22 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Roy Barreras, presidente del Senado; Augusto Posada, de la Cámara

21 de julio de 2012
21 de julio de 2012

A Barreras se le viene una dignidad no muy fácil si se lee que su elección pese a que alcanzó una votación alta, estuvo por debajo de la que logró el primer vicepresidente de la corporación, Guillermo García, como resultado de un poco más de la docena de votos en blanco por el médico valluno.

Una votación así en el cuerpo legislativo es un mensaje que tiene opositores de musculatura, inclusive, dentro de su propia bancada que podrían torpedear la agenda legislativa, como lo recogió [email protected] entre los mismos parlamentarios.

Le van a dar una especie de tregua para ver cómo Barreras se desenvuelve como presidente del Senado a fin de no entrar en una oposición que dañe aún más la imagen de la corporación.

Confían en que Barreras interprete bien el mensaje y entienda que ahora es el presidente del Congreso de la República, y no uno más en la bancada de la ‘U’.

Otro que también debe tomar en serio el mensaje que le brindó la tarde del 20 de julio en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional la mitad del Congreso de la República, es el Presidente Juan Manuel Santos Calderón.

En esta página digital en una emisión informativa de mayo pasado al recordar el triunfo del mandatario de los colombianos dos años después de la primera vuelta presidencial en 2010, anotó que a Santos Calderón la espalda se le está bronceando por el desgaste que generalmente sufren los gobierno y esta vez fue por el demoledor invierno que golpeó al país el cual arrasó con los más pobres y destruyó poblaciones enteras como Gramalote en Norte de Santander, pero por aquello de la tramitomanía, hoy no a todos los afectados les ha llegado la ayuda gubernamental. Y también porque unos pocos insensibles se aprovechan de ello. Este país mayoritariamente sigue bajo la cultura de vivir de ‘papá estado’ para que les soluciones todos los problemas.

Lo que pasó durante la instalación de las sesiones el viernes, el periodista [email protected] no recuerda un episodio similar en los últimos 30 años, que al Presidente de la República medio congreso no le aplauda su intervención pese a que las cifras económicas que mostró sobre el Estado de la Nación fueron calificadas como excelentes por varios legisladores consultados por esta página digital, es lamentable para la gobernabilidad de Santos Calderón.

Su ministro del Interior, Federico RenGifo Vélez el 28 de junio pasado fue despreciado por la casi totalidad del Congreso de la República luego de hundir la reforma de la justicia.  

Los parlamentarios siguen ‘heridos’ por el actuar de Santos Calderón de endilgarle toda la responsabilidad del fracaso de la reforma a la estructura de la justicia y no asumir también su parte del fiasco. Fundió al titular de Justicia pero no ‘cicatrizó’ el dolor.  

Si bien la otra mitad aplaudió a Santos Calderón al culminar su intervención, fue calificado como un acto de cortesía que no remedia el enojo de los congresistas hacia él.

Esta página digital fue testigo del alborozo como varios congresistas comentaban la fría reacción hacia el discurso de Santos Calderón.

El panorama en un futuro cercano no será el mejor para el residente de la casa amarilla presidencial bogotana que ha titubeado con presentar proyectos importantes para el país como la reforma tributaria. Un día dijo que sí la presentaba y al día siguiente retiró el anunció porque percibió mal ambiente legislativo así como con otras iniciativas de origen gubernamental.

Santos Calderón tiene el sol en la espalda el cual comienza a hacerle ‘ampollas’ al entrar en su tercer año de gobierno con una imagen cayendo en picada por los fracasos en contener la arremetida de las Farc en unas pocas provincias de Colombia.

En un país cada vez más ‘metido’ en las redes sociales, los electores no comen cuento con encuestas acomodadas para favorecer su deteriorada imagen y sostener a cinco o seis ministros que hace rato perdieron el año con los ciudadanos. Sobre todo con los estudiantes, desempleados y enfermos.

Los colombianos quiere a su ejército, a sus militares porque son los que ponen el ‘pecho’ para acabar con las despreciadas guerrillas (esa fue la razón principal por la cual en 2002 eligieron Presidente a Álvaro Uribe Vélez y descartaron al poderoso y famoso en su mejor momento Horacio Serpa Uribe) y a Santos Calderón no le van a perdonar que haya permitido que un reducido movimiento indígena humillara en Toribio, Cauca, a los soldados desalojándolos de sus campos de seguridad. Está pagando un costo muy alto haber cometido ese error.

Si bien el Congreso de la República siempre ha sido el hazmerreir de los ciudadanos, a los congresistas en sus respectivas regiones los quieren y les creen cuando toman decisiones que favorezca a sus comunidades. Ahí los vemos elegidos y reelegidos 8, 12, 16, 22…y hasta 44 años.

Santos Calderón se equivoca al pretender arrinconar a los congresistas. Y menos ahora que están rabiosos con él y con casi la mitad de sus ministros.  

El Presidente Santos si no hace lo antes posible un replanteamiento profundo de sus más cercanos colaboradores, incluidos sus asesores de imagen, y mejora sus relaciones con los llamados ‘padres de la patria’, se expone a que la espalda quede ‘chamuscada’ al finalizar su mandato el 7 de agosto de 2014, junto con una imagen favorable que estaría por debajo del 40 por ciento y una desfavorable que superaría el 65 por ciento. Podría estar sucediendo anticipadamente.