22 de abril de 2021
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Renuncia de Gómez Estrada agudiza la crisis cafetera

13 de marzo de 2013
13 de marzo de 2013

Que Gómez Estrada, uno de los dirigentes cafeteros más tradicionales de la región cafetera, renuncie en medio de profundos reparos a las políticas cafeteras del gobierno y la Federación, y a su vez el Comité de Cafeteros levante duro la voz contra los mismos objetivos de Gómez, es porque las cosas están tocando fondo.

Lo que dice Gómez Estrada

Este, quizás, es el momento más crucial de mi vida. Al escribir estas líneas, me debato, entre la alegría que lo acaba de pasar nos produce a todos como caficultores, cuando por decisión gubernamental acaban de equilibrarse nuestras cuentas gravemente deterioradas y , por la inevitable preocupación que me cobija de la suerte futura de nuestra actividad.

Por este año 2013 quedaron solventadas nuestras finanzas. Pero, podrá esto sostenerse si la situación internacional no mejora y las autoridades monetarias no atacan debidamente fenómenos como el de la perversa revaluación? ¿Se tendrían que presentar nuevos actos de violencia después de este año de equilibrio? Qué precio tendrá que pagar la caficultura por la grave y creciente pérdida de prestigio, credibilidad y aprecio que ya nos está mostrando la Sociedad Colombiana, al sentirse injustamente atacada y perjudicada? Ojalá esto pueda contestarse de la manera más favorable por parte del Gobierno y de aquellas personas que siempre manifestaron no sentirse representadas por la Federación, quienes, cualquiera sea la explicación de porqué pasó lo que pasó, sin duda alguna pueden enarbolar las banderas de victoria de sus pretensiones, incluso por encima de las que habían calculado. Y, aquí, es donde creo hay que analizar lo que fue la actuación del Gobierno Nacional y lo que ello debe producir al interior del gremio dentro de un escenario que agrupe la etapa anterior al paro, el paro mismo y las consecuencias previsibles de su terminación.

Pienso que todos nos equivocamos. Nosotros tuvimos éxito en convencer al gobierno sobre la gravedad del problema comprobado de la falta de equilibrio en el ingreso de productor. El Gobierno monospreció el problema del mismo y no hizo caso de las alarmas del año anterior y, los productores se sintieron abandonados, por lo que, aconsejados principalmente por personas que nada tienen que ver con la caficultura, algunos optaron por las vías de hecho que terminaron en actos inimaginados de violencia que nunca terminaremos de lamentar.

El gobierno nacional, administrador de los únicos recursos que podían paliar las dificultades cafeteras negoció, alternativamente, varias veces con nosotros en el Comité Nacional, tal como ha ocurrido ininterrumpidamente  desde que se creó el Fondo Nacional del Café hace más de setenta años y, otras, con los promotores del paro como sucedió al final cuando éste se terminó. La posición negociadora, fue cicatera y con mención permanente de infranqueables límites fiscales y hasta constitucionales, como ocurrió con la «obligación» de hacer la odiosa focalización en un ingreso distinto y superior para los pequeños, para lo cual se citaron sentencias de la Corte, conceptos de la DIAN, etc. Sobra decir que tales límites no existieron en la otra mesa con los resultados conocidos e inobjetables.

Se podrá decir que no se debe interferir el derecho del Gobierno a discutir la asignación de recursos públicos como y donde quiera, en las cantidades y dentro de las circunstancias que crean conveniente y oportuno. Pero, en mi caso personal y para ello me avalan todos mis actos durante tantos años de representación gremial, sí asumo con toda claridad y nitidez el mensaje de que los que representamos la institucionalidad hoy no gozamos de la plena confianza del Gobierno y que, por lo tanto, estamos en imposibilidad de cumplir la más importante de nuestras funciones, cual es administrar conjuntamente con el Gobierno el Fondo Nacional del Café y la Política Cafetera Nacional e Internacional de Colombia.

Por otra parte, hay una regla clara y universal en el ejercicio del poder de cualquier especie. Quien triunfa, como en este caso los promotores del paro, tienen derecho a que les reconozca, con hechos reales y concretos, su participación en las decisiones mayores del gremio por la vía electoral, más si se trata de una disidencia que fue escogida por el Gobierno mismo para dialogar, discutir y solucionar el paro.

Esto ha ocurrido muchas veces en la democracia colombiana, cuando por ejemplo en el siglo pasado la disidencia de un partido político le ganaba las elecciones al oficialismo, lo primero que hacía era reclamar las llaves de la «Casa del partido» como símbolo de victoria, lo que generalmente era concedido.

Igualmente, y en vigencia del paro, se realizaron en la Federación de Cafeteros dos reuniones, con videoconferencias para todo el país, en las cuales fue notorio el descontento de la dirigencia cafetera regional con el manejo que se ha venido dando a la institución desde la cúpla directiva de la Oficina Central.

Por las anteriores razones he decidido hacerme a un costado para permitir que los mecanismos democráticos de la caficultura comiencen a operar, por lo que me permito presentar ante ustedes renuncia irrevocable a mis funciones como Miembro del Comité Directivo de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia y del Comité Nacional de Cafeteros.

Enérgica carta del Comité de Cafeteros de Caldas

El Comité de Cafeteros de Caldas formuló severos y agrios reparos al gobierno nacional y al gerente de la Federación de Cafeteros, Genaro Muñoz, a quienes señaló como los responsables de la crisis en que hoy está sumido el sector cafetero.

Expresó su inconformidad por las «actuaciones del gerente general que evidenciaron la falta de liderazgo y la incapaciad de interlocución ante el gobierno nacional en el manejo de la actual crisis».

«Fueron muchas las gestiones y esfuerzos de la dirigencia cafetera para transmitir a la Administración central la realidad de la problemática, pero el gobierno nunca dimensionó la verdadera profundidad de la crisis del sector por la omisión del gerente en demostrarla, porque siempre tuvo más afinidad por los intereses del gobierno nacional que por la prosperidad de las familias cafeteras», dijo el Comité en una carta dirigida al Comité Directivo de la Federación Nacional de Cafeteros.

Manifestó su inconformidad «con las actuaciones de gobierno nacional para fraguar esta crisis, pues desconoció los caminos institucionales vigentes para negociar un buen acuerdo, aceptando más bien la presión de las vías de hecho, que la concertación en el escenario natural que es el Comité Nacional de Cafeteros».

«El gerente general se prestó para ello, al promover equivocadamente el aplazamiento de un Congreso Cafetero extraordinario, suprema dirección de la Federación y donde se pudo haber conjurado una solución definitiva a la coyuntura del paro», añadió.