13 de abril de 2021
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Los pobres de San José

5 de abril de 2013
5 de abril de 2013

 

san jose
Foro sobre el macroproyecto de San José con la presencia de la Asamblea de Caldas y el Concejo de Manizales, el jueves 4 de abril de 2013 en el Fondo Cultural Cafetero.

Ese mismo exalcalde, cuyo nombre no quiero mencionar, es el que hoy sufre por sus errores, y por esa falta de humildad durante su gobierno despótico, arrogante e imperioso.

Así empezaron los atropellos a la dignidad humana, en especial contra los habitantes de esta populosa comuna. Y continúan, al igual que las irregularidades en la ejecución de ese plan de renovación urbana, denominado por otros como una “macrodestrucción” que sólo ha causado otro desplazamiento forzado, como el que genera un conflicto armado.

Fueron y han sido tantos los errores en la planeación, y las arbitrariedades en perjuicio de los habitantes, que el actual Alcalde, hace por lo menos un año, en una reunión pública con la comunidad, se atrevió a pedirle perdón. Pero ese perdón no ha sido acompañado con enmiendas y rectificaciones.

Todo sigue igual. Y ese perdón no implica olvido. Para hacer un símil con lo que acontece con las víctimas de la violencia, pues los malos tratos y abusos también son generadores de violencia, aquí, más que perdón, debe haber verdad, justicia y reparación.

Verdad, que se sepa de una vez que hay intereses ocultos, pues el macroproyecto va a beneficiar a unos pocos mediante ventajosas operaciones inmobiliarias. Coincido con el arquitecto y especialista en urbanismo, Luis Fernando Acebedo, docente de la Universidad Nacional, al afirmar que la figura del interés social y el uso del instrumento público de expropiación, se utilizan, en este caso, para beneficio privado: una irregularidad en la cual se debe hacer hincapié desde la academia y la sociedad civil. Esa es la verdad.

Ahora, justicia: que se investigue y se sancione a los responsables de este desastre administrativo, social y ambiental. Y reparación, que se indemnice a las víctimas de esta hecatombe oficial.

La Alcaldía y la Empresa de Renovación amparados en un Acuerdo que autorizó unas vigencias futuras, aprobado, infortunadamente en el cuatrienio pasado, por algunos de los Concejales aquí presentes, obtuvieron “patente de corso” para abrir un boquete bajo el pretexto de construir un par vial, avenida en construcción a mitad de camino y actualmente suspendida, que desvalorizó bienes patrimoniales para generar un suelo a favor de unos cuantos mercaderes que se van a enriquecer.

Ya lo había advertido en una intervención en el Concejo, y lo repito ahora. Se le está haciendo el juego a los urbanizadores y banqueros para entregarles el sector más plano y firme, situado en pleno centro de Manizales. ¡Claro!, allí donde no merecen vivir los pobres. Esa será la plus valía, irónicamente convertida, en enriquecimiento para unos pocos, y empobrecimiento lícito para muchos.

Sin temor a equivocarme, va a ser mínimo el porcentaje de los centenares de propietarios que deben entregar sus casas, con alguna lejana opción de vivir de nuevo en este sector en las costosas construcciones.

Si con esas obras trataban de justificar un hipotético desarrollo humano, por qué no empezaron por erradicar los tugurios de las laderas de la comuna para prevenir tragedias por el invierno.

Todo comenzó al revés. Lo primero que hicieron fue echarle ojo a lo plano, ofrecer bajos precios por viviendas construidas en terreno firme, amenazar con expropiar a quienes no aceptaban las ínfimas ofertas y comenzar a tumbar desordenadamente, para causar desolación y daños a viviendas que aún quedan en pie. Inclusive, “expropiaron de hecho”, o para entender mejor, destruyeron dos viviendas sin haberlas adquirido oficialmente, a una de cuyas familias propietarias, tras ganar una demanda de reparación directa, todavía la Empresa Renovación no ha pagado lo que ordena la sentencia.

Los ciudadanos de San José, han sido vilipendiados y estigmatizados para desarraigarlos de su hábitat, con el pretexto de mejorarles su calidad de vida. Así empezó el más vil atropello, producto del “vandalismo oficial”, que provoca el desplazamiento forzado y acoso para vender a cualquier precio ante la inseguridad y las amenazas de una expropiación. Ni qué decir de los daños ambiental, social, familiar y comercial, y el atentado contra el patrimonio arquitectónico e histórico de este tradicional sector.

La Contraloría y la Fiscalía, ojalá pronto, tendrán que definir qué pasó con los confusos contratos, por no decir dudosos, firmados con los encargados de las demoliciones de viviendas. Qué ocurrió en el proceso de adjudicación de la licitación para la construcción de la morosa avenida, tal como lo denunció en su momento el zar anticorrupción.

Que impongan las sanciones por la venta irregular de materiales de demolición de las viviendas previamente adquiridas por la administración, y por la pérdida de recursos, que tenían como destino el pago de compensaciones. Así como debe haber claridad en la constitución de la fiducia mercantil de recaudo, administración, garantía y pagos para el manejo de los recursos del macroproyecto.

La comunidad y el Concejo deben hacer un verdadero ejercicio del control social y político, y no como en el cuatrienio pasado en el que esa corporación “se dejó embaucar” de los burócratas que rendían informes maquillados. Por el contrario, y no puedo dejar de repetirlo, tal como lo expresé en una intervención en el Concejo, por el desorden administrativo, la falta de planeación y de gestión, y las irregularidades cometidas, este proyecto podría convertirse en otro llamado “elefante blanco” o por qué no, en otro “Aerocafé”.

También lo ha advertido la Contraloría Municipal en una auditoría a la  Empresa de Renovación en la que se establecieron veintisiete (27) hallazgos administrativos con incidencias disciplinarias, tributarias, fiscales y penales, que fueron remitidos a las autoridades competentes.
La gestión de esa empresa, fue calificada de ineficiente e ineficaz, caracterizada por la falta de integralidad de los procesos administrativos de planeación, ejecución, evaluación y control.

También se estableció el incumplimiento de los principios que rigen la contratación estatal en especial los de economía y responsabilidad. En síntesis, según la Contraloría, la gestión de esa empresa en los últimos tres años no está soportada en herramientas gerenciales que le permitan armonizar la planeación con la ejecución, la medición, el control de sus actividades misionales, el manejo de sus recursos y la debida atención a la población objetivo beneficiaria de sus proyectos.

El Macroproyecto de la Comuna San José está desintegrado, carece de unidad de criterios para su gerenciamiento que como mínimo demanda organizar y administrar los recursos de forma tal que los resultados se logren dentro de las condiciones de alcance, tiempo y costo planteados.

En San José hay un desmejoramiento sistemático de la calidad de vida de los habitantes de la comuna; operaciones urbanísticas desintegradas; compra desarticulada y onerosa de suelo urbano para vivienda de interés social y prioritario, y degradación del espacio público. Además las actividades institucionales, comerciales y de servicios están
restringidas por el desorden en el manejo del macroproyecto.

Se han sabido y denunciado los problemas registrados, por los abusos de autoridad, los malos tratos a la comunidad, los daños a bienes ajenos, los incumplimientos en los pagos de compensaciones a inquilinos y propietarios, las demoras en la cancelación de los inmuebles adquiridos por ventas y expropiaciones, los atrasos en salarios a empleados y contratistas, y otras dificultades.

Pero como todo no deben ser quejas y fallas, hay que plantear soluciones. Una de ellas, se requiere un gerente de proyección en la Empresa de Renovación Urbana, del que adolece esa entidad, por cuanto no ha tenido una cabeza que tome el rumbo que se requiere, especialmente para orientar un macroproyecto que ha sido calificado de interés social nacional.

Es conocido de todos los manizaleños, y por supuesto del Alcalde, que esta entidad entró en crisis desde hace bastante tiempo por el fracaso en la orientación que le dieron sus antecesores a ese macroproyecto. Allí han llegado funcionarios, uno de ellos, para acumular tiempo y después de dejar todo en desorden, aceptó otro cargo con el fin de jubilarse, y otros han ocupado ese puesto como una pasantía política. Lo más curioso, todos ellos del oriente de Caldas, y propuestos e impuestos inmerecidamente por la dirigencia de la U. Me imagino que me seguirán maldiciendo los Concejales de ese partido por las referencias que hago en mis escritos.

El Alcalde de Manizales recibió una entidad mal manejada, que no pudo administrar o dirigir el proyecto, en el que a pesar de constituirse un patrimonio autónomo para facilitarle su desarrollo, le quedó grande a sus administradores, quienes tampoco pudieron enderezarlo y reactivarlo.
Por eso la Empresa de Renovación Urbana necesita un gerente, no un administrador. Requiere un ejecutivo con proyección y visión de ciudad, no de provincia. Un gerente que conozca de políticas públicas de urbanismo, no un politiquero. Que no sea mentiroso, diga la verdad y no embauque a las entidades que hacen parte del proyecto, y que exponga con sinceridad ante el Concejo todo el proceso de construcción sin alambiques ni con proyecciones virtuales.

Se necesita un gerente de estatura, de altura intelectual, convincente, que gestione y sepa entenderse con los altos funcionarios del gobierno nacional. Un gerente que promueva el cambio, que conciba, proyecte y se ponga al frente para estimular a sus colaboradores en la dirección que su visión ha marcado. No un gerente que ignore su función y se deje manejar por subalternos, que disfrazan su ineptitud con malos tratos a los ciudadanos que acuden a su orientación. Como uno que hubo en el pasado.

Se requiere un gerente que sea recto, tenga honor y dignidad, que conozca de contratación administrativa, y no mantenga pendiente de los contratos ni de los contraticos. Un gerente con sentimiento social que saque adelante la comuna San José, y que desarrolle una visión de futuro, que implica trabajar con un sentido de largo plazo y mantener el liderazgo basado en principios.

No nos oponemos al progreso de la ciudad y de sus gentes, pero no aceptamos las injusticias que se han cometido, amparados en un proyecto que sólo va a favorecer a unos pocos en perjuicio de centenares de familias y comerciantes. Hay que estar de acuerdo con las obras de progreso, pero que se hagan con respeto a la dignidad de las personas.

“Los más desgraciados no son los que sufren las injusticias, sino los que las cometen” (Montesquieu).