20 de enero de 2021
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El conservatismo debería ser protagonista y no comparsa

9 de junio de 2012
9 de junio de 2012

En una entrevista con EJE NOTICIAS  habló de política nacional, regional y local. Yepes Alzate sigue manejando sus criterios de siempre. Dice que espera continuar generando tranquilidad, respeto y credibilidad. Y reconoce que el poder político es producto de lo que quieran los ciudadanos: “Ellos tienen la última palabra”.

No obstante insistió en que no ha considerado volver al Congreso, ya que desea que su hermano Arturo llegue a esa corporación, donde haría un gran papel. “Se distinguiría sobre los otros. Tiene condiciones, formación, discurso, ganas, audacia y conoce muy bien la temática pública”, expresó.
omar yepes
Sobre la deserción de algunos de sus amigos y líderes dijo que eso es rutinario, y hace parte de la dinámica de la política. “Así como de aquí han salido algunos, también han llegado otros”. Reconoció que en ello juegan las ambiciones o las frustraciones, los apegos y los desapegos. “También la ingratitud, que es muy frecuente en la política”.

Desde su posición de exsenador y como dirigente del conservatismo ¿qué análisis le hace usted al partido conservador colombiano, su futuro, y las actuales relaciones con el Presidente Santos?

El conservatismo, al igual que los otros partidos, sufre una crisis bastante pronunciada. Parece poco sincronizado con el país. Sus propuestas no aparecen y cuando las hay, pasan desapercibidas. Un partido posee rostro, en la medida en que sus programas aparezcan resolviendo los problemas de la gente. Los colombianos, hoy vislumbran soluciones, pero como producto de ocurrencias personalísimas de algunos dirigentes nacionales. A los partidos se les olvidó pensar. Están muy embebidos en la burocracia y en los asuntos presupuestales. Los partidos tendrán futuro en la media en que la sociedad los perciba útiles resolviendo necesidades sentidas. Las relaciones con el Presidente Santos son buenas. No sabría decirle nada hacia el futuro. Depende mucho de lo que vaya aconteciendo en el país y de las apetencias de poder una vez se abra paso el juego presidencial. El conservatismo debería ser protagonista y no comparsa.

¿Cuál cree que es la diferencia sustancial entre el pasado gobierno de Uribe y lo que va del ejercicio presidencial de Juan Manuel Santos?

El estilo, la forma de mandar. Algo va de Pedro a Pedro. Uribe es autoritario, absorbente, personalista. Santos es democrático, delega, trabaja en equipo. En general los patrones de gobierno se mantienen. Sí es preocupante la sensación de inseguridad que se está apoderando de los colombianos.

¿Considera usted que el partido conservador debe asumir otra posición frente al actual gobierno nacional? ¿Cuál podría ser?

Se le ayudó a Santos en su elección y por lo mismo se le respalda, pero el partido no debe ser incondicional. No se debe dejar absorber y debe caracterizar posiciones sobre los asuntos nacionales.

En las elecciones regionales del pasado mes de octubre el partido conservador en Caldas, especialmente la línea política que usted orienta, logró varios repuntes, en la mayoría de los casos con alianzas de otros sectores políticos al recuperar el poder local en numerosas Alcaldías, especialmente las que regentaban otros partidos como la U, ¿cree usted que pueden mantenerse y afianzar ese caudal para las próximas elecciones de Congreso?

Cada elección es diferente. Además de las coaliciones, el triunfo en las Alcaldías y en la Gobernación se propició por la calidad de los candidatos, fallas de los adversarios y congruencia de nuestra conducta política. Esto genera confianza. Claro, aspiramos a mejorar nuestro caudal electoral y nuestra representación parlamentaria. Ello depende de la gestión de los elegidos y de que el factor dinero (compra de votos) no siga alterando la política caldense.

Tras la alianza con otros partidos que promovió el conservatismo bajo su orientación, para impulsar como candidato al actual gobernador de Caldas, Guido Echeverri Piedrahita, ¿considera usted que esa circunstancia le ayudó a su sector a recuperar poder político y burocrático regional?

Sí, claro que ayudó a recuperar presencia política. Poder burocrático no, hasta ahora no. Había expectativas que por ahora no aparecen.

Así no sea actualmente congresista, ¿usted sigue con poder político?

La condición de excongresista resta posibilidades ante el gobierno. Hoy la política está desinstitucionalizada y los gobiernos la menudean. La palabra es vana. No se cumple. Sigo manejando mis criterios de siempre y espero seguir generando tranquilidad, respeto y credibilidad. El poder político es producto de lo que quieran los ciudadanos. Ellos tienen la última palabra.

Sus seguidores siempre comentan y sugieren que sería muy bueno que regresara al Senado de la República. ¿Ha considerado esa posibilidad, la ha pensado, le gustaría, la descarta definitivamente o aún desea que a esa posición llegue su hermano Arturo?

arturo
Aspiro a que Arturo llegue al Congreso. Sé que haría un gran papel. Se distinguiría sobre los otros. Tiene condiciones, formación, discurso, ganas, audacia y conoce muy bien la temática pública. No he considerado volver al parlamento, para ello tendría que suceder algo extraño que por ahora no preveo.

Luego de cinco meses de gestión, ¿qué análisis hace usted del gobierno de Guido Echeverri Piedrahita y de su equipo de trabajo?

Es temprano para juzgarlo. Apenas está en la etapa de acomodo. El plan de desarrollo está en proceso, y advierto pocos recursos. Su equipo de colaboradores está en observación, profesionalmente están habilitados. Algunos tienen reconocida experiencia. Hay que esperar.

¿Cómo ve el desempeño del alcalde de Manizales Jorge Eduardo Rojas Giraldo, y a los que lo acompañan en su gobierno?

Igual consideración. Pienso que el “gobierno en la calle” crea demasiados compromisos, urgencias inatendibles por la precariedad fiscal o que el presupuesto se atomice y no se puedan atender planes de envergadura; pero le observo buenas intenciones.

¿En qué se deben concentrar tanto el gobierno departamental, como el de Manizales, para dejar sus respectivas improntas?

Manizales y Caldas deben pensar muy bien hacia donde orientarse. Deben ser identificables ante el país. Aquí se ha abusado mucho de los slogan de campañas (Manizales, ciudad universitaria; Manizales, ciudad del conocimiento, etc,); todo ha sido palabrería. No hay rumbo definido. Inclusive urbanísticamente no sabemos qué ciudad queremos. Con Caldas pasa igual. No hay nada claro, hay que concertar para resolver. ¿Qué pienso por lo pronto?. Para lo inmediato, como todo el mundo, creo que hay que impulsar el desarrollo sobre bases educativas y tecnológicas; salvaguardar la salud; mejorar las comunicaciones para integrarnos con el país y salir al mundo; dar vivienda digna y segura; no abandonar los servicios públicos; reinvertir en la ciudad y en el Departamento. En fin, buscar el bienestar ciudadano como principio y fin de la política.

Se ha comentado que usted mantiene buenas relaciones personales con el alcalde Rojas, inclusive se dice que tiene acercamientos políticos con él ¿Qué hay de cierto en ello?

No lo acompañé para su elección, pero me simpatiza. Le deseo éxito en su tarea y se le apoyará en sus empeños de ciudad. Ese es compromiso de todos los manizaleños.

¿Cómo van sus relaciones con su emulo del partido conservador el senador Luis Emilio Sierra Grajales?
luis emilio
En lo personal, bien, aunque hay poco diálogo. En lo político, algo más a través de sus voceros; ello ha servido a la colectividad para incrementar su figuración en el nivel departamental y buscar mayores perspectivas de poder.

En los últimos meses se ha registrado el traspaso de gente de su sector político, algunos excandidatos a corporaciones, entre otros dirigentes, hacia el partido de la U, especialmente del grupo del senador Lizcano. ¿A qué atribuye esas decisiones o tiene alguna explicación política u otra consideración?.

En política eso es rutinario, no es la primera vez ni será la última que suceda ello en los diferentes partidos y grupos políticos, aquí, en Colombia, y en el mundo. Eso hace parte de la dinámica de esta actividad. Así como de aquí han salido algunos, también han llegado otros. Esa, entre otras, es la razón para que los partidos y grupos se roten el poder, por el traslado de los votantes o los dirigentes. En ello juegan las ambiciones o las frustraciones, los apegos y los desapegos. También la ingratitud, que es muy frecuente en la política.