23 de abril de 2021
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La encrucijada judicial que pone en aprietos a alcalde de Filaldelfia

25 de marzo de 2013
25 de marzo de 2013

De ser Alcalde cinco veces, trasegar por diferentes partidos políticos, hacer alianzas con otros dirigentes y partidos, se le acabó “el cuarto de hora” a Aristizábal Vasco, quien enfrenta varios líos judiciales que lo tienen al borde de ser destituido y condenado.

De ser “el mandamás” en su tierra, “de quitar y poner”, de ser “el cacique” del pueblo, de amedrentar a sus opositores e inclusive de amenazar y expulsar a miembros de la radio y la prensa, ahora no tiene cómo “comprar su libertad”.

El último de los casos en que se ha visto involucrado es el que le abrió un fiscal especializado que le imputó la comisión de varias conductas relacionadas con el apoyo de grupos paramilitares.

Recientemente el juzgado tercero penal del circuito de Manizales, confirmó la medida de aseguramiento que le había dictado un juez de control de garantías, por solicitud de la Fiscalía.

De la Procuraduría a la Fiscalía

Antes, el controvertido Román Aristizábal Vasco, había sido objeto de investigaciones de carácter disciplinario, algunas de las cuales al final lo favorecieron por errores en los trámites que le adelantó la Procuraduría, pero que podría reabrirle un proceso, como consecuencia de estos nuevos hechos.

El caso más grave es el del delito de concierto para delinquir agravado con fines de paramilitarismo, por hechos que habrían sucedido entre los años 2001 a 2007. Todo lo anterior por las declaraciones de los excomandantes de las autodefensas Pablo Hernán Sierra, alias “Alberto Guerrero”; Fabio César Mejía Correa, apodado  “Jonathan”; Oscar Guillermo Sánchez Múnera, conocido como “don Mario” y una mujer distinguida como “Diana”, que lo señalan de ser colaborador directo del bloque “cacique Pipintá”.

El entonces Alcalde de Filadelfia, según las investigaciones, se reunió en varias oportunidades con el paramilitar “Alberto Guerrero” en la vereda El Tambor, finca El Paraíso. También, dicen que a alias “Jonathan”, le regaló botas para 40 o 50 hombres del grupo delictivo. Con “don Mario”, coordinador de finanzas del “cacique Pipintá”, se reunió en numerosas ocasiones y recibió de él colaboraciones económicas, enviadas por órdenes de “Guerrero” y del excongresista liberal Enrique Emilio Ángel Barco. Inclusive, se benefició con la suma de 10 millones de pesos para su campaña política del año 2004.

Además con suerte y….

Román Aristizábal Vasco, en sus orígenes militó en el partido conservador, primero en la línea de Omar Yepes Alzate, luego en la de Guillermo Ocampo Ospina, después en movimientos independientes con los que hizo alianzas con el partido liberal del sector del desaparecido senador Víctor Renán Barco López, y luego como militante del Movimiento de Inclusión y Oportunidades (MIO), cuyos orígenes también han sido cuestionados, y dejan mucho que desear y pensar. Aunque ha tenido suerte, también ahora, está en declive.

La suerte judicial, ha sido de su parte en un comienzo. A lo primero que se ha visto enfrentado es a la destitución e inhabilidad por 10 años que para ejercer cargos públicos pesaba en su contra. No obstante, esa decisión fue anulada por errores en el proceso. Todo por un fallo de la Procuraduría Regional de Caldas, en el que hubo nulidad, y luego la prescripción en su favor.

Lo benefició el hecho de que la investigación había prescrito y por ende hubo fallas de la entidad en los trámites de primera instancia. La investigación cursaba desde el año 2007 y se reinició dos veces, por irregularidades en el debido proceso.

El motivo de las investigaciones fue la a entrega de unos mercados de Acción Social en el 2007, año de elecciones, y que según las quejas, se relacionaban con intervención en política, para beneficiar las campañas del candidato a la alcaldía Hérman Zuluaga Serna, que para entonces apoyaba, luego de haber sido su contradictor años atrás, y en beneficio de su esposa María Enidia Ríos de Aristizábal, candidata a la Asamblea de Caldas.

Lo único que aún le queda vivo, por esos hechos, es un proceso penal, en el que la Fiscalía le imputó cargos por presunta corrupción al sufragante, y ahora, por el caso de concierto para delinquir que lo tienen ad portas de quedar por fuera, pero de la Alcaldía, y de ser condenado y muerto políticamente de por vida.

En fin, son muchos los hechos que lo han puesto en “la picota pública”. Román Aristizábal, querido por muchos, y odiado por otros. Así es éste político ducho, sin recatos y que dice ser un perseguido por sus enemigos políticos, especialmente de aquellos partidos a los que hoy no pertenece.