23 de enero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La bipolaridad del secretario

17 de mayo de 2012
17 de mayo de 2012

Lo que me resultó más desconcertante fue la justificación que el funcionario esgrimió como causal de tal crecimiento; el secretario adujo que la misma se debía a la falta de control de parte de los vendedores ambulantes preexistentes, que no evitan la llegada de los nuevos vendedores. Como quien dice, ahora compete a los vendedores ambulantes el control del poco espacio público que queda, y otra vez, “La culpa es de la vaca”.

Me resulta pintoresco imaginar el espectáculo que se desarrollaría en las calles de la ciudad, cuando vendedores ambulantes preexistentes y nuevos se trencen en un debate sobre quién tiene más credenciales y derechos adquiridos para violar la ley y usurpar el espacio público que, el secretario de Gobierno habida cuenta de su experiencia en la violación, les ha encomendado proteger.
La feria persa de vendedores organizada en la plazoleta del CAM y autorizada para un mes de estadía, no hace otra cosa que mostrarnos el poco aprecio de esa secretaría por la estética de la ciudad.

Qué distante ese secretario de Gobierno de aquel que, según narró La Crónica en la Coctelera del pasado 9 de mayo, ante los normales y acostumbrados agravios verbales que en el estadio los hinchas le propinaban al árbitro del partido que acababa de culminar, y tal vez en un momento de bipolaridad, cual representante del más encumbrado gobierno fascista, se puso de pie, señaló a los agresores y ordenó a la policía su captura por groseros.

Una vez más y con base en los propios errores cometidos, debo indicar que la política de espacio público de la ciudad no debe ni puede estar al arbitrio del gobernante de turno y subyugada por lo tanto a los avatares de la politiquería. El espacio público es de todos y la obligación de un alcalde para protegerlo no es facultativa ni discrecional. El gobernante no puede pasar de agache.

Por eso la política de espacio público debe dictarse desde un órgano interinstitucional que sustentado en acuerdos del concejo municipal y con masiva y mayoritaria participación de las entidades gremiales, sociales, académicas y culturales, trace una política clara que no esté sometida al vaivén de las administraciones o de los distintos momentos electorales para que, si la anarquía invade las calles de la ciudad, sea porque la sociedad entera lo permite y no porque un gobernante se lo impone.

Si el proceso de recuperación del espacio público, que debe iniciarse sin más demoras, no se traza bajo claras bases de sostenibilidad de los controles y disuasión permanente, bien podemos terminar a la postre, como en el pasado, con la inversión de innumerables recursos y el desalojo temporal de los andenes y las calles, para rápidamente regresar a nuevas y desoladoras invasiones. Crónica del Quindío.