28 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
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Valentina Marulanda Mejía

19 de octubre de 2012

valentinaAquí en Bogotá , en casa de su pariente la pintora Clemencia Echeverri, las gentes del libro , de la música, de la plástica, de la filosofía,  y sus amigos, quisimos verla y conversarla.Sabíamos de sus proyecciones culturales en Caracas y en Venezuela y queríamos estar con ella para que nos contara en su propia voz de  los logros en  el vecino país, pero sobre todo, para ratificarle nuestro afecto y admiración y cubrirla  con juegos  verbales y calambures insinuantes  que ella disfrutaba  con moderada fruición, acorde con su fina  sensibilidad y una  cierta timidez que siempre la caracterizaron. Luego, en un restaurante manizaleño,  intercambiamos un par de frases alrededor de amigos comunes, con los que disfrutamos hace muchos años en nuestro paso por la Universidad de Caldas, en especial  por las Facultades de Filosofía y Letras y de Bellas Artes.

En esas épocas, Valentina era como un fresco referente de la mujer que se asomaba a la modernidad. Recibió su educación en los más selectos liceos manizaleños, en la U. de Caldas y en París, con énfasis en literatura, filosofía y música.  Fué una aventajada estudiante de piano, canto y solfeo y  tañía la guitarra con natural solvencia. Me parece verla en la Escuela de Bellas Artes pendiente de la organización y el desarrollo del Quinteto de Cámara «Arcangelo Corelli» y de las enseñanzas  de los Maestros Esteban Galdós, Rafael Hoyos, Augusto Sánchez, María Góngora  e Isabel Corzo, con quienes nos recorrimos capillas e iglesias  de un buen número  de municipios caldenses en conciertos didácticos. Porque su gran pasión fué la música. Tanto es así que en los largos años de su estadía en Caracas, su voz era reconocida en varias emisoras culturales en las que expandía sus sólidos análisis y comentarios alrededor de la música clásica. «La razón melódica: filosofía, música, lenguaje», su último libro, editado por la Universidad venezolana Simón Bolívar, que acaba de salir de la imprenta y que fué glosado oportunamente por Carlos Enrique Ruiz, Director de la ya legendaria Revista Aleph de Manizales, de cuyo  Consejo Editorial hizo parte Valentina, es demostración palmaria de la profundidad de  sus conocimientos  musicales. Pero además , Valentina escribió para periódicos y revistas, siempre bajo el paraguas de la cultura universal. Manizales, Salamina, Caldas, Colombia y Venezuela, perdieron a una indiscutible figura, a una humanista de resonantes timbres. En Venezuela, donde la tenían como compatriota, los principales diarios en sus notas obituarias lamentaron su deceso y destacaron su activa participación y su influencia en el ámbito intelectual de ese pais, en especial por el papel desempeñado en su Biblioteca Nacional.

En Manizales, durante su juventud, llenó todos los escenarios con su belleza, su donaire, su sencillez, su estilo de gran dama. Las Casas de la Cultura, dirigidas por Beatriz Zuluaga, Emma Gutiérrez de Arcila y Doris López; los cineclubes; las salas de conferencias, los recitales, los festivales de teatro, en fin, todas las actividades del intelecto, siempre contaron con su presencia. Y  la bohemia limpia  de la época se engalanaba con sus canciones y su  goce poético. El Maestro Rafael Hoyos Campillo, Lucía Corrales, Beatriz Zuluaga, Alberto Betancur, Jesús Franco, César Augusto Sánchez, Fernando Alvarado, María Amelia Jaramillo, Inés López de Mesa, Norma Velásquez,  Hernando Salazar Patiño, Carlos Ariel Betancur, su tía Gloria Marulanda, María Inés Gallego,su prima, los contertulios de la Librería Palabras y tantos más, tenemos el alma agrietada por un inmenso dolor. El Doctor Rafael, Natalia ,Tulio, Federico y Felipe, el poeta venezolano Alfredo Chacón y su hija , reciban nuestra sentida solidaridad en estos entristecedores momentos.

Una rosa roja y amorosa en la tumba de Valentina. Porque tenemos que confesar, y Mireya ,su señora madre y su cómplice en las aventuras del espíritu lo confirmaría si viviera, se nos ha muerto la novia ideal, el amor platónico de todos nosotros, los muchachos contemporáneos suyos.

P. D.

El diario digital Eje 21, sus directores y colaboradores comparten el sentimiento de pesar por el fallecimiento de la escritora caldense y envía a su distinguida familia su sincera voz de condolencia.