1 de marzo de 2021
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Conjunciones, más allá de, bacanal, usabilidad

2 de agosto de 2012
2 de agosto de 2012

osorio efraim

La conjunción es una parte invariable de la oración, que enlaza frases o palabras. Las hay copulativas, adversativas, disyuntivas, condicionales, causales, ilativas y comparativas. Su oficio en la oración impide que se empleen dos seguidas, como en la siguiente muestra: “…que han sido formados para trabajar con las habilidades cognoscitivas de su área específica, y pero, a veces no es visible su formación” (LA PATRIA, Cristóbal Trujillo Ramírez, 13/7/2012). Ignoro si el redactor las puso ahí adrede (y pero), para forzar a sus lectores a escoger, o lo traicionó el tecleo. Me inclino por esta última razón. De cualquier manera, la frase habría quedado mejor redactada, de este modo: “…de su área específica, pero, a veces, no es visible su formación”. Hay casos en los cuales se pueden encontrar dos conjunciones seguidas, pero separadas por una coma, pues la segunda pertenece a una oración incidental, como en el siguiente ejemplo: “Los indígenas del Cauca tienen derecho a hacer respetar su territorio, pero, y este es un pero inmenso, sin violar las leyes colombianas y sin  humillar a los soldados de la Patria”. ***

La ganas de echar mano de la locución ‘más allá de’ embarullaron a la columnista de El Tiempo, Paula Moreno, en la siguiente oración: “Un doble desafío que convoque al ser humano, más allá que por sus carencias, alrededor de sus activos y capacidades” (14/7/2012). “Más allá que por sus carencias…”, ¿qué significas esto, por Dios? Cuando decimos ‘más allá’, si no hablamos del ‘Más allá’, tenemos que agregar la preposición ‘de’, por ejemplo, “más allá de la quinta porra”. También cuando se usa como lo hace con tanta frecuencia el editorialista de El Tiempo, con tantos significados cuantos contextos tienen las respectivas oraciones. En la glosada, no es coherente ese ‘más allá que’. Le busqué algunas interpretaciones, y la que me pareció más adecuada fue la siguiente: “…no alrededor de sus carencias, sino de sus activos y capacidades”. ¿Le adiviné? Tal vez no, porque puede ser ésta: “…no sólo alrededor de sus carencias, sino también de sus activos y capacidades”. La embarullada de la señora Moreno nos puso a sus lectores a pedir cotufas en el golfo. ***

El dios del vino, Baco, fue hijo de Zeus (Júpiter) y de su amante, Semele, hija de Cadmo y de Hermione. “Fue una de las deidades que alcanzaron un culto más difundido en la antigua Grecia y Roma (…). Ya adulto, conquistó la India, promulgó sabias leyes y enseñó a sus naturales el arte de cultivar los campos y elaborar el vino (…). Su juventud era eterna como la de Apolo” (Enciclopedia Uteha). En su honor se celebraban en Roma las ‘bacchanalia’ (bacanales), en las que los participantes se entregaban a la borrachera y a la disolución. De aquí que, para Juvenal, “bacchanalia vívere” era “llevar una vida disoluta”. El columnistas Fuad González Chacón califica de tales las fiestas que estaba celebrando ‘Fritanga’ en la isla Múcura cuando fue aprehendido, según esta frase: “El bacanal matrimonial con el que se encuentran (las autoridades), que para entonces llevaba seis días de furor…” (LA PATRIA, 16/7/2012). En latín, la palabra ‘bacchanalia’ es un sustantivo neutro plural; en castellano, femenino, tanto ‘bacanales’ (siempre plural, las susodichas fiestas) como ‘bacanal’ (“Orgía con mucho desorden y tumulto”), como la del por un rato famoso ‘Fritanga’, que menciona el columnista, pero a la que equivocadamente le da el género masculino. ***

Al corresponsal José Fernando lo dejó pensativo el sustantivo abstracto ‘usabilidad’ en la siguiente oración de LA PATRIA: “Un PC funciona porque tiene una fuente de poder que da la energía para que pueda encenderse y dar la usabilidad a todos sus componentes, en pocas palabras, es lo que da potencia al computador” (8/7/2012). Según su construcción, y si fuese castiza, ‘usabilidad’ sería la “cualidad de usable”, no sólo de un equipo electrónico, sino también de todas las cosas de que nos servimos diariamente para ir descolgando almanaques. Son escasísimos los términos formados con las desinencias ‘-abilidad’ e ‘-ibilidad’ (que no contemplan los diccionarios), derivadas de la terminación ‘-ble’ (que sí está en ellos), que acogen las mismas fuentes, por ejemplo, infalibilidad (de infalible), confiabilidad (de confiable), posibilidad (de posible), fiabilidad (de fiable), respetabilidad (de respetable), etc. Cuando se refiere a aquella clase de nombres, la Academia de la Lengua advierte: “Podrá objetarse que las posibilidades de formación de nuevas palabras  mediante estos procedimientos son prácticamente infinitas; pero lo cierto es que el uso real, en España y en América, acepta solo algunos neologismos de este tipo, mientras que rechaza otros”. De acuerdo con mi criterio, si existe el adjetivo terminado en ‘-ble’, debe aceptarse su respectivo sustantivo, verbigracia, ‘operabilidad’ (cualidad de operable), que tampoco aparece en El Diccionario; pero sí está ‘operatividad’ (“capacidad para realizar una función”), sin lugar a dudas  el término apropiado en la frase de LA PATRIA. Pero no olvidemos las palabras del profesor Luis López de Mesa: “De las seiscientas mil voces que hogaño componen una lengua culta repudiamos desenfadadamente quinientas noventa mil…” (Discurso en el octogésimo aniversario de la Academia). ***

Alerta: Es urgente rescatar la VEINTITRÉS, nuestra Calle Real.