25 de enero de 2021
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El Cordón de los Fundadores

15 de octubre de 2012

El Cordón de los Fundadores es la máxima presea que otorga a uno de sus hijos la ciudad de Armenia, como un homenaje a sus servicios prestados. En verdad no es un cordón, sino una orden: La Orden de los Fundadores. Popularmente se le conoce como cordón, tanto que las resoluciones de la alcaldía la llaman así, cuando el Acuerdo del Concejo que la creó, nunca la llamó de ese modo.

Con esta orden se recuerda la colonización y fundación de la ciudad y, por supuesto, a quienes la gestaron. La orden es un llamado para que los recordemos a ellos, a los 40 hombres que decidieron firmar el acta de fundación el 14 de octubre de 1989, donde le pusieron a la población el nombre de Villa Holguín. ¿Los hemos recordado lo suficiente? ¿A cuántos de sus descendientes llamamos este año para decirles, en nombre de los habitantes de la ciudad, gracias?
Es hora de darle un valor mucho más grande a esta orden. De crear el día de los descendientes de los fundadores, una fecha en la que podamos reunir a los nietos, que aún existen, a los bisnietos, tataranietos y otros descendientes para que ellos mismos conozcan la historia, se enamoren de ella, y emprendan, como sus abuelos y tatarabuelos, una cruzada por una mejor ciudad.

Este año la Orden de los Fundadores fue colgada en el cuello del ingeniero civil Ricardo Arias Mora. Sus ejecutorias, según los proponentes del nombre, están centradas en su labor legislativa, una vez en la Cámara de Representantes y otra en el Senado. Y, por supuesto, los dos años que lleva ejerciendo el cargo de presidente del Fondo Nacional del Ahorro.

Hay, entre los miembros de la junta (en los últimos años) que decide a quién de los postulados se le entrega esta orden, una manía de mirar siempre al sector público. Como si quien ejerce un cargo público no está obligado, por su condición misma de servidor público, de hacer una muy buena labora en favor de sus elegidos o sus gobernados. Hace unos años se les hizo el favor a los doctores Bernardo Moreno Villegas y Diego Palacio Betancour, secretario general de la Presidencia de la República y ministro de la Protección Social. Se les entregó la Orden de los Fundadores por ejerce esos cargos, no por otra cosa. Ambos tienen unos líos jurídicos históricos, precisamente por el ejercicio equivocado de sus cargos. Por eso, no es muy ortodoxo entregar la Orden de los Fundadores a funcionarios públicos en ejercicio. Prudencia, esperar que el tiempo y la historia nos hablen de sus ejecutorias, es lo más recomendable.

Ricardo Arias Mora, que en el pasado tuvo unos líos de incumplimiento con sus clientes en el ejercicio de la profesión de constructor, le ha confesado a La Crónica del Quindío que en él ha nacido un hombre nuevo. Este es un acto de contrición válido, que estamos en la obligación de aceptarlo y creerlo, no sólo los periodistas que, por lo regular, conocen al dedillo los hechos públicos y privados de los personajes de la región, sino de los ciudadanos en general.

En verdad, creemos que el doctor Ricardo Arias Mora es un hombre nuevo, que ha nacido otra vez para el servicio de su ciudad, de la nación, de su familia y de Dios. Por eso, al verlo ayer en el templo de San Francisco, pletórico de alegría, al lado de su esposa y su hijo, pensamos que esa felicidad tan grande que encarna llevar colgada, en el Cordón, la ciudad, la de su padre Fabio Arias Vélez, tiene que servir para que su vida, su entorno y su ejemplo se enaltezcan, como enaltecido tenemos todos nuestro amor por Armenia. Crónica del Quindío.