19 de enero de 2021
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Pasó en primer debate en el Senado eutenasia y suicidio asistido en Colombia

9 de octubre de 2012
9 de octubre de 2012

Aunque en medio del debate se solicitó aplazar su aprobación, esta solicitud no prosperó, y se abrió una discusión entre los senadores, algunos expusieron sus creencias religiosas y otros, argumentaron posiciones jurídicas.

Hernán Andrade (Conservador), en nombre de la bancada del Partido Conservador en Comisión Primera de Senado, dijo que por su convicción por la defensa al derecho a la vida rechazaba la iniciativa, y que el Estado no puede intervenir en el derecho íntimo de una persona.

Explicó el congresista que el argumento de que una persona que sufre una enfermedad terminal y lleva muchos años sufriendo se le practique la eutanasia, convence, pero que ya existen en la medicina tratamientos para el dolor.

«En una sociedad que funda su estructura básica en la vida como punto central de convivencia pacífica, cómo puede subsistir en donde no se respeta el valor por ella. Ese derecho a la vida, cuando no tiene vida digna, entonces, ¿no es un derecho fundamental?», preguntó el congresista.

Su copartidario, el senador Roberto Gerleín, también manifestó su rechazó a la propuesta, y dijo que para él no hay claridad sobre lo qué es una muerta digna y lo qué es una vida digna. «Porque dignidad en un concepto relativo y pertenece al fuero interno de la persona. Y no voto afirmativo una letra de este proyecto», afirmó

Algunos de los senadores que manifestaron su respaldo fue Parmenio Cuellar (PDA), quien dijo que la dignidad humana no es para vivir dignamente, sino también para morir dignamente.  «La muerte es un episodio que hace parte de la propia vida. A nadie se le puede obligar a vivir con dolor. También es derecho de vivir cada uno su propia muerte», anotó.

Según el senador Cuellar, el Estado no puede obligar a vivir con sufrimiento, y que no se puede decir a una persona que no tiene derecho a morir dignamente.

Por su parte, Jorge Londoño, (Partido Verde), también respaldó el proyecto, aunque aclaró que es cristiano.

En su opinión, no es cierto que existan todos los paliativos para aliviar el dolor y recordó que su compañero de Comisión, Juan Carlos Rizzeto, quien falleció hace unos meses por una enfermedad terminal, les comentó en varias oportunidades que le pedía a Dios dar fin a su sufrimiento.

Desmintió el senador Londoño que se viole la Constitución, ya que por un fallo del máximo tribunal es que el Congreso debe legislar sobre esta iniciativa.

Otro opositor del proyecto fue el senador Juan Carlos Vélez (Partido de la U), quien dice que respeta y acata la decisión, pero que la misma no significa que el pueblo piense lo mismo. «Lo aprobado viola la Constitución, porque artículo 11 establece que el derecho a la vida es inviolable, ningún tercero puede disponer de la vida de otra», afirma.

Según el senador Vélez, «ojalá el sistema de salud en Colombia, el cual no es confiable, recomiende a un paciente, para ahorrar recursos, la eutanasia» y leyó apartes del juramento hipocrático, en el que reza que «los médicos tienen prohibido aplicar la eutanasia, porque de lo contrario comenten una falta a la ética médica».

El senador advirtió que la decisión adoptada tiene consecuencias complejas, no sólo jurídicas, sino religiosas.

Por su parte, el senador Luis Fernando Velasco (Liberal), aclaró que ninguna EPS está facultada para recetar la muerta asistida a una persona, y que el proyecto reglamenta este procedimiento, y que no es obligatorio aplicarlo.

Qué dice el proyecto

Toda solicitud de terminación de la vida en una forma digna y humana o de asistencia al suicidio, deberá hacerse por escrito, siempre que sea posible, personalmente por el paciente, con al menos dos testigos que en presencia del mismo, atestigüen de buena fe que el paciente está actuando voluntariamente.

El documento firmado deberá ser llevado ante Notario quien dará fe de la autenticidad de la firma de los testigos, y uno de los testigos no podrá ser familiar del paciente, ni personas con interés material en la muerte del paciente, ni el médico tratante.

Si el paciente se encuentra en tal condición física que le resulta imposible diligenciar y firmar por sí mismo la solicitud de terminación de la vida, otra persona designada con anterioridad por él, indicando las razones de su incapacidad, podrá hacerlo si es mayor de edad y no tiene ningún interés material en la muerte del paciente.

El paciente podrá revocar la solicitud de terminar con su vida, en cualquier tiempo, incluso hasta en el último momento.