11 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

120 años de un ‘regalo’

19 de julio de 2012
19 de julio de 2012

El regalo no era otra cosa distinta que el famoso Tesoro de los Quimbayas, encontrado en dos tumbas en la vereda La Soledad del municipio de Filandia (hoy Quimbaya). Dijo, entonces Holguín Mallarino a los congresistas, para justificar la donación: “…es la colección más completa y rica de objetos de oro que habrá en América, muestra el grado de adelanto que alcanzaron los primitivos pobladores de nuestra patria.

La hice comprar con ánimo de exhibirla en las exposiciones de Madrid y Chicago, y obsequiarla al gobierno español para un museo de su capital, como testimonio de nuestro agradecimiento por el gran trabajo que se tomó en el estudio de nuestra cuestión limítrofe con Venezuela y la liberalidad con que hizo todos los gastos que tal estudio requería. Como obra de arte y reliquia de una civilización muerta, esta colección es de un valor inapreciable. Antes de mandarla a Madrid propuse al gobierno de Venezuela que tomase la mitad de la colección para que el obsequio fuese de ambos gobiernos. No habiendo sido aceptado el ofrecimiento, determiné hacerlo por nuestra cuenta…”.

El Tesoro fue llevado a España por don Ernesto Restrepo Tirado y don Isaac Arias, miembros de la Comisión de Exposiciones y coautores del hermosísimo catálogo que se preparó con tal fin. Es de tanta trascendencia el Tesoro que José Ramón Mélida, uno de los más renombrados escultores españoles dijo de la exposición: “Por lo que a España respecta, baste recordar la brillante concurrencia de Colombia (…) la novedad y riqueza de sus antigüedades, y muy especial la espléndida colección regalada a España, a no dudarlo, el presente más valioso que ésta ha recibido hasta el día de sus hijas allende el Atlántico”.

El Tesoro de los Quimbayas, que yace hoy en el Museo de América en Madrid (España), está compuesto por 123 piezas: estatuillas, poporos, alfileres, recipientes, silbatos, cascos, cuencos, narigueras, orejeras, collares, pasadores, dijes, pendientes y cascabeles. Piezas de filigrana, diminutas como las finas cuentas de collar, pero también monumentales como el poporo de 35.5 cm de altura y 1.710 gramos de peso. Y lo más increíble, este Tesoro pesó 42 libras, pero el total de las joyas en oro halladas en las dos tumbas de Filandia pesó 200 libras, sin contar la cerámica.

Se sabe hoy que en el Field Museum, de Chicago (USA) descansan 74 piezas de orfebrería más de este tesoro, junto con gran parte de la cerámica. Otros museos del mundo tienen piezas de oro de la cultura Quimbaya, como el Británico en Londres; el Etnográfico en Berlín; el de Dresde, en Alemania y el de Pennsylvania en Estados Unidos.

No hay que dudarlo, el Tesoro de los Quimbayas es el más importe tesoro de América y, posiblemente del mundo. Lo es porque el gran Tesoro de Moctezuma, de México, desapareció por completo y el Tesoro de Sipán, en Perú, es de reciente descubrimiento (1987) y su valor reside en su organización en el Museo de la Nación en Lima. El antropólogo Pablo Gamboa Hinestroza, de la Universidad Nacional, dice sobre el particular: “El Tesoro de los Quimbayas significa para Colombia lo que la Nefertiti, del Museo Egipcio de Berlín, para Egipto; lo que los frisos del Partenón, del Museo Británico, son para Grecia. O lo que para España significó la Dama de Elche, antes de ser devuelta por los franceses, en 1936; o el Guernica de Picasso, como símbolo de identificad y patrimonio nacional…”

Visité esta semana el sitio donde fue hallado el Tesoro, en la Soledad, en Quimbaya. Y deduzco que el más grande tesoro de América, hallado en territorio del Quindío, infortunadamente, para nosotros sólo significa indiferencia, negación y desarraigo. ¡Qué dolor y qué tristeza! Crónica del Quindío.