20 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Plan Nacional de Seguridad Vial

14 de junio de 2012

Las frías estadísticas nos dicen que en nuestro país las cifras van en aumento, el último año se registraron más de 5 mil muertes y más de 38 mil lesionados graves en accidentes de tránsito, un alta tasa de 12.3 muertos y 88.1 heridos por cada 100 mil habitantes. Estas crudas y escalofriantes cifras nos deben comprometer en una cruzada nacional que nos lleve a disminuir la accidentalidad y poder salvar miles de vidas humanas.

A propósito de la realización del III Congreso Ibero-Americano de Seguridad Vial en Colombia –entre el 12 y 16 de junio-, trataré de expresar una opinión inicial sobre el Plan Nacional de Seguridad Vial 2011-2016 -PNSV-, que para reducir los índices de accidentalidad en el país, presentó el Ministerio de Transporte, en el cual se propone como objetivo general, reducir en 50% las muertes por accidentes de tránsito en Colombia. Objetivo que por sí sólo justificaría todos los esfuerzos que realicemos como sociedad.

Debo decirlo con profundo respeto, que la prioridad y orientación del Plan Nacional de Seguridad Vial, PNSV, está formulada desde la perspectiva de los factores de accidentalidad, no desde la protección de las víctimas y desde los actores del tránsito sobre los cuales se puede incidir para que cambien su comportamiento. Por ejemplo, identifica los peatones como actores vulnerables -especialmente los adultos mayores- pero no se traduce en estrategias orientadas a protegerlos o evitar más accidentes y aunque se formuló un objetivo de reducción de accidentalidad en 50% para 2016, no se orientó a la consecución de resultados realizables. No hay metas individualizadas por tipo de víctima o zona donde ocurre el accidente -ciudad o carretera-. Pareciera que las estrategias y acciones no respondieran a un análisis crítico de las cifras de accidentalidad.

Se incurre en error metodológico al formular indicadores sin meta, como «el porcentaje disminuido en accidentes de motociclistas que no usan casco», pero no se establece una meta de cuánto es ese porcentaje. No se formulan indicadores generales a través de los cuales podamos establecer compromisos y medir la reducción de la accidentalidad, por ejemplo, bajar en 20% la muerte de peatones o de motociclistas, bajar la tasa de muertes por 100.000 habitantes, etc.

Separa indicadores de gestión de los de resultado y termina en un largo y confuso listado. A mi juicio, son demasiados indicadores que pueden cumplirse sin que se reduzca la accidentalidad, porque están mal formulados. Para hacernos a una idea, el Plan Estratégico de SV de España trae únicamente 13 indicadores de reducción de accidentalidad por tipo de víctima, zona, etc., mientras el colombiano formula en total 255 indicadores -122 de gestión y 133 de resultado- y ninguno establece una meta en reducción de accidentalidad atado a las cifras que sustentan el PNSV.

Queda un enorme vacío en lo referente a la prevención y la concertación con todos los actores, no obstante encontrar una estrategia repetida, hacer un estudio, presentar una reforma normativa, diseñar una campaña de sensibilización, formular una estrategia de control y hacer mesas de trabajo, pero no se formulan acciones orientadas a resultados en la prevención de accidentes.

Como lo hemos propuesto, el país debe avanzar sin dilación en la creación de un organismo autónomo, una Agencia Nacional de Movilidad y Seguridad Vial, responsable de poner en práctica una verdadera política pública de M y S V, que científica y técnicamente, coordine la generación de estadísticas e investigación de accidentes, articule y coordine a los diferentes actores y en general, garantice la ejecución de las estrategias concertadas en el PNSV, cuyos resultados impacten en la disminución constante de la accidentalidad y por tanto, en la protección del patrimonio más valioso de una nación, la vida de sus asociados.

Eugenio Prieto
Senador de la República