23 de enero de 2021
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La salud, prioridad del gobierno

9 de octubre de 2012

Inclusive consejeros de Estado han planteado la necesidad de que el estado de salud del vicepresidente sea conocido públicamente, puesto que es un derecho de los ciudadanos y una obligación del funcionario público.

Y como si fuera poco, ahora le toca el turno al presidente Santos debido a la enfermedad de la próstata. Creo que los colombianos quedamos bien informados sobre la ubicación de la próstata, los síntomas que se presentan cuando hay cáncer, las medidas que se deben tomar, la intervención quirúrgica y su duración, los cuidados para la etapa posterior a la operación y todo lo que se puede conocer acerca de esta enfermedad.

Por todo lo anterior, quizás podríamos decir que la salud es la prioridad del gobierno, pero no la salud para los colombianos, sino para el presidente de los colombianos, que no es lo mismo. Porque, si a raíz de las dolencias del vicepresidente y el señor presidente, se pueden ver los cuidados extremos que se les prodigan ( y eso está bien), uno pensaría que esa misma preocupación exista para atender a todos los colombianos que padecen enfermedades mucho más agresivas y dolorosas, pero eso es apenas una ilusión.

La realidad en materia de salud, es otra. Acaba de archivarse un proyecto de ley por medio del cual la salud se considera un derecho fundamental que debe brindar el Estado. Y se trataba de reglamentar por medio de la ley, algo que está consagrado en la Constitución política colombiana, como es el derecho a la salud, a la vida.

Y el pretexto para que le hubiesen dado entierro de segunda a la iniciativa fue la de que el gobierno presentará próximamente un proyecto de ley para modificar la Ley 100, que actualmente nos rige.

Una verdadera lástima que el sepulturero haya sido un parlamentario del Partido Verde, el mismo que supuestamente tiene como principios la defensa de la vida en todas sus formas. Un verdadero contrasentido, al que ya nos tienen acostumbrados los Padres de la Patria.

Alegrémonos que a Angelino y a Juan Manuel les estén ofreciendo todas las atenciones que para el resto de mortales, no alcanzan, porque, mal de muchos, consuelo de tontos. Y eso es lo que hacemos, respaldando a los mismos que año tras año siguen negociando con la salud.

Finalmente, un espectáculo triste el brindado por el señor vicepresidente cuando argumenta que no permite un examen de los galenos porque eso sería tanto como darle una especie de golpe de Estado al señor Presidente. Si esa respuesta no es suficiente para declararlo fuera de sus cabales, al menos sí lo sería para declararlo insubsistente.