27 de enero de 2021
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Dos hombres y un mismo destino.

16 de mayo de 2012
16 de mayo de 2012

victor zuluagaY hacer una reflexión sobre el asunto no tiene nada de raro, sino en los términos en que a tal evento se refirió. Decía el siempre recordado primer mandatario y ahora columnista, que las relaciones entre el patrono y el trabajador deben estar enmarcadas dentro de la fraternidad. Si eso lo dijera un Alfonso López Pumarejo que luchó de una manera denodada por hacer justicia a los trabajadores campesinos (así suene un poco a pleonasmo) o bien lo dijese José Hilario López quien durante su mandato liberó a los esclavos de ese yugo infame que representa la esclavitud, o en fin, Murillo Toro quien se hizo famoso por aquella frase de “la tierra para quien la trabaja”; el término de fraternidad no tendría por qué tener cierto sentido irónico.
Porque quien lo dice en su columna fue en cerebro que cortó de tajo con los estímulos existentes para el trabajo dominical y quien de un plumazo terminó con el tratamiento diferenciado para el trabajo nocturno y el mismo en fin, que nos tiene en la más terrible oscuridad en materia de salud con la Ley 100. Me refiero, como es lógico al doctor Alvaro Uribe Vélez. Porque estoy seguro que lo que supuestamente se está ahorrando el empleador con ese menor ingreso que tiene el trabajador a raíz de sus reformas, es una cifra nimia si se tiene en cuenta el robo descarado de algunas EPS, durante su mandato, de los descalabros sufridos por las contrataciones de vías, por el manejo de los bienes expropiados a la mafia, por el despilfarro y detrimento patrimonial del Estado con el programa de Agro Ingreso Seguro y con eso basta.
Hablar pues de fraternidad quien responde a una llamada telefónica con la expresión: “le rompo la cara, marica” no puede más que producir más que risa, sobre todo conociendo su “talante” frentero y poco diplomático, y añadiría, “desmesurado” tal como ama el poder.
Pienso que debería dedicarse en sus columnas a hablar del aparato utilizado para realizar sus famosos “trinos”, tal como lo ha hecho quien fuera su compañero de fórmula en la Vicepresidencia. Ese sí es un papel que le caería como anillo al dedo, el de comentarista de lo intrascendente, como lo hace de una manera magistral el doctor Pachito.  Porque no hay duda que de todo se puede acusar al doctor Pachito, menos de haber hecho algo importante durante su mandato, más que viajar y opinar sobre lo último en tecnología de la diversión.
Qué bueno que se pudieran encontrar estos dos hombres, tan disímiles pero que el destino los ubicó en el mismo camino, así sea con diferentes misiones.
A propósito, Pachito anda feliz con la aparición en el mercado del nuevo celular de Samsumg, a quien le dedica su última columna. ¡Buena esa!, como para que comparta su inquietud con su compañero de fórmula.