18 de abril de 2021
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Vargas Lleras ¡Al agua!

14 de marzo de 2013
14 de marzo de 2013

cesar montoyaEl conservatismo está huérfano de un líder carismático. Los que pudieran ser, nadan en el desgano. Por otra parte,no son aceptables las candidaturas uribistas  de Marta Lucía Ramírez, Luis Alfredo Ramos y José Felix Lafauríe. La primera, asteroide menor  del expresidente antioqueño, gelatinosa y ambigua,se balancea entre un incondicionalismo lacayo y un coqueteo a su partido, al cual llegó hace muy poco,  para apuntalarse en él y llevarnos en  bandeja de plata a los refectorios del Puro Centro Democrático. Ramos  fue duramente cuestionado por su sucesor Sergio Fajardo quien demostró que,  como gobernador, dejó graves lunares administrativos. Además es una golondrina volandera. Abandona el nido  como cualquier ingrato y retorna a él con la humildad del hijo pródigo. En cuanto a Lafauríe, solo ahora venimos a saber que es conservador.

Nosotros (los conservadores) somos unos tres millones de votos que decidimos una candidatura presidencial. Podemos ser la minoría más fuerte del país. Pero nos falta una gran campana de resonancia, un Alvaro Gómez o un  Gilberto Alzate que nos saque del marasmo y nos retorne la pujanza perdida. Si el partido lanza un candidato,(excluyendo obviamente, a los lacayos) por disciplina estaremos con él. Somos  conscientes que otras fuerzas se unirán desde la primera confrontación electoral. Para la segunda, haremos valer  el inmenso caudal que nos acompaña, para incorporar las tesis que nos signan, en el programa final de quien será el Presidente de Colombia. Con un grave peligro. Nuestros copartidarios y también los de otros partidos, con un realismo elemental, pueden sufragar por  el candidato de la Unidad Nacional o del Centro Democrático  desde la primera votación.

Es triste aceptar que ahora el conservatismo no tiene un candidato de gran calado. No Juan Camilo Restrepo quien no prestará su nombre después de su trágica suerte cuando en años anteriores fue postulado para el alto cargo. No Nicanor Retrepo un  intelectual puro, desganado y burgués. No Juan Carlos Echeverri, en agraz,  magnífico Ministro de Hacienda, cotizado asesor de la plutocracia colombiana. ¿Quién queda? ¡Nadie!

El conservatismo de esta centuria, gusta de los manteles. No tiene la coraza de acero que le pusieran Laureano Gómez, Mariano Ospina Pérez y Gilberto Alzate Avendaño. No ese talante victorioso de Alvaro Gómez. No la mística que le impregnara J. Emilio Valderrama. Ahora olfatea  a distancia quién  será el ganancioso en las elecciones venideras  y por ahí enfilará la artillería de sus  votos. Perdió el romanticismo que hermosea las gestas para descender a una mecánica logrera que asegura el yantar. Esa es la escueta realidad.

Gústenos o no, la suerte está echada.Nos enfilamos con Uribe o con Juan Manuel Santos. Son tenaces, braveros y agresivos los amasijos verbales que trasboca en sus desplazamientos el señor expresidente. Es un adversario temible, que no conoce talanquera. Es un boxeador grotesco.Santos no debe descender de la majestad del cargo para igualarse en el ring de los puñetazos. A otro le corresponde ese trabajo.

Surge, entonces, el nombre de Germán Vargas Lleras. Es imprescindible.  En la pasada contienda  fue el mejor de todos los candidatos, incluyendo al Presidente Santos. Es un estadista claro, rotundo, frentero y capaz en la polémica. En este momento Uribe es el Zeus que provoca tempestades. Necesitamos un rival en ese Olimpo de rayos y centellas. Nadie mejor que el nieto de Carlos Lleras Restrepo. Es un ministro estelar, pero ahora, bien  porque Santos quiera la reelección, o ya porque él sea candidato para el cuatrenio venidero, debe brincar ya a la arena para comandar una política que no atomice el país en extremismos polarizantes.