15 de enero de 2021
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“Tal cual” o “tal por cual”

17 de octubre de 2012

rodrigo parejaEl consumidor colombiano está expósito ante el continuado y descarado abuso, mientras la pomposa asociación del cuento lo engatusa con un personajillo inane, estéril e ineficiente que trata de ser simpático pero no lo es, y que se identifica como “Tal Cual”, una viñeta remedo de hombre. Mientras tanto, al indefenso usuario lo tratan como a un “tal por cual”, expresión despectiva que sí tiene cabal aplicación cuando, por ejemplo, en un gran almacén de cadena resuelven de la noche a la mañana, por sí y ante sí, sin explicación alguna, si es que acaso puede haberla para semejante atropello, subir un 40% el precio de determinado producto, por importado que sea. Tener ese mismo almacén otro artículo un 30, un 40 o un 50% más caro que cualquier otro establecimiento, cuando se supone que es en el volumen de ventas y no en los precios finales donde debe radicar su utilidad, también es otro descarado atraco.

Sorprende pensar que los almacenes que así proceden en nuestro medio son los que alguna vez merecieron el favor y la estimación del público por ser del terruño, pero convertidos ahora en gigantes del mercantilismo pierden cada día ese cariño y el reconocimiento y la buena imagen que alguna vez tuvieron. Con razón sus dueños se ufanan año por año de las multimillonarias utilidades que obtienen, y de la expansión gigantesca que adelantan con la apertura de más y más almacenes en todas las ciudades colombianas. Ganancias billonarias que ofenden en un país con tanta pobreza y miseria, y que como las de los bancos, son obtenidas, o a costa de los precios exorbitantes que manejan y de los abusos al consumidor, o a la graciosa e injusta ventaja de tener una de las más altas tasas de intermediación financiera del mundo. Nada hace ante esos abusos diarios y permanentes la inoperante Asociación Colombiana de Consumidores, aparte de anunciar de cuando en cuando que bajó el tomate chonto, o que mejoró el precio de la cebolla cabezona, o que el cilantro ahora sí  está a un precio accesible, datos baladíes que se consideran  importantísimos para el desamparado comprador, según el insípido y chocante muñequito “Tal Cual”.

El control de precios y la defensa del consumidor que cacarea el gobierno cada cierto tiempo como mecanismo dizque para contener la inflación, es pura letra muerta ante estos mercantilistas y negociantes del dinero, que tienen a su favor, eso sí, la vergonzante y pasiva actitud de los usuarios. Estos, si tuvieran un ápice de dignidad y un tris de lo que alguna vez el ex presidente Turbay Ayala llamó fuerza testicular, estarían comenzando ya una campaña para promover un organizado proceder en contra de estas entidades, en un intento serio por defender sus propios intereses.

Qué distinta sería la situación si en lugar de la inútil entidad que se autoproclama defensora del consumidor y sus opacos directores, existiera en Colombia un Ralph Nader, el mismo personaje que con su accionar frentero, desvelado y permanente, puso a temblar en los Estados Unidos a todos los abusadores.

Mientras tanto, sigamos resignados a ser tratados aquí como un “tal por cual”, y a continuar echando pestes contra esa ridícula figurilla que dice representarnos a los consumidores.