13 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Así fue el foro con los candidatos a Gobernador

30 de julio de 2013
30 de julio de 2013

 

El certamen no pasó de ser, sino un encuentro donde se formularon preguntas con extensos e innecesarios prólogos. Los temas: lo mismo de siempre: Industria Licorera, Aerocafé, Inficaldas, Miel II, Café, Minas, Salud, Deportes, Vías, y pare de contar. Las respuestas, ni llamativas ni controvertidas.

Fue un espacio donde en minuto y medio debían contestar un temario mal formulado, con preguntas abiertas, interpretadas por uno de los moderadores, que le dio por “hablar por hablar”. Hay que recordarle, que los protagonistas fueron los candidatos, no el presentador.

No hubo posibilidad de que a quienes se les agotaba el poco tiempo, pudieran redondear sus ideas. Candidatos distraídos y desconcentrados, que respondían a medias, y dejaban desconcertado a un pequeño auditorio, compuesto por sus acompañantes.

Un foro al que por error, algunos llamaron debate, pero no fue ni de lo uno ni de lo otro. Los candidatos coincidieron y se repitieron, no hubo diferencias notables. Respuestas incoherentes y evasivas.

En primer lugar, el candidato que se dice independiente de los políticos, con un discurso repetitivo, fue Eugenio Marulanda. Por tener el aval de la Alianza Social Independiente (ASI), pero no así el apoyo de los que en Caldas dicen tener los votos, y de una fracción del partido Verde, por algunos denominado Reverdecer, prácticamente Marulanda es una copia de Sergio Fajardo de Medellín, o una mínima muestra de Antanas Mockus, ni siquiera de un Navarro Wolf. Con respuestas gaseosas, elevadas, evasivas y repetitivas. Marulanda es un candidato idealista, poco realista, que utiliza un lenguaje rimbombante, y que intenta descrestar. A veces se notaba arrogante y sobrador.

Julián Gutiérrez, de la U y el conservatismo sierrista, con apoyo de las directivas de Cambio Radical, el segundo de la mañana, con voz afinada y gruesa, corto en sus respuestas, pero que no concretó ni fue explícito, aunque intentó ser puntual, lo que le daba cierta seguridad ante el público.

Sus propuestas no pasaron de ser un lugar común, a pesar de insistir en pregonar una administración transparente y ordenada, al igual que su antecesor que reiteraba en la defensa de lo público. Paradójicamente, Gutiérrez se muestra seguro en el foro, en cambio cuando habla en plaza o en recintos con numerosas personas, se inhibe, y expresa un discurso deshilvanado y poco convincente.

Augusto León Restrepo, el candidato conservador, apoyado por el liberalismo, una fracción de Cambio Radical, la ASI, entre otros partidos y movimientos, se distrajo mucho en sus respuestas, las que por la premura, dejó algunas cortas. Tuvo lagunas mentales que por poco lo dejan mal parado, si no es por algunas respuestas puntuales y sorprendentes, otras espontáneas y hasta dicharacheras que rompieron el hielo en el auditorio. Aquí Restrepo mostró lo contrario a lo de Gutiérrez. Sabe ser elocuente en sus discursos de plaza, por su oratoria y coherencia, pero en el foro, se enreda, evade y deja agotar los minutos. Aunque pudo tener preparación, dejó pasar oportunidades en varios de los temas tratados.

En conclusión, ninguno de los tres ganó ni perdió. Ninguno fue el mejor. Hubo algo que les faltó. Son excelentes personas, sin tacha, “pero tienen sus peros”. El foro, fue una fiel copia de los tantos que se realizan en campañas electorales. Estos escenarios son los mismos. Mientras tanto, quedan otros pendientes para tan poco tiempo, a los que los candidatos no podrían ni desean asistir.