1 de marzo de 2021
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Civismo guachimán

22 de agosto de 2012
22 de agosto de 2012

jorge elicer orozcoEn el Quindío el civismo se tiene que reencontrar, no para hacer obras sociales a base de empanadas bailables como en tiempos de nuestros abuelos, cuando no existía el serrucho oficial ni se pagaban porcentajes por las obras públicas, pero sí para defender al departamento y sus municipios de tanta felonía visible en el oscuro mundo de la politiquería y la administración del Estado.
A la sociedad quindiana no le queda más remedio que asumir el papel de guardián y salir como “guachimán” honrado a defender lo público de tanto perverso infiltrado en los asuntos de la política del país.

Se acaba de dar un paso importante ante el problema del espacio público que el gobierno municipal de Armenia ya dijo que iba a solucionar en tiempo aproximado de un año, después de que se lleve a cabo la renovación de por lo menos siete (7) cuadras intervenidas por la modernidad de Ciudades Amables y de la construcción o ampliación del centro comercial que se destinará a la ubicación de los vendedores ambulantes y estacionarios que se tomaron el centro de la ciudad con la complicidad de compradores que van de un lugar a otro sin detenerse porque disfrutan de la atención que se les ofrece sin bajarse de sus vehículos y de quienes anarquizan las vías para la movilidad automotriz de la ciudad con la permisividad de la sociedad aturdida por los efectos de la confusión auspiciada durante muchos años por los gobiernos locales.

El civismo guachimán le va a pedir al gobierno municipal de Armenia y al juez que tiene en su despacho la demanda instaurada por el exalcalde Jorge Arango Mejía, que ambos se acojan a la Constitución y a las leyes de la República y que no permitan por más tiempo la falta de autoridad y el derecho que todos tenemos al disfrute de lo público, como las vías, los andenes, los parques, los sitios y lugares comunes.

Por supuesto, no basta con esta tarea. La vigilancia pública se necesita en todos los actos administrativos y políticos del departamento, no va y sea que las buenas maneras por conocidas que sean, se olviden por falta de insistir en la obligación que los gobernantes tienen de practicarlas.

No nos podemos hacer los de la oreja mocha frente a los dineros públicos o regalías que este año le van a llegar al departamento y por las cuales está a la espera la corrupción que galopa en la región y en todo el país. No debemos hacer más tonterías ni prestarnos como bufones para hacer el ridículo y propiciar la risa burlona de los delincuentes, (entiéndase los que están a la caza de los dineros públicos para robárselos). Hay que estar con ojo avizor frente al manejo de los dineros de la salud que siguen siendo presa de los carteles del mal que han debilitado las finanzas colombianas y que mantienen en estado grave y severo el sistema de salud. Ya es tiempo de declarar con vehemencia y en voz alta que los quindianos nos oponemos a la prostitución del Estado y a la felonía y perversidad de los proxenetas que lo venden para disfrute del mejor postor económico.

El Quindío requiere de un tónico con efectos estimulantes para la moral llevada a un grado máximo de degradación por culpa, —en gran parte— de la tolerancia y el desinterés de la sociedad, por la omisión no dolosa, pero sí por el desinterés y la desatendida responsabilidad que a todos los ciudadanos nos compete. Para evitar ser culpables, tenemos que recuperar la cultura de los principios que nos dejaron como enseñanza prohombres de la historia reemplazados por rufianes que viven del engaño y de la estafa. Crónica del Quindío.