25 de enero de 2021
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El festín de los cuervos

17 de octubre de 2012

pacho galvisAsí diré que por el malecón de La Habana dos bandadas de cuervos, de picos muy largos y calcañares fuertes, se desplazan proyectando sus largas sombras sobre gabanas de grupas tensas, piernas largas torneadas y piel morena de verde luna, la una formada por vejetes venidos del monte en trance de consignar donde natura manda y la otra por citadinos que ya cargan años soñando con habaneras, tabacos y rones a discreción.

Pero también los carroñeros se disponen a servirse la Patria y dejarla vuelta jirones de tanto halar, que los unos para allá y los otros para acá, cada cual a quedarse con la mejor parte y según sean los designios de la trinidad que forman los camaradas Santos, Chávez y Fidel, o como dije por ahí, según lo dicte el “Frente Kike Santos para la rendición nacional” y su secretariado a cargo del culebrero don Lucho Garzón y del victimario León Valencia, ahora dizque representando las víctimas y como para que se vea que el mismo diablo puede hacer hostias.

En fin, lo que se sirve en Oslo y La Habana es el festín de los cuervos y del que saldrían las FARC a punto de estallar de tanto tragar y hartar y la institucionalidad desmirriada, desprovista de defensas y a merced de los nuevos dueños del país, amnistiados, amos y señores del congreso y los ministerios, a los que llegarían tiesos y majos, libres de comparecencias a los estrados judiciales, con secuestros y muertos a cuestas a granel, sin que nadie ose citarlos tan siquiera a juicios de residencia.

En el proceso hemos asistido a claudicaciones insólitas, como la de Humberto de la Calle hincado ante el rey de los elefantes, quedándole clavada la vara de la deshonra luego de la actitud abyecta, lo que autoriza a olvidar su conducta bizarra en aquella memorable ocasión del destape del narco gobierno del ocho mil. Claro está que mucho fue que hubiese salvado la vida, la misma que le fué esquiva a Álvaro Gómez Hurtado y la “monita Retrechera”.

Y como en el teatro del absurdo de Ionesco, la farsa se completa con el gordito de la ANDI representando a la sociedad civil, como si está la formaran los grupos de presión que encarna a altos estipendios y no la legión de ciudadanos de a pié de la que somos parte ustedes y yo, parias, la casta ínfima, desheredados en tierra propia.

Ciertos gobernantes, como Santos, se sirven de la política para sus convites de vanagloria, al estilo de los cuervos.

Tiro al aire: santa Bárbara bendita, líbranos de las tempestades en la alta mar embravecida.