18 de abril de 2021
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Con ensayar nada se pierde

12 de julio de 2012
12 de julio de 2012

eduardo lozanoSi con el nuevo esquema planteado por el alcalde Gustavo Petro se alivia la carga a la que a diario nos vemos enfrentados, pues bienvenida sea la norma. Si no arroja los resultados que se esperan ya habrá que tomar otras medidas.

No me atrevo a decir si es buena o mala la medida, aunque muchos ciudadanos,  sin que se haya puesto en práctica ya comenzaron a ponerle “peros” al asunto.

Lo cierto es que el problema de la movilización es la herencia dejada por anteriores gobiernos que antes que planificar una ciudad se dedicaron ordenar el caos a través de normas salidas de forma hasta lograr los caóticos resultados que hoy experimentamos.

Desde que se inició la restricción hace más de 14 años en tiempos de los alcaldes Mockus y Peñalosa, los mandatarios se dedicaron a buscar fórmulas para impedir la circulación excesiva de automotores, antes que planear la construcción de vías acordes al desarrollo de la capital colombiana y a organizar el transporte público.

Me parece muy prudente hacer un juicio de responsabilidades a quienes orientan la ciudad. Como el país lo sabe los mandatarios se dedicaron al embeleco de hacer un metro y como muchos funcionarios, no todos, a buscar la fórmula para llenarse los bolsillos antes que trabajar por el bien ciudadano.

No me corresponde como periodista defender al alcalde Gustavo Petro ante la situación que enfrenta, pero lo que está claro es que este es un problema heredado de las administraciones anteriores que nada hicieron para solucionar el embrollo que se vino encima.

Sin lugar a equivocación, la gota que rebosó la copa fue la determinación del ex alcalde Samuel Moreno Rojas, quien extendió a tal punto la medida de restricción del pico y placa, que los ciudadanos antes de enfrentar la mediocridad del transporte y la inseguridad reinante en las calles bogotanas, obligó a muchos ciudadanos a comprar un segundo automotor como solución de movilidad. Con el segundo vehículo el número de automotores en la ciudad creció al menos en un 80 por ciento, generando el caos conocido por todos.

Según las estadísticas que maneja la Alcaldía Mayor de Bogotá en la capital circulan a diario un millón y medio de autos y 500 mil de servicio público (buses, taxis, busetas, transmilenio). Igualmente hay 422 mil motocicletas matriculadas en Bogotá.   

Este nuevo programa de restricción que entra a operar a partir del mes de Julio no es lo mejor, pero se trata de experimentar una nueva fórmula que alivie un tanto el transporte de Bogotá.

En México se hizo un similar ensayo al programado por el alcalde Petro, que dejó un buen resultado mientras el gobierno del Distrito Federal entregó el sistema metro como alternativa de transporte.

Ojalá que en Bogotá ocurra lo mismo que aconteció en México, mientras se construyen las vías que no concluyeron los empresarios Nule quienes por ese motivo, junto con el ex alcalde Moreno Rojas, se encuentran en la cárcel.