1 de marzo de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Opinión libre

26 de agosto de 2012
26 de agosto de 2012

Burocratizados porque quisieron  eternizarse en la cúspide  del poder judicial y buscaron a toda costa junto con la manguala del congreso pernicioso hacerse a un aumento de su edad de retiro y el período de permanencia en sus cargos.

Y lagartizados porque no pudo ser más deleznable y putrefacto el concubinato con la clase corrupta de este país para entronizar una “reforma a la justicia” vergüenza nacional e internacional.

De contera el poder del procurador se ha constituido en una mano negra que permea todo lo que esté a su alcance y ahora en contubernio con la sala penal de casación de la corte sale a apuntalar la amenaza de los magistrados contra la libertad de opinión.

Por todas estas razones es que este pobre país es todos los días más inviable porque la sal se ha corrompido.

Bienvenida la amenaza de  los togados, a los que le ha quedado estrecha la investidura, contra Cecilia Orozco y María Ximena Dusán que aquí estamos los otros periodistas, los que no tenemos la audiencia de la revista Semana o El Espectador, pero que sentimos como una coacción propia lo que quieren hace contra la libertad de expresión quienes tienen la alta responsabilidad de cerrar  justicia en lo  penal.

Que hagan un paquete y nos demanden a todos, puede que falten cárceles, a quienes disentimos frente a los atropellos de los que deben ser espejo y preminencia por las responsabilidades que les han confiado.

Una nación sin justicia o peor con una justicia corrupta es un pedazo de tierra habitado por trogloditas.