27 de enero de 2021
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El cable aéreo a Mariquita

12 de octubre de 2012
12 de octubre de 2012

cable manizales
Foto Sebastián Echeverry

Hacia 1905 los cafeteros y comerciantes de Manizales pensaron en construir un cable aéreo para bajar costos en el comercio de importación y exportación; hasta esa fecha el transporte resultaba costoso debido al tiempo que tardaban las recuas de mulas y bueyes por los caminos de La Elvira y La Moravia. La idea se cristalizó en 1912 cuando se formó en Londres la sociedad The Dorada Railway, con un capital de 250 mil libras esterlinas; se nombró al ingeniero James Lindsay, director de la obra. Como una deferencia con Manizales ofrecieron acciones a empresarios de la ciudad y entraron al negocio Justiniano Londoño, Alejandro Gutiérrez, Rufino Murillo y otros.

Los trabajos empezaron en septiembre de 1913, aprovechando que el material necesario llegaba desde Inglaterra por el río Magdalena y por el Ferrocarril desde La Dorada hasta Mariquita. Para extender los cables, entre torre y torre, ayudaron los expertos arrieros con sus recuas de mulas y bueyes, encargados de transportar el pesado material (rollos de cable, motores de vapor, ruedas impulsoras y herramientas).

Las obras se iniciaron en la estación de Mariquita, a 460 metros de altura; luego el cable se elevaba hasta la estación de Cajones, en el Páramo de Letras, a 3.675 metros y finalizaba en la estación de Manizales, a 2.060 metros. Los trabajos se vieron paralizados por algún tiempo debido a los problemas causados por la Primera Guerra Mundial.

Aunque el cálculo de las torres y de los motores se hizo para una capacidad de carga de 20 toneladas hora en cada sentido, se instalaron vagonetas para 10 toneladas hora. Los 72 kilómetros se recorrían en 10 horas, mientras que los bueyes que desplazó tardaban 10 días. La capacidad total del sistema era de 100 toneladas diarias en cada dirección,  lo que era equivalente a la capacidad de carga de 17.300 bueyes.

El 2 de febrero de 1922 se celebró la llegada del cable a Manizales y la primera vagoneta arribó cargada de Champaña y engalanada con los colores de las banderas inglesa y colombiana. Este día los 45 mil habitantes de Manizales salieron a las calles para observar el desfile de los constructores y obreros, que se desplazaron en los pocos carros que había y en carrozas tirados por caballos, hasta el Parque de los Fundadores. Pero la más grata emoción la ofrecía el zumbido metálico del cable deslizándose sobre las poleas. De este modo la ciudad se empezó a desarrollar hacia el sector de El Cable, al lado y lado de la Avenida del Carretero o Cervantes, hoy Avenida Santander.

La torre Número 20

Debido a un enorme derrumbe entre Frutillo y Yolombal, donde se iba a instalar una torre de acero, hubo que diseñar una estructura más alta y de madera; para ello seleccionaron árboles finos de cedro, comino y abarco, se instaló un aserradero, se partieron los trozos y se inmunizaron con brea. Como resultado construyeron la torre número 20, de 50 metros de altura, formada por 1.500 trozos de madera.

Cuando el cable se desarmó, en los años 70, la torre quedó abandonada y muchos años después profesores y estudiantes de la facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional, la trasladaron y la armaron en el Patio de los Bueyes de la antigua Estación del Cable, como un bello homenaje al esfuerzo de la ciudad, que hacia 1930, se había convertido en una de las plazas comerciales más importantes del país.

De este modo el sector del cable se convirtió en un fuerte atractivo turístico para la ciudad.