15 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Reconstrucción del patrimonio cultural de Aranzazu

21 de julio de 2012
21 de julio de 2012

Podría decirse que el periódico, “Ronda Libre”, hace parte del patrimonio cultural del Norte de Caldas. De igual manera, la obra de Aníbal Salazar,  Eliud y Juan Crisóstomo Osorio, la Normal de Señorita y el Colegio Pio Xl, sin mencionar otros ejemplos representativos.

Al continuar con la respuesta a esta pregunta, podría decir que un elemento importante del patrimonio cultural de Aranzazu es el templo vanamente destruido en la década del cincuenta del siglo pasado. Afirmación basada en el magnífico torreón de seis lados que se erigía frente a la plaza, con su arquitectura republicana y formas neoclásicas que fueron traídas de Europa a finales del siglo XIX por nuestros ilustres paisanos, en un afán de dotar de significado religioso y cívico la imponente arquitectura de este tiempo. Además de ello, el paisaje que rodeaba esa iglesia, como los arboles y algunas adecuaciones alrededor de la misma, denotaban un sentido del espacio público en provecho del arte que solo puede traer paz y tranquilidad.

Propongo a mis paisanos que, entre todos, averigüemos por los planos originales de la Iglesia en mención, y con el apoyo del Ministerio de Cultura lograr construir una réplica de dicha construcción, en otro lugar cercano, con las mismas proporciones y formas estilizadas que inspiraron su construcción original. Su significado y belleza puedan atraer a los turistas como un imán cultural en el norte de  Caldas. Así como Salamina tiene su patrimonio en las legendarias construcciones que persisten el paso del tiempo, Aranzazu puede hacer un esfuerzo y reconstruir una edificación, que podría ser un mausoleo u otra edificación religiosa si se quiere, pero que en el fondo sea un obra de reconstrucción del patrimonio material de Aranzazu, que convoque a la sociedad civil para traer a la memoria aquella muestra arquitectónica perdida, cuya destrucción ha causado dolor y protesta. Su uso se definirá en el tiempo por los habitantes y promotores, pero que sea alegórico y representativo de la cultura universal de nuestras gentes.

Aranzazu ha hecho muchas obras en el pasado. Podemos detenernos y pensar en reconstruir parte de una herencia malversada y que se puede materializar por medio de los planos originales. El Ministerio de Cultura  y el presupuesto municipal y departamental disponen de recursos para preservar y promover el patrimonio. Propongo esta idea a mis paisanos, especialmente a los ingenieros y arquitectos, que tienen un conocimiento especializado y una sensibilidad en la materia, que no deben ser pocos, para soñar con recuperar una parte del pasado que ahora solo existe en las láminas antiguas y en unas pequeñas postales marchitas.
[email protected]