25 de febrero de 2021
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Logros y pendientes de Santos

6 de agosto de 2012

Así, en 2010 el PIB total creció 4,0 por ciento, lo cual significó una recuperación frente a la tasa de 1,7 por ciento del año 2009. En 2011 la tasa de crecimiento fue aún mayor, 5,9 por ciento.

De igual modo, las exportaciones totales del país han aumentado de manera importante. En el año 2011 alcanzaron la cifra de 56.953 millones de dólares, lo que representó un incremento del 43,0 por ciento respecto a 2010. De otra parte, la inversión extranjera continúa creciendo progresivamente. Se estima que en este año el monto de la misma alcance los 15.000 millones de dólares, luego de que en 2011 fuera de 13.234 millones.

El desempleo ha venido descendiendo y, momentáneamente, ha alcanzado la cifra de un dígito. El Gobierno ha dicho que en estos dos años se han creado 2 millones 49 mil empleos. En forma paralela, la pobreza, total y extrema, y la inequidad han disminuido. La pobreza total pasó de 37,2 por ciento en 2010 a 34,1 en 2011. Entre estos dos años, el Gini nacional de desigualdad se redujo en 1,2 puntos.

Por último, las cifras fiscales muestran una situación bastante sólida en la que el recaudo tributario ha aumentado de manera importante y el déficit ha disminuido. Además, con la aprobación de las leyes de la regla fiscal y la sostenibilidad fiscal se asegura un manejo más responsable y sostenible de las finanzas públicas.

Estos logros y avances le han merecido al país un mayor reconocimiento internacional y hacen que se destaque entre las economías latinoamericanas. Sin embargo, aún no alcanza a ser “la estrella” de la región. Otros países, como Perú, presentan tasas de crecimiento mayores. Del mismo modo, los niveles de desempleo, pobreza e inequidad permanecen muy altos respecto a los de sus pares.

A pesar de que las cifras agregadas muestran que la economía colombiana viene transitando por una senda de desarrollo relativamente satisfactoria, muchos colombianos no reconocen, en su diario vivir, que las cosas han mejorado.

Esta diferencia entre resultados y percepciones pone de presente que la magnitud de los problemas que enfrenta el país todavía es muy grande, como ocurre con la pobreza y la informalidad, y que la velocidad a la que se resuelven los mismos resulta limitada. Esto lleva a que la tarea pendiente sea superior a la realizada, lo que genera una sensación de que las cosas no cambian como se quisiera.

Frente a esto, el gobierno Santos no ha podido concretar una estrategia eficaz que acelere el ritmo de avance y desarrollo de la economía.

Las denominadas locomotoras, excepto por la minería y de alguna manera la construcción, no han marchado con la celeridad que se necesita.

Los conocidos problemas de ejecución de las obras de infraestructura, la falta de una política agropecuaria que asegure el crecimiento del sector y las incipientes mejoras en materia de innovación hacen que la estrategia de crecimiento no presente los resultados esperados.

Para cambiar el estado de cosas, el gobierno Santos tiene que adelantar y asegurar varias reformas estructurales que, como la laboral, la pensional y la tributaria, son requisitos previos para mejorar el desempeño en aspectos tan cruciales como la generación de empleo. Es por esta vía que se pueden asegurar los logros de la “prosperidad para todos”.

El Colombiano/Editorial