11 de abril de 2021
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Bahareque, material que consolidó el paisaje cafetero

25 de marzo de 2013
25 de marzo de 2013

El bahareque sirvió de base para las avanzadas que poblaron este territorio a finales del siglo XVIII, compuestas por colonizadores antioqueños y caucanos, del altiplano cundiboyacense y del Tolima, principalmente.

“Estos nuevos habitantes dieron inicio a una tradición arquitectónica basada en los materiales que se encontraban cerca, como la guadua, la madera, y una serie de elementos vegetales utilizados para armarse una vivienda improvisada, pero que les sirvió para instalarse en el lugar, transformarlo y hacerlo productivo”, mencionó Jorge Enrique Osorio Velázquez, integrante del Observatorio para la Sostenibilidad del Paisaje Cultural Cafetero (PCC) de la UN.   

Tiempo después que los colonizadores se arraigaron y lograron generar excedentes económicos con la producción del café, la arquitectura de bahareque trascendió de esas estructuras iniciales que sirvieron de albergue, a casas de una exuberante belleza. Ejemplos magníficos de estas, los vemos en poblaciones caldenses como Salamina, Santa Rosa de Cabal, Santuario o Marsella en Risaralda y Filandia y Pijao en el Quindío.

“Esta arquitectura que se convirtió en un elemento delimitador del área principal del PCC; se perfeccionó con el tiempo, a partir de la experiencia previa europea, que se trasladó indirectamente por los españoles a la Colonia; además, por el aporte que viene de la antigüedad clásica e incluso desde antes con la casa de patio, que se enmarca como base de la arquitectura en nuestras ciudades”, expresó Osorio Velázquez.

Según el investigador, el patio con dos corredores alrededor se volvió el núcleo de la experiencia de vida en estas viviendas; es el primer escenario de contacto social que tiene la familia y el punto de intercambio con el exterior y con lo que pasa en las ciudades.

La trascendencia de esta arquitectura como legado de la tradición cafetera y generadora de la identidad regional, es muy fuerte, por tanto  su conservación se constituye en uno de los principales retos para la sostenibilidad del PCC, como patrimonio de la humanidad.

“Y más allá de su relación con el Paisaje, sería importante recuperar su valor y sus virtudes, para contribuir a la solución de los problemas de vivienda que aquejan la región y así liberarse de los estigmas sociales, la marginalidad urbana e informalidad, y retomar el protagonismo de otrora”, concluyó el arquitecto Osorio.

(Por:Fin/amej/clc/nics/fgd)
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