17 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Una cifra escalofriante

21 de mayo de 2012

¿Cuáles son las causas para un problema de semejante magnitud?

Cada suicida tiene las suyas, se habla de problemas de salud mental, dificultades económicas, conflictos familiares, desilusiones afectivas… Son diversas las circunstancias que tejen en la mente de las personas, algo así como un túnel sin salida, cuyas paredes están hechas por problemas, que en su percepción carecen de solución posible, y terminan arrojándoles al pozo de la desesperanza, al abismo de la desesperación, para concluir en el averno que seguramente es el suicidio. ¿Qué hacer ante esta situación?

Lo primera, es fortalecer en todas las instancias el amor por la vida y las redes humanas de apoyo. Es necesario trabajar en la familia, la escuela, las comunidades, las instituciones, para que quien se encuentre en un serio grado de dificultad, perciba que cuenta con el apoyo de alguien, si no para resolver sus problemas, por lo menos para brindarle aliento. La soledad es un agravante poderoso de la angustia y puede inducir con mayor facilidad la toma de decisiones fatales.

En las instituciones educativas, es fundamental que se refuerce la labor de orientación escolar. Las pocas orientadoras que todavía están en funciones cumplen una tarea maravillosa, sin embargo, se necesitan más oídos para escuchar y más labios para aconsejar. Es necesario que los gobiernos municipales – en especial el de Armenia – tomen consciencia de la necesidad de respaldar a los orientadores escolares con labores de prevención, consejería, detección de problemáticas de diversa naturaleza e intervenciones individuales y colectivas. Para ello, debe aprovecharse el compromiso demostrado por el rector de la universidad Antonio Nariño y suscribir un convenio que permita que profesionales de la psicología hagan un trabajo permanente en las instituciones y refuercen la labor de los orientadores.

También deben realizarse con mayor intensidad campañas de atención en esta materia en las comunidades. Hay madres desesperadas, padres agobiados, jóvenes hundidos en muchos abismos y una mano amiga, un consejo sabio y oportuno, una mirada distinta sobre los problemas, pueden hacer la diferencia.

Lo segundo, es seguir trabajando en procura del desarrollo social y humano en el Quindío, creando fuentes de empleo, generando consciencia en las personas, fortaleciendo su dignidad y amor propio, propiciando dinámicas distintas a nivel económico.

Lo tercero, es consolidar una estructura institucional permanente que atienda esta problemática, no con actividades aisladas y sin sentido de proceso, sino con programas que en verdad generen un mayor cuidado de cada persona por sí misma, un amor más profundo por la vida y sobre todo, una mirada distinta de los problemas y sus posibles alternativas de solución.

No hay otra forma de cambiar el panorama oscuro del suicidio que esparciendo los colores vibrantes de la vida, en la mente y el espíritu de todos. Hay que ayudar a encontrar nuevas opciones a quienes al parecer no encuentran salida, pues por desesperante que sea la situación, mientras haya vida, puede brillar aunque tenue, una luz de esperanza y una alternativa de solución. Tenemos todos que amar la vida y comprometernos más con ella, a ver si esta cifra escalofriante se convierte luego en un referente histórico superado.

Ángela María Alzate Manjarrés
Crónica del Quindío