21 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Los retenes y las motos

15 de marzo de 2013

octavio cardonaDebo reconocer también, que los retenes o puestos de control, son excelentes herramientas en materia de seguridad, pues es indudable que muchos delitos son prevenidos con su sola presencia y son advertidos y fracasados con el actuar de los policiales o de los civiles en desarrollo del control que ejercen, lo que habilita y justifica su existencia. Digamos que hasta aquí todo es color de rosa.

Lo que no está bien, no se acepta y merece gran discusión, es la forma a veces, no siempre, altanera y desconsiderada con que son abordados los ciudadanos cuando se ordena su detención en un puesto de control, donde la primera impresión que se tiene es la de haber cometido un delito o una falta múltiple, y donde en muchos casos sin saludar siquiera se les ordena, no se les pide, que se sometan a determinado procedimiento.

Los puestos de control están para controlar, no para someter, no para humillar, no para maltratar, pero en ocasiones eso es lo que vive el ciudadano cuando encuentra que el funcionario le busca, y le busca, y le busca, hasta que le encuentra, imponiéndose sanciones que en aras de la verdad a veces son innecesarias y son corregibles con una simple amonestación o llamado de atención, pues que un vehículo de servicio público esté sucio es en verdad una falta cometida por su conductor, pero que el mismo sea infraccionado aun sabiéndose que viene de pasar por un derrumbe en plena época invernal, es una falta que tiene plena justificación, pero ello no importa mucho en ocasiones, como tampoco se escuchan argumentos cuando se quiere imponer un comparendo porque el carro no está bien pintado, o tiene un cojín roto, o porque la placa no esta totalmente reflectiva, o porque la llanta esta a media vida, o porque un pasajero se recoge por fuera del terminal, o porque un ciclista no lleva casco como ocurrió hace poco, etc.

Lo menos aceptable de este asunto, es que viene haciendo carrera que por todo se tiene que llamar una grúa o una cama baja, las que son citadas para que lleven el vehículo a los patios oficiales o en concesión, y es aquí donde encontramos una severa injusticia de tipo reglamentario.
Resulta que en Manizales, el traslado de cada motocicleta desde el puesto de control hasta el patio oficial o de concesión, cuesta la módica suma de 5 SMDLV, según el estatuto tributario y una posterior modificación vía resolución de transito dispone que el costo es de 2.5 SMLDV, es decir algo así como $ 48.000 pesos por cada traslado, lo que en principio no es del todo económico si tenemos en cuenta que además hay que pagar los patios, y la infracción.

Lo que resulta mucho más incomodo es que la cama baja, parece que no sale del retén sin el cupo completo, es decir que la cama baja traslada por lo menos 20 motos desde fundadores hasta los Cámbulos y ese viajecito de escasos dos kilómetros le representa un ingreso del orden de $ 960.000 pesos, que es igual a lo que vale un viaje en un camión de Cali a Manizales, y ni que decir cuando el retén se realiza por ejemplo en Tres Puertas, los ingresos por cada viaje rondan los $ 4.000.000, y eso se explica en que la factura inicial se adiciona en medio salario mínimo diario legal vigente por cada kilometro recorrido en zona rural, lo que hace que cada moto pague en promedio $ 200.000.

Considero que debe revisarse el valor del traslado cuando se lleva el viaje completo y para ello debe haber una regulación diferente, pues no hacerlo sería como si un taxi trajera cuatro personas diferentes desde la enea y a cada una le cobrara una carrera de manera individual, es decir cuatro carreras en una.

No todo pueden ser tributos, tasas y multas, a veces necesitamos educación con cariño, corrección sin dolor, control con amor.

Esa es mi opinión, quisiera conocer la suya.