcétera, etcétera., en donde la ‘ Alpargatocracia’ (in memorian- Guillermo Bullas) dirigente de la U., jamás van, sólo se acuerdan que estos Barrios existen en época electoral y necesitan cazar votos ingenuos.

Por las anteriores consideraciones, no voto por Julián Gutiérrez Botero, y sufragaré por el poeta de la Santa Ana de los Caballeros. ¡bonito nombre!

Manizales, agosto 3 de 2013.